Los ríos

Cervantes nos describe en El Quijote, otro rasgo geográfico del lugar de don Quijote: su cercanía a varios ríos y la práctica de la pesca de sus vecinos, como alternativa a la penuria económica y de recursos de aquella época, como en gran parte de la Mancha.

Obra de José Luis Samper

Una vez derrotado en Barcelona por su vecino Sansón Carrasco, disfrazado del Caballero de la Blanca Luna, don Quijote de vuelta a casa, resignado a cumplir el año de retiro impuesto por su derrota, toma la decisión de hacerse pastor junto con Sancho y así se lo comunica: “Yo compraré algunas ovejas, y todas las demás cosas que en el pastoral ejercicio son necesarias, y llamándome yo el pastor Quijótiz, y tú el pastor Pancino, nos andaremos por los montes, por las selvas y por los prados, cantando aquí, endechando allí, bebiendo de los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los limpios arroyuelos, o de los caudalosos ríos”. Sancho Panza algo incrédulo de verse de pastor, en su conversación con don Quijote le sugiere: “… Sanchica mi hija nos llevará la comida al hato …” , confirmando así la cercanía de los parajes descritos por don Quijote con el lugar de ambos, pues solo estando muy cerca podría llevarle Sanchica la comida desde su pueblo.

Mucho antes del duelo de Barcelona, Sansón Carrasco intentó, disfrazado entonces del Caballero del Bosque, la derrota de don Quijote con el mismo fin. Su escudero también disfrazado para no ser conocido por Sancho, pues era vecino suyo, intenta también convencerlo para que abandone el oficio de escudero de caballero andante: “…¿Qué escudero hay tan pobre en el mundo, a quien le falte un rocín, y un par de galgos, y una caña de pescar, con que entretenerse en su aldea?.

-A mí no me falta nada de eso –respondió Sancho-: verdad es que no tengo rocín; pero tengo un asno que vale dos veces más que el caballo de mi amo.”

Cerca de El Toboso nos encontramos con dos ríos de cierto caudal, el Gigüela y el Záncara, que en época de verano llegaban a secarse. Estos dos ríos cuando entran en el término de Alcázar de San Juan vertían sus aguas en el sí caudaloso Guadiana, que naciendo en la lagunas de Ruidera y pasando por Argamasilla de Alba, se unía a los anteriores muy cerca de Herencia y Alcázar de San Juan.

Los pueblos que estaban cerca del Gigüela y el Záncara, contestaban en la Relaciones de los pueblos de Felipe II casi de la misma manera, reflejando la poca agua y la ausencia casi total de pesca en ellos o de poca importancia.

Argamasilla de Alba, al contrario, en la ribera del Guadiana, dice sobre la pesca: “… hay peces y bogas que se pescan con esperabeles y garlitos y red y barcos, y son del prior de San Juan, y se suelen arrendar en tres mil maravedís y siete u ocho arraldes de peces.”

Como las Relaciones de Alcázar de San Juan se perdieron, como la de otros lugares, posiblemente una vez recibidas ya en El Escorial, encontramos referencias en su Libro de Actas y Acuerdos Municipales en los tiempos de la escritura de El Quijote, guardado en el Archivo Histórico Municipal, no ya de la existencia constatada de los tres ríos en su término, Záncara, Gigüela y Guadina, sino también de la práctica de la pesca en ellos.

En el año 1601, la pesca en uno de sus ríos con todo tipo de suertes es tal, que es denunciada la instalación de cespederas, muretes artificiales con los que se conseguía retener el agua embalsada durante los meses de verano y así mantener la pesca, desbordándose en invierno provocando muchos daños. Así dice el acta de 14 de Octubre de 1601: “… dijeron que de causa de que algunos vecinos de esta villa y forasteros han hecho y hacen muchas cespederas en el río Záncara para pescar y por haber tanta cantidad de las dichas cespederas tapan el río y sale fuera de madre y ha echado a perder muchos huertos y haces de labor…”. Pocos meses después nos encontramos, con el acuerdo de que la pesca de sus ríos se utilice para el propio consumo de la población, anunciando incluso penas y multas para los que no lo cumplan. El 20 de Febrero de 1602 se lee en el mismo libro: “Acordaron los dichos señores que se identifique a todas las personas que pescan en los ríos que están en el término de esta villa que acudan a ella con toda la pesca que tomaron de los dichos ríos para provisión de esta villa. Sin que sean osados a vender la pesca en esta villa. So pena de seiscientos maravedíes…”

Cerca de El Toboso pocos lugares disponían de al menos dos ríos en su término donde poder beber don Quijote y Sancho en su intención de ser pastores: Campo de Criptana, Herencia, Alcázar de San Juan, Villa de Don Fadrique y Quero.

De estos pueblos, solo Herencia en sus contestaciones a las Relaciones de 1575, y Alcázar de San Juan en sus Actas y  Acuerdos Municipales de 1600, describen la práctica de la pesca con la que poder recomponer la maltrecha despensa manchega, como la describían Sancho y Tome Cecial, escuderos de don Quijote y Sansón Carrasco, todos del mismo lugar. El lugar que Cervantes nos escondió en el primer capítulo de El Quijote.

Luis Miguel Román Alhambra 

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