Presentación de Mi vecino Alonso en Madrid

Llegué al centro de Madrid a las cinco de la tarde. Tenía mucho tiempo antes de la presentación de Mi vecino Alonso, en la Casa de Castilla-La Mancha, en la calle Paz. Iba a presentar un estudio sobre la lectura de El Quijote, y me marché a recorrer las mismas calles en las que hace cuatro siglos su autor, Cervantes vivió, y donde El Quijote nació.

Desde la plaza de Jacinto Benavente, bajé la calle de Atocha hasta el edificio donde Juan de la Cuesta tenía su imprenta, y en la que se imprimieron por primera vez las dos partes de El Quijote. ¡Qué extraña sensación! Estaba junto a los mismos muros del edificio en el que algún día entró don Miguel con un puñado de folios manuscritos, para ser impresos en esta imprenta, en los que en su primera frase decía: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”. Esta famosa y repetida frase es el objetivo de mi estudio.

Placa instalada en el edificio que albergó la imprenta de Juan de la Cuesta.

Placa instalada en el edificio que albergó la imprenta de Juan de la Cuesta.

Desde aquí se veía, un poco más abajo de la calle de Atocha, la larga y concurrida fila de madrileños, que con fervor se dirigían a besar los pies de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esta misma tradición se estaría repitiendo en mi ciudad Alcázar de San Juan, a esas mismas horas. Y me acordé de mi amigo Santiago Ramos.

Vuelvo sobre mis pasos y sigo mi paseo, subo ya la calle de Atocha, y pocos metros después me paro de nuevo, estoy en la esquina con la calle de León. Uno o dos minutos quieto en una esquina, donde la capa de Cervantes rozaría una y otra vez dirigiéndose a la imprenta de Juan de la Cuesta o a la librería de Francisco de Robles, en donde sus ediciones de El Quijote se vendían al mundo entero. No me daba tiempo a bajar la calle y llegar a la esquina con la antigua calle Francos, hoy calle de Cervantes, donde don Miguel murió.

Sigo subiendo la calle de Atocha unos pocos metros y me asomo junto a la verja de hierro fundido de la puerta de la iglesia de San Sebastián, para volver a ver la placa en la que se recuerda que en sus archivos de defunciones, está anotada la de don Miguel de Cervantes Saavedra, y la de su vecino y rival literario, Lope de Vega. Dentro de cuatro años se cumplirán cuatrocientos años de su fallecimiento.

Placa recordatoria de defunciones en la iglesia de San Sebastián.

Bordeo su fachada hacia la derecha y al final del templo fijo mi mirada unos minutos en otra de las calles donde Cervantes vivió, durante los últimos diez años de su vida, la calle de las Huertas. Miro el reloj, ya son más de las seis.

Retomo el paseo, ahora ya mis pasos son más ligeros, queda poco más de una hora para comenzar la presentación de Mi vecino Alonso. Pocos minutos más tarde ya estoy en la Casa de Castilla-La Mancha, saludando a su presidenta D.ª Olga Alberca, junto con el alcalde de Alcázar de San Juan, don Diego Ortega y el director de la Casa de la Cultura, don José Fernando Sánchez Ruiz.

La presidenta me presentó al numeroso público que llenaba el salón de actos. Durante la presentación del estudio, Mi vecino Alonso, iba reconociendo a personas que por motivos de trabajo, u otras circunstancias, abandonaron Alcázar de San Juan y se trasladaron a Madrid o sus localidades vecinas.

Definir geográficamente el lugar de don Quijote y comprobar que este lugar, Alcázar de San Juan, también cumplía con todas las descripciones que de él hace Cervantes en la obra, ocupó la mayor parte de la presentación del estudio.

Sin duda, Alcázar de San Juan, se ha sentido, quizás desde el mismo momento de la publicación de El Quijote, representada en la obra, en sus personajes y en sus formas de ser y pensar. Incluso igual que sus vecinos, Alcázar es por momentos Quijote, tiene sus sueños, busca sus ideales, y también en otras ocasiones es más Sancho, realista y con los pies en el suelo.

Plaza de España de Alcázar de San Juan

Plaza de España de Alcázar de San Juan Recordé al final, cómo hasta ahora este lugar, creo que por oscuros deseos e intereses de muchos, ha estado fuera del mapa cervantino, y cómo en Mi vecino Alonso se demuestra, que su lugar es otro, el principal, el lugar desde donde Cervantes hace soñar a un hidalgo manchego con una sociedad mejor.

Mi vecino Alonso, se presentó por primera vez, ya casi hace un año, en Alcázar de San Juan. Después en Campo de Criptana y en Sevilla, y este pasado viernes en Madrid. Lugares todos muy cervantinos. Y desde que vio la luz, ya son más de ochocientos los ejemplares que están siendo leídos, muchos en América.

¡¡Qué locura más cuerda!!

Luis Miguel Román Alhambra

Anuncios
Esta entrada fue publicada en alcazarlugardedonquijote, Alcázar de San Juan, ドンキホーテデラマンチャ, Casa de Castilla-La Mancha en Madrid, don Quijote, En un lugar de la Mancha, La Mancha, Literatura, Lugar, Luis Miguel Román Alhambra, Miguel de Cervantes, 堂吉訶德德拉曼恰. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s