Miguel de Cervantes que en paz descanses, ¡Ya!

“En 23 de abril de 1616 años murió Miguel de Cervantes Saavedra, casado con doña Catalina de Salazar, calle del León. Recibió los Santos Sacramentos de mano del licenciado Francisco López. Mandóse enterrar en las Monjas Trinitarias. Mandó dos misas del alma y lo demás a voluntad de su mujer, que es testamentaria y el licenciado Francisco Martínez, que vive allí”. (Libro 4º de Difuntos, años 1609 a 1620, iglesia parroquial de San Sebastián)

Con Cervantes, España estaba en deuda. A punto de cumplirse cuatro siglos de su muerte se ha hecho lo que se tenía que hacer, buscar los restos del autor del Quijote en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, donde fue enterrado en 1616.

Y quizás este ha sido el mejor momento para hacerlo, pues ahora se cuenta con medios técnicos que hace unas décadas ni se podrían imaginar y con la dirección del antropólogo forense y profesor Francisco Etxeberría.

Y este pasado martes, 17 de marzo, hemos conocido el resultado del proyecto de localización de los restos de Cervantes, que no ha sido lo que muchos estábamos esperando, pues lo que se ha contrastado es, según detalló en rueda de prensa el profesor Etxeberría:

 “Fragmentos de huesos y esquirlas muy difíciles de identificar… Una vez que íbamos avanzando, en un punto concreto del suelo apareció esta bolsada de huesos… Cuando hicimos el análisis antropológico resulta que los perfiles en cuanto a distribución de sexo y edad coincidían mucho con lo que fue un traslado que se hizo de la iglesia primitiva a la actual…Nosotros podemos reducir la bolsada a un total de seis varones… Tenemos unas mandíbulas que pueden ser de Cervantes perfectamente, porque les faltan los dientes en vida, que es lo que nosotros estábamos buscando: un individuo que teniendo 70 años tuviera seis dientes o menos y tuviera unas lesiones en el brazo”.

En la misma línea podemos leer en el informe final oficial de este proyecto, en sus conclusiones:

“… 4 cráneos que son de sexo masculino y algunos indicadores que sugieren la presencia de individuos de edad avanzada, que podrían ser compatibles con la identidad de Miguel de Cervantes”.

dp 1Así de claro fue el profesor Etxeberría.  No tenemos el esqueleto de Cervantes y nunca lo podremos tener. Y como he dicho antes, quizás este era el momento, pues de haberse hecho este trabajo en otra época o con otro director de proyecto, quizás habría aparecido “un esqueleto” completo que reuniese todas las variables buscadas.

Atrás quedaron las grandes ilusiones, cuando en enero apareció en un nicho unas tablas de ataúd con las iniciales MC, aunque también podrían ser una MG.

dp 2¿Qué se puede hacer ahora? Mi opinión es la de dejar a Cervantes descansar en paz en compañía de los restos de su mujer Catalina y los demás 15 cuerpos que han estado juntos casi tres siglos, desde que se reunieron en un traslado de restos por la ampliación del convento. Sabíamos que estaban entre sus muros y ahora sabemos el lugar exacto.

Un nuevo proyecto para tratar de aislar sus restos de los demás, a través de miles de pruebas de ADN con muy pocas probabilidades de resultado positivo, según los propios expertos, y con un gasto extraordinario, creo que ni es necesario ni está ya justificado.

Si a alguien, político de turno, se le está pasando por la cabeza seguir con este proyecto, con sus altos costes públicos, más le valdría pensar en “rescatar” del olvido la obra cumbre de Cervantes, de la literatura española y mundial: el Quijote. Y leerla primero, pues si preguntásemos en los parlamentos autonómicos o nacional, ¿quién se ha leído el Quijote?, nos encontraríamos seguramente con una sorpresa.

Porque a este olvido lo ha llevado la política de educación de estos últimos gobiernos en España. Ahora se mirarán unos a otros de quién ha sido la culpa, cuando ha sido de todos. Pues si nadie es realmente su inquisidor, que lo guardó en el “cajón del olvido”, nadie tampoco lo ha defendido, ni siquiera en Castilla-La Mancha.

Leer el Quijote, este debería ser el siguiente gran proyecto cervantino. Volver a llevar esta lectura a los colegios, institutos y a la universidad, en cada etapa educativa con su adaptación correspondiente, especialmente en los colegios, y con la formación adecuada del profesorado en esta gran novela y gran obra de humanidades, tan actual y universal.

Empezaba el artículo con que el resultado del proyecto no ha sido lo que muchos estábamos esperando, también en Alcázar de San Juan. Desde que apareció en el siglo XVIII, en su iglesia parroquial de Santa María, la partida de bautismo de un niño al que le pusieron de nombre Miguel y su padre se llamaba Blas de Cervantes Saavedra y su madre Catalina López, siempre se ha creído, especialmente por sus vecinos, que el autor del Quijote era de esta ciudad.

Al estar fechado este bautismo en 1558, la diferencia de edad con el Cervantes “oficial”, de Alcalá de Henares, once años, quizás diese luz finalmente a esta disputa. Se buscaba en el convento de las Trinitarias un varón de unos setenta años (Alcalá de Henares 1547 – Madrid 1616), y se tenía la esperanza de que el esqueleto que se encontraría, con una mano atrofiada, daños en el esternón por esquirlas de arcabuz, o unas mandíbulas con solo seis dientes se pudiese datar con casi sesenta años (Alcázar de San Juan 1558 – Madrid 1616).

Pero solo tenemos unos Fragmentos de huesos y esquirlas muy difíciles de identificar…”, por lo que todo sigue igual, y así seguirá, de momento.

Su edad siendo alumno de López de Hoyos y con la que comenzó a escribir versos, su servicio en Roma a las órdenes de un cardenal cuando la justicia española de Felipe II le perseguía, su edad y presencia en la batalla de Lepanto, que coincide con la edad del muchacho que se va a la guerra con doce años, descrito en el capítulo LI de la primera parte del Quijote, o la edad que él mismo dice tener en el prólogo de sus Novelas Ejemplares (1613), cincuenta y cinco años, no hacen sino poner más dudas a la biografía oficial del escritor. ¿No estaremos con datos de dos Miguel de Cervantes distintos?

                       Luis Miguel Román Alhambra  

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