El príncipe de las letras castellanas por La Mancha

I Centenario de la muerte de Rubén Darío

imageEste año 2016, es el centenario de la muerte de varios escritores de fama universal. Es el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Gómez Suarez de Figueroa “El Inca Garcilaso”, y el primer centenario de la desaparición de Rubén Darío, “Príncipe de las letras castellanas”. Si los tres primeros coincidieron incluso en el día, el 23 de Abril, aunque Shakespeare fue el 23 de abril pero del calendario juliano, este pasado día 6 de Febrero ha sido el primer centenario de la muerte de Rubén Darío.

​Rubén Darío, con 49 años muere en la ciudad nicaragüense de León. Está enterrado en su catedral y donde ha sido declarado solemnemente “Héroe Nacional” por la Asamblea Nacional de Nicaragua. Entre los argumentos en la declaración consta su nombramiento porque “con su pluma e intelecto como armas, también defendió la soberanía e independencia de la lengua nacional de Nicaragua…” y “porque defendió y enriqueció con su verso y prosa, en función de su ideario artístico la lengua de Iberoamérica y España…”

El poeta, que modernizó el castellano, ha sido homenajeado y recordado en toda Nicaragua y en Latinoamérica. En España con mínimos actos también se le ha recordado, aunque él tanto la quiso como para definirse “Hijo de América y nieto de España”. Aquí en La Mancha de don Quijote, la JJCC de Castilla-La Mancha ni se le ha recordado oficialmente, ni siquiera como recuerdo de su viaje que el poeta hizo a la tierra de don Quijote durante el tercer centenario de la publicación del Quijote en 1905. ¡Es de bien nacido ser agradecido! nos decían nuestros mayores.

Si lo ha recordado en un artículo, publicado en el diario Lanza de Ciudad Real, hoy mismo, José María Barreda, el nieto de quien lo acogió a su llegada a Ciudad Real. José María Barreda ha sido presidente de la JJCC de Castilla-La Mancha.

Según nos recuerda Jorge Eduardo Arellano (Rubén Darío. Don Quijote no debe ni puede morir. 2005), este viaje a la Mancha de don Quijote lo publicó en La Nación de Buenos Aires el 19 de Abril y el 21 de Mayo de 1905 en dos artículos con los títulos: “En tierra de don Quijote” y “La cuna del manco”.

​El tercer centenario de la publicación de la primera parte del Quijote lo celebró Rubén Darío también en nuestra tierra donde, posiblemente, terminaría también de escribir su “Letanía de Nuestro Señor Don Quijote” como homenaje al caballero de la Triste Figura y con el que se le premió con el título de “El más cervantino y alto cantor del Quijote”.

Rubén Darío recorrió esta parte de la Mancha como lo hicieron otros muchos en busca de don Quijote, de su espíritu que sin duda está en nuestra tierra y que Cervantes impregnó en su novela. Recordando a Jaccaci y su “On the trail of Don Quijote”, titula su primer artículo “En tierra de D. Quijote”.

Y llegó a Alcázar de San Juan y visitó el archivo de la iglesia de Santa María, donde pudo leer la partida de Miguel de Cervantes Saavedra, que fue bautizado el nueve de noviembre de 1558, y la de sus hermanos. La crónica de esta visita la titula: “La cuna del manco”.

Tal y como nos recuerda Jorge Eduardo Arellano:

“En la segunda crónica, el renovador de la poesía castellana de su tiempo comenta, no sin sonriente de ironía, la disputa sobre la ciudad natal de Cervantes, concentrada entre Alcázar de San Juan y Alcalá de Henares, desde hacía tiempo ganada por esta, y Darío lo sabía perfectamente. Si nuestro poeta reunió en dicha crónica argumentos a favor de Alcázar de San Juan, fue -en este caso, como en otros- para defender quijotescamente una «causa perdida», una causa anti-académica, y que le fascinaba el furor poeticus de los sabios y soñadores con quienes alternó en tierra de La Mancha. «Una batalla -dijo- en que los cañones Maxim quedan sustituidos por razones de a folio, a medida que se aproximan los días del inminente centenario».

“… los cañones Maxim quedan sustituidos por razones de a folio”. Así comparaba la batalla entre las dos ciudades. ¿Tenía, para el Príncipe de la Letras, Alcázar de San Juan “razones de a folio” en contra de los poderosos cañones Maxim de Alcalá de Henares? Darío después de leer estos documentos anota en su crónica:
​”… puede afirmarse que los más fuertes bienes raíces morales de Cervantes fincaban en Alcázar.”

Nunca lo sabremos, pero en esta parte de su “Letanía de Nuestro Señor D. Quijote”, también muestra Rubén Darío cierta ironía contra los que menosprecian, ahora más que nunca, los orígenes de don Quijote y, por qué no, los del propio Cervantes:

¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol,
por advenedizas almas de manga ancha,
que ridiculizan el ser de la Mancha,
el ser generoso y el ser español!

​Desde Alcázar de San Juan, Corazón de la Mancha de don Quijote, este pequeño homenaje en recuerdo de Rubén Darío, en su primer centenario de su muerte:

¡Que en paz descanses en tu querida Nicaragua!

 

Luis Miguel Román Alhambra.

 

 

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