Quintanar, Puerto Lápice y Tembleque, lugares reales en el Quijote

En El Quijote hay tres lugares además de El Toboso, que podemos relacionarlos geográficamente con el lugar de don Quijote. Son lugares reales en la época de Cervantes. Lugares que sin duda conoció y que los aprovechó en la geografía de las andanzas de don Quijote y Sancho. Olvidarnos de ellos, es olvidarnos de unos lugares determinantes en la geografía cervantina y que además su autor nos los quiso dejar con su nombre.

 

Quintanar de la Orden

Nuestro hidalgo manchego, Alonso Quijano, una vez decidido a ser caballero andante, salir de su casa, dejar a los suyos y su hacienda “para el aumento de su honra como al servicio de su república”, limpias sus armas, puesto nombre a su caballo y a él mismo, como don Quijote de La Mancha, y encontrada la dama de quien estar enamorado, una mañana sale de su lugar y después de un día, un largo día de verano, llega a una venta que él cree que es castillo.

Casi sin comer y descansar, al darse cuenta que no había sido nombrado caballero pasa la noche velando sus armas en el patio para que el ventero, señor del castillo para don Quijote, le impusiera tal título. Recién nombrado caballero, decide volver a su casa para tomar a un vecino suyo como escudero, hacerse con dineros y camisas, y así continuar su misión, tal y como le había aconsejado el ventero que tenía que ir un caballero andante.

A esta venta, llegó desde el corral de su casa en una jornada por el camino de Toledo a Murcia. Esta venta, la venta de Manjavacas existente en el siglo XVI, según el estudio Mi vecino Alonso, se encontraba a unos 30-35 km del lugar de don Quijote. Una jornada larga para el paso del bueno de Rocinante. La venta de Manjavacas estaba dentro del término de la villa de La Mota del Cuervo, lugar de la Orden de Santiago.

Don Quijote sale de la venta poco antes de salir el sol, con la idea puesta en llegar a su casa al final del día, y quizás convencer esa misma noche a un vecino suyo, labrador y de nombre Sancho Panza, para que fuese su escudero y así poder continuar pronto sus aventuras. Puesto nuevamente en el mismo camino que le había llevado a la venta el día anterior, encamina a Rocinante a su casa. Y poco después, “no había andado mucho, cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba”. Para don Quijote era su primera aventura como caballero y adentrándose en el bosque ve como es azotado un joven atado a una encina por un labrador de buen talle. El pecado cometido por el joven, perder alguna oveja del rebaño que le estaba guardando al labrador, tomado por don Quijote como caballero, a lo que el mozo le advirtió: “Mire vuestra merced señor lo que dice, dijo el muchacho: que mi amo no es caballero, ni ha recebido orden de caballería alguna, que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar” (I P, Cap IV).

Hasta este lugar se había desplazado el labrador al salir el sol desde la cercana villa de Quintanar de la Orden para visitar su rebaño de ovejas, cuando al descubrir la falta de alguna la emprendió a golpes con el joven pastor. Quintanar, y la vecina villa de La Mota, están separadas por unos 18 km, eran lugares pertenecientes a la Orden de Santiago y por tanto con aprovechamiento común de pastos, por lo que era frecuente que los rebaños estuvieran pastando en las zonas cercanas a los lugares de los propietarios, aunque estas zonas estuvieran en términos de lugares vecinos.

El nombre de esta villa lo volveremos a leer en El Quijote, pero casi en su final. En la segunda parte de la obra, una vez que don Quijote es derrotado en las playas de Barcelona por su amigo y vecino Sansón Carrasco, en el papel y disfraz del Caballero de la Blanca Luna, nuestro hidalgo regresa a su casa para así cumplir con la promesa, hecha en su derrota a su vencedor, de estar un año apartado de sus andanzas como caballero andante. A la llegada a su casa, Don Quijote, sintiéndose muy enfermo mandó a su sobrina y a su ama que lo llevaran a su cama, donde pocos días después habiendo recobrado totalmente su juicio murió. Durante esos días no dejó de estar visitado por sus amigos que intentaban animarle. Uno de ellos era también Sansón Carrasco, que alentaba al bueno de Alonso diciéndole “que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar ganado. El uno llamado Barcino, y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar” (II P, Cap LXXIV).

Nuevamente el lugar de Quintanar relacionado con el de don Quijote. ¡Qué cerca debía de estar de él, para que fueran conocidos entre sus vecinos los perros y sus buenas cualidades como pastores, y comprar y venderse entre ellos estos animales!

