MIS AVENTURAS EN SIERRA MORENA

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En mi publicación La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote (2012), localicé la venta a la que Cervantes hace llegar a don Quijote y Sancho después de ser molidos a palos por los yangüeses. Esta Venta del Alcalde, la actual Venta de La Inés, es un punto de referencia geográfico real en el ir y venir de nuestros personajes por Sierra Morena.

Desde esta venta, situada en el Camino de la Plata, hasta el punto de este mismo camino desde donde lo abandonan para adentrarse por lo abrupto de la sierra donde esconderse de la Santa Hermandad y donde don Quijote poder hacer penitencia, de unos pecados que él solo conoce, situado a dos leguas de la venta, Cervantes nos describe unas aventuras en unos parajes que he podido localizar realmente en estos días de este caluroso mes pasado de Septiembre.sm

Un Camino de la Plata que con parsimonia hizo Cervantes sobre una mula en sus viajes a Sevilla. Con el Quijote en la mano y unos planos fieles a lo que el camino en aquella época fue, he recorrido esta parte del camino real de Toledo a Sevilla, o León a Sevilla, distinguiendo los mismos parajes que él mismo vio hace más de cuatro siglos y que uso para enmarcar en ellos las aventuras o desventuras de mis vecinos manchegos. Aquí, en mitad de Sierra Morena se constata aún más que el Quijote no es una obra de lugares sino de caminos y parajes.

Estoy en el valle donde los dos ganados de ovejas aparecen como ejércitos y contemplo desde el mismo altillo que describe Cervantes el arroyo donde los pastores se aprovisionan de sus “peladillas” y lanzan con certera precisión a don Quijote que está lanceando a sus ovejas.

Continúo el camino por medio de la sierra no sin dificultad y pasando otro campo abierto veo como el camino se empina de nuevo. Estoy en el mismo punto donde don Quijote y Sancho, de noche, ven acercarse los encamisados con sus antorchas y que a Sancho le parecían como estrellas que se movían. El mismo camino que el cuerpo muerto de San Juan de la Cruz hizo hacia su reposo final en Segovia.

Y sigo mi camino serpenteante. Tengo que llegar al batán y ver el lugar donde el barbero deja caer su bacía, el preciado yelmo de Mambrino. Y poco después, dejando el camino sentarme en el mismo arroyo donde Dorotea se refrescaba, pero antes veo una polvareda que me parece una cadena de galeotes, pero no, es un grupo de ciclistas que vienen en sentido contrario.

Pero todo esto lo iré resumiendo en este blog, mientras la prensa de la imprenta termina su trabajo.

                                                    Luis Miguel Román Alhambra

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