La fuente de la plaza

Oda a Dulcinea. Acuarela de José Luis Samper

En la segunda parte de El Quijote, siguiendo con los detalles que podemos encontrar en la carta que Teresa manda a Sancho, entonces gobernador de Barataria, Cervantes aprovecha para dejarnos imágenes del lugar de don Quijote. Teresa se despide de su marido con la frase:

“La fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas”.

Disponer de una fuente en el pueblo, no era muy frecuente en la zona por aquella época, porque además de la escasez de manantiales de agua dulce, esta se debía canalizar hasta la plaza, para evitarse los desplazamientos con cántaros y otros recipientes a pozos de las afueras del lugar.

Alcázar de San Juan por aquella época era una villa de ocho a diez mil vecinos. Hay que tener en cuenta que en los archivos de la época solo se contaban los cabezas de familia como vecinos, tomándose como media, entre cuatro y cinco miembros por vecino registrado. En las Relaciones de Argamasilla de Alba del 1575, hablan así de Alcázar:

“Al último y final capítulo se dice que en contorno de esta villa esta la villa de Alcázar que esta cinco leguas de esta villa, que es del dicho prior de san Juan, que se dice que tiene dos mil vecinos”.

Con esta población y sus necesidades de agua, los Alcaldes y Regidores de Alcázar deciden buscar nuevos pozos alternativos al existente, por ser este insuficiente. Así podemos leer en el libro de Acuerdos, del 21 de Julio de 1602:

“Este dicho día, se acordó que atento la gran necesidad que en esta villa hay de agua dulce, y que se acaba cada día la que hay en el pozo de Valcargado, que se envíe por un fontanero y zahorí, que vea el pozo del Vallejo, a donde parece que hay cantidad de agua, por si conviniese descubrirla”

Los trabajos fueron contratados, encontrándose suficiente agua, abriéndose un nuevo pozo para abastecimiento del pueblo. Aprovechando la altura de este pozo con respecto a la plaza del Ayuntamiento, por lo que se facilitaba el suministro del agua por gravedad, se realizó una canalización que llevaba el agua a la nueva fuente de la plaza.

Este hecho no se puede comprobar en los archivos, pues, está perdido el libro de los Acuerdos del Concejo de Alcázar entre 1610 y 1615, fecha de la aparición de esta segunda parte de El Quijote. Pero el primer folio, el veinte, de posiblemente últimos de Octubre de 1616, que aparece en el siguiente libro de Acuerdos, precisamente habla ya de la fuente de la plaza, y cómo, ahora la falta de agua en el pozo de Vallejo hace que sea necesario realizar otro pozo muy cerca de él, en la Huerta de Montoya, uniéndose por dos canalizaciones, y así poder nuevamente garantizar el suministro a la fuente de la plaza. Fuente con varios caños, que pocos años después se remodeló su pilón, haciéndose más grande, adecuándose a las necesidades de la población.

Esta falta de agua en el pozo que abastecía a la fuente de la plaza, especialmente en aquellos años en los que se registró una fuerte sequía, es la que Cervantes conoce y nos la deja escrita en El Quijote.

 Luis Miguel Román Alhambra

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