Aldea o villa

Obra de José Luis Samper

Con las referencias geográficas dejadas por Cervantes en El Quijote, es Alcázar de San Juan el lugar del Caballero de la Triste Figura, al que no quiso nombrar al principio de la obra. Pero también nos la describe, especialmente, utilizando las cartas que se cambian la duquesa y Teresa, la mujer de Sancho Panza.

Se ha escrito y discutido mucho, interesadamente seguro, sobre si, solamente un lugar que por aquel entonces fuera una aldea, podría tener el honor de ser el lugar de don Quijote, siendo además el propio Cervantes el que unas veces llama a este lugar de la Mancha, pueblo, aldea, o simplemente lugar.

Como ejemplo de esto, Cervantes al describirnos la desmesurada afición de don Quijote a la lectura de libros de caballerías, lo nombra como lugar y pueblo: “ Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar (que era docto, graduado en Sigüenza) sobre cual había sido mejor caballero; Palmerín de Inglaterra, o Amadís de Gaula, mas maese Nicolás, barbero del mesmo pueblo, …”.

Y otras veces aldea, como en la vuelta de don Quijote a su casa después de ser armado caballero: “Con este pensamiento, guió a Rocinante hacia su aldea, el cual, casi conociendo la querencia, con tanta gana comenzó a caminar, que parecía que no ponía los pies en el suelo”.

Pero de igual manera lo hace con el lugar de Dulcinea, El Toboso, que siendo villa según sus propias declaraciones en las Relaciones Topográficas de los pueblos de España: “Es villa desde la era de mil e trescientos y setenta y seis años que fue el año del Señor de mil e trescientos y treinta e ocho y diola titulo de villa don Vasco Rodriguez maestre que fue de Santiago”, pasa en la obra de aldea a gran ciudad. En el retrato de Dulcinea por parte de Sancho, que según él la conocía perfectamente, nos dice: “Se decir que se puso un día encima del campanario del aldea, a llamar unos zagales suyos, que andaban en un barbecho de su padre …”.

Y en la tercera salida de su lugar, don Quijote junto con Sancho, pone dirección hacia el de su princesa Dulcinea de esta manera: “ Abrazóle Sansón, y suplicóle, le avisase de su buena, o mala suerte, para alegrarse con esta, o entristecerse con aquella, como las leyes de su amistad pedían, prometióselo don Quijote, dio Sansón la vuelta a su lugar, y los dos tomaron la de la gran ciudad del Toboso”.

¿Qué estatus político-administrativo tenía realmente el lugar de don Quijote en aquella época?. Nuevamente es el propio Cervantes, quien nos lo dice. Al final de la carta de Teresa a Sancho, le cuenta los últimos hechos ocurridos en su ausencia, de esta manera: “La fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas”.

El lugar de don Quijote y Sancho tenía picota, columna generalmente de piedra, sobre una base formada por cuatro o cinco gradas también de piedra, donde se exponían a los condenados por la Justicia a los vecinos. Las aldeas no disponían de Justicia Mayor, teniendo que recurrir sus juicios a la villa de la que dependían.

La cuna de don Quijote solo puede ser una villa en la que hubiera Justicia Mayor, nunca por lo tanto una aldea.

Como sabemos las contestaciones de Alcázar de San Juan a las Relaciones de Felipe II en 1575, se perdieron, posiblemente ya en El Escorial. En las de Argamasilla de Alba, tenemos referencias a Alcázar de San Juan, de la que dependía: “A los diez capítulos dijeron que esta villa está en la gobernación de Alcázar que está de esta villa cinco leguas y que la gobernación y justicia mayor de ella es del dicho priorazgo de San Juan que reside en la dicha villa de Alcázar”. Alcázar de San Juan, era ya villa desde que en el año 1292, el rey Sancho IV le concede este título, siendo en tiempos de Cervantes, residencia del Gobernador y sede de la Justicia Mayor del Priorato de San Juan.

El encargado de ejecutar las penas mayores era el verdugo, así como del mantenimiento de uso de la picota. En el Libro de Actas y acuerdos Municipales de Alcázar de San Juan de 1599 a 1609, que se guarda en el Archivo Histórico Municipal, en su folio 193 vta. se acuerda la necesidad de contratar un verdugo: dijeron que por cuanto en esta villa hay necesidad de un verdugo, respecto de que muchos delitos que se cometen se desean de averiguar en gran daño de los vecinos y del bien público, se han convenido con el Sr. Gobernador y entre ellos han acordado a Pedro Gómez, vecino de la ciudad de Guadalajara para que en esta villa haga oficio de verdugo por tiempo de un año…”

Luis Miguel Román Alhambra

   

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