Don Quijote armado caballero

La primera aventura de don Quijote se produce en el interior de una venta, a la que él toma como castillo. Cerca de El Toboso sólo nos encontramos con tres ventas, en aquellos años en los que Cervantes escribe la obra, según las Relaciones de Felipe II.

Una de ellas, se encontraba en Manjavacas, próxima a Mota del Cuervo, “… y a una legua de esta villa hay otra casa de la dicha Encomienda, que sirve de venta…”, otra, estaba ubicada en Puerto Lápice, “… y allí esta una venta que se dice el Puerto Lápice”, y la tercera, todavía se encuentra en Las Motillas, un paraje al sur del término de Alcázar de San Juan, “… que es la renta que vale la venta de las Motillas …”

Para determinar en cuál de ellas es armado caballero don Quijote en una fingida ceremonia, después de burlas y disputas con arrieros que también se alojaban en la venta, tenemos que seguir a nuestro caballero de regreso a casa desde dicha venta, al día siguiente, para entre otras cosas hacerse con escudero, su vecino Sancho Panza.

Al poco tiempo de su salida al amanecer, en un encinar junto al camino oye los lamentos de un joven pastor, Andrés, al que su amo le estaba azotando atado a una de las encinas. Este labrador es identificado por Andrés como “Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar”.

Este encinar debe de estar cerca del actual Quintanar de la Orden, por dos razones geográficas y administrativas.

La primera por pedirle Juan Haldudo a Andrés que le acompañase a su casa para pagarle lo convenido con don Quijote, y estando el muchacho al cargo de un rebaño de ovejas, estas no podrían estar solas muchas horas.

La segunda razón es la que determina que este encinar debería de estar dentro de los campos de la Orden de Santiago, ya que disfrutaban todos los pueblos de ella, del aprovechamiento común de las tierras, evitando así costes y trabas administrativas si lo hicieran fuera de sus límites. Así contestaba Quintanar en las Relaciones de Felipe II:“… tiene aprovechamiento e comunidad en todos los terminos de la orden de Santiago para pastar e rozar y arar los otros aprovechamientos como pueblo de dicha orden”.

Sólo la venta situada en Manjavacas, podría estar junto a este encinar, ya que las otras dos ventas, además de la distancia con Quintanar, están dentro de los campos de la Orden de San Juan.

Y siguiendo don Quijote su camino, al poco tiempo después de dejar solos a Andrés y a Juan Haldudo, se encuentra de frente con unos mercaderes que se dirigían a Murcia desde Toledo. De las tres ventas existentes, la de Manjavacas se encontraba en dicho camino de Toledo a Murcia.

Esta venta, igual que El Toboso, es una referencia geográfica para poder situar el lugar de don Quijote. A ella llega don Quijote al anochecer, después de salir de su pueblo al amanecer y de una muy larga jornada de verano, incluso sin comer, “… él anduvo todo aquel día, y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre…”

Si la jornada normal de camino de don Quijote y Rocinante es de 4 a 5 leguas diarias (24 a 30 Km), es posible que en esta su primera jornada caminara alguna legua más.

Situando a la venta de Manjavacas como centro de referencia, de los lugares situados de ella entre 25 a 35 Km, uno de ellos, es el lugar desde donde don Quijote sale en busca de sus famosas aventuras.   

 Luis Miguel Román Alhambra

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