El Quintanar, como era reconocido por sus propios vecinos y forasteros en tiempos de Cervantes, pertenecía a la Orden de Santiago y se sentía haber pertenecido al Campo de Montiel, al antiguo Campo de Montiel, pues en esas fechas ya, administrativamente el Campo de Montiel estaba demarcado más al sur.

Así lo podemos leer en las contestaciones que esta villa manchega dio al interrogatorio de las Relaciones de Felipe II:

“Lo primero esta villa se llama al presente Quintanar de la Orden y llamase ansí, porque es de la orden de señor santiago del Espada, e antiguamente se llamó el Quintanar del encina por una encina grande que había”

Casa palacio de los Rada en Quintanar. En su escudo de armas también aparece una encina

Casa palacio de los Rada en Quintanar. En su escudo de armas también aparece una encina

            “Como esta dicho esta villa es muy antigua e ha sido cabeza de partido muchos años y tiempo ha no se halla, ni hay memoria del tiempo que ha, que esta villa, siendo esta villa cabeza de gobernación en tiempos pasados llegaba su partido hasta las sierras de Xaen, Campo de Montiel como se ha visto y entendido por escrituras antiguas, que el postrero juez que hubo se decía el comendador Horozco”. 

Villa grande en aquella Mancha y próspera como reconocían:

“Habrá en esta villa quinientas casas poco mas o menos e tiene quinientos e noventa e cuatro vecinos y este pueblo siempre ha ido en aumento de vecinos …”. Casi seiscientos vecinos o cabezas de familia, que podrían suponer unas dos mil cuatrocientas personas viviendo en este lugar.

Y siendo sus recursos principalmente los agrícolas y ganaderos como en la mayoría de lugares de su alrededor, “En esta villa se vive de labranza de trigo, cebada, centeno e avena, e vino, olivas e azafran, es de criar ganado lanar e muy poco cabrío …”. Uno de estos ganados pertenecería al personaje de la obra Juan Haldudo.

 

Puerto Lápice

Este es un lugar de referencia geográfica en las andanzas de don Quijote, pues en aquella época era poco más de que una venta y unas pocas casas. Ya es referido en el capítulo segundo de la primera parte, cuando Cervantes lo pone como unos de los lugares donde se enmarcarán sus primeras aventuras, aunque no la primera. Muchos autores han mantenido, erróneamente por tanto, que fue en la venta que existió en Puerto Lápice donde es armado caballero, estando meridianamente claro lo escrito por Cervantes:

“Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese, de lo cual se desesperaba, porque quisiera topar luego luego con quien hacer experiencia del valor de su fuerte brazo. Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto Lápice; otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha hambre y necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, …” 

Pocos días después de ser armado caballero en esa venta y después de su accidentado regreso a casa, convenciendo a un vecino suyo para ser su escudero, Sancho Panza, y hechas las provisiones para el viaje, sale de nuevo de su pueblo, por el mismo camino y dirección que la primera vez, de noche, y al amanecer reconoce en los molinos de Campo de Criptana a unos gigantes que seguro atemorizaban a sus vecinos. Entra en batalla con uno de ellos y el resultado es de todos conocido, pues la imagen de don Quijote por los aires, volteado por una de las aspas del molino de viento es una de las más ilustradas y puestas como referencia de esta gran obra.

Don Quijote por los suelos y Rocinante medio despaldado, fue el final de tal batalla. Sancho Panza que se había quedado advirtiéndole a voces de que esos gigantes no eran otra cosa que molinos de viento, los muchos molinos de viento que solo en las sierras y cerros de Campo de Criptana había en aquella época, al ver a don Quijote lastimado, se acerca a él “y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero” (I P, Cap VIII).

Desde este punto, don Quijote y Sancho siguen su jornada por el camino hacia Puerto Lápice. Al día siguiente, poco más tarde de medio día llegan a divisarlo y es donde se produce en sus inmediaciones, en el camino, la aventura de Puerto Lápice, con dos frailes de la orden de San Benito, que junto a una señora vizcaína y sus sirvientes viajaban a Sevilla. Así nos lo relata Cervantes:

“Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron … asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios: que no eran más pequeñas dos mulas en que venían. Traían sus antojos de camino y sus quitasoles. Detrás dellos venía un coche, con cuatro o cinco de a caballo que le acompañaban y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaína, que iba a Sevilla, …” 

Puerto Lápice, un lugar también cercano al lugar de don Quijote, ya que hasta cerca de él llegan después de salir el día anterior de noche y al amanecer tener la batalla de los molinos, y desde este punto transcurre solo una jornada y media al paso de Rocinante ¡medio despaldado!. Unos treinta y cinco a cuarenta y cinco kilómetros desde Campo de Criptana, lugar este muy cercano al lugar de don Quijote, pues llegó a sus cerros a las pocas horas de salir de su casa junto a Sancho.

Imagen actual de una de las ventas que llegó a albergar Puerto Lápice

Imagen actual de una de las ventas que llegó a albergar Puerto Lápice

Puerto Lápice era un pequeño núcleo de casas de quintería y que junto a una venta existía en uno de los caminos que unían Castilla con Andalucía. La villa de Herencia nos lo describe en una de sus contestaciones a las Relaciones de Felipe II:

“A los cincuenta y cinco capítulos dijeron que esta villa no es pasajera ni está en pasaje de camino, y que en el término de ella está una venta que se dice el Puerto Lápice como está declarado y esto responden, y esta venta es de un particular vecino de Villafranca”

Tembleque

En La Mancha que conoció y vivió Cervantes, una parte de la población estaba compuesta por jornaleros agrícolas, y por tanto el sustento familiar estaba muy relacionado con el número de jornales o días de trabajo en las faenas que el campo requería. En el cereal, estos jornales, eran necesarios principalmente en la siega y trilla de la espiga, al ser necesarios muchos hombres, y también mujeres, para realizar esta faena.

Pero la agricultura, igual que en nuestros días, dependía mucho de la climatología y de las plagas que podían hacer que una zona se viera diezmada en su cosecha. Sequías, granizadas o tormentas y las temidas plagas de langosta provocaban este ir y venir de los jornaleros a lugares vecinos, donde la suerte les había librado de ellas, y así poder ejercer su trabajo y ganar su jornal.

El lugar de don Quijote y Sancho, no estaba a salvo de estas circunstancias y algún año que otro, Sancho, como jornalero del campo que era, también tuvo que marcharse estacionalmente a un lugar vecino a realizar estas tareas. Como así nos lo describe Cervantes cuando en el relato de un cuento que Sancho estaba narrando a la duquesa, intercala desesperando a esta:

“Y así digo, que llegando el tal labrador a casa del dicho Hidalgo convidador, que buen poso haya su ánima, que ya es muerto, y por mas señas dicen que hizo una muerte de un Angel, que yo no me hallé presente que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque.

Por vida vuestra hijo que volváis presto de Tembleque, y que, sin enterrar al Hidalgo (si no queréis hacer más exequias) acabéis vuestro cuento” (II P, Cap XXXI).

Tembleque, otro lugar nombrado por Cervantes, no debiendo de estar muy lejos del lugar de Sancho Panza, más bien debe de ser vecino, cercano, donde acudió nuestro fiel escudero a segar antes de ser convencido por don Quijote para acompañarle en sus aventuras.

Campos de cereales de Tembleque

Campos de cereales de Tembleque

Tembleque, lugar perteneciente al priorato de San Juan de Castilla, se declaró villa principalmente agrícola en las Relaciones de Felipe II, en 1575:

“Al veinte y seis capítulos se responde que los vecinos de esta villa la mayor parte de ellos son labradores y lo que mas y mejor se coge es pan y vino y hay pocos ganados y son de lana por causa de la tierra rasa y de labor, que se cogerán de los diezmos de pan un año con otro doce mil fanegas de pan y cuatro o cinco mil arrobas de vino, …)

Plano de los lugares relacionados por Cervantes en El Quijote

Plano de los lugares relacionados por Cervantes en El Quijote

Quintanar, Puerto Lápice y Tembleque, lugares reales en El Quijote, estando los tres cerca del lugar de don Quijote y Sancho Panza, igual que El Toboso. Referencias geográficas evidentes y determinantes en el mapa cervantino con respecto al lugar que nos esconde Cervantes, el lugar de don Quijote.

Que esta es la parte de La Mancha donde se encuentra el lugar de don Quijote y desde donde comienza sus aventuras hacia la venta de Manjavacas, los molinos de Campo de Criptana o para dirigirse a El Toboso no cabe duda alguna.

Estudiar la geografía del Quijote, borrando estos nombres escritos por Cervantes, es, o una falta de respeto a su escritura o una manipulación interesada de los textos, para conseguir adecuar la geografía que conoció y nos legó Cervantes a los fines del propio interesado. ¡O ambas!

                                     Luis Miguel Román Alhambra  

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