LA COMARCA DE DON QUIJOTE

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Por los caminos de este inmenso espacio castellano, que es la Mancha, Cervantes imaginó a su caballero, haciendo del Quijote un itinerario de caminos, fácil de seguir en su época.Todo viajero, o caballero andante, tiene un origen desde donde comienza su viaje, o sus  aventuras, un espacio donde vive con su familia, trabaja y se relaciona con sus vecinos, e incluso con vecinos de lugares limítrofes, su hábitat urbano. Este espacio geográfico y humano, origen de las aventuras de don Quijote, está definido por Cervantes. Simplemente, con la lectura del Quijote,es posible delimitar o marcar los bordes de esta comarca manchega de don Quijote.

Que El Toboso, el lugar manchego más nombrado en el Quijote,en la actual provincia de Toledo, y patria de Dulcinea, se encuentra en la comarca manchega de don Quijote, es una obviedad. El caminante Vivaldo, suplica a don Quijote que le diga “el nombre, patria, calidad y hermosura de su dama, a lo que le responde que su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad, por lo menos, ha de ser princesa, pues es reina y señora mía”. El Toboso está en la Mancha, en la ficción del Quijote y en la realidad geográfica, “Está en el reino de Toledo en la Mancha en la provincia de Castilla”, contestan sus vecinos en 1575 en sus Relaciones Topográficas.

Y un lugar cercano al de don Quijote, como el narrador afirma, cuando describe la forma que tuvo nuestro hidalgo en poner nombre a su dama:

                        “… y fue a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo, había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él anduvo enamorado… vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural del Toboso” (1, 13).

La cercanía entre el lugar donde vivía don Quijote, y Sancho, y el de Dulcinea es confirmada también por el mismo Sancho Panza, porque, según él, conocía a la familia de Dulcinea, especialmente a sus padres:”Ta, ta, dijo Sancho, que la hija de Lorenzo Corchuelo, es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre, Aldonza Lorenzo?”(1, 25),aunque para Sancho“en lo que dudaba algo, era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre, ni tal Princesa, había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso” (1, 13). 

El conocimiento y la relación entre vecinos, incluso sin lazos familiares, en una ordenación del territorio tan concentrada como en la Mancha, se originaba entre núcleos de población muy próximos, por lo que cualquier lector que lo leyese intuía que El Toboso es un pueblo vecino al de don Quijote y Sancho.

En el entorno cercano, físico y humano, del lugar de don Quijote, Cervantes nos nombra otros cuatro lugares manchegos con su topónimo,que nos conforman la imagen de la comarca manchega de don Quijote. Son los lugares de Tembleque, Quintanar, Argamasilla y Puerto Lápice, que nos servirán de mojones,o hitos,para marcar los bordes de este espacio geográfico cervantino.

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Tembleque,es mencionado por Sancho Panza durante las explicaciones que daba, a la duquesa, de su tan deseado cuento:

         “A menos de la mitad pararé, si Dios fuere servido -respondió Sancho-. Y así, digo que llegando el tal labrador a casa del dicho hidalgo convidador, que buen poso haya su ánima, que ya es muerto, y por más señas dicen que hizo una muerte de un ángel, que yo no me hallé presente, que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque…

            -Por vida vuestra, hijo, que volváis presto de Tembleque, y que sin enterrar al hidalgo, si no queréis hacer más exequias, acabéis vuestro cuento.” (2, 31)

Sancho Panza es un humilde agricultor y no posee tierras propias. Tiene que trabajar a jornal en las faenas agrícolas del campo manchego. En época de la siega del cereal, si en un pueblo se acababa pronto el trabajo, por una cosecha pobre, debido a mala climatología, o por las temidas plagas de langosta que asolaban los campos apunto de recolectar, los jornaleros no tenían otra opción que desplazarse a los pueblos vecinos más próximos donde pudieran trabajar unos días y poder llevar unos pocos salarios a casa.Como le pasó a Sancho,”que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque”.

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La tradición agrícola cerealista en Tembleque, que llega hasta  nuestros días, en tiempos de Cervantes era una de sus actividades o recurso económico más importante entre sus vecinos. En las contestaciones a las Relaciones Topográficas, responden:

              “Al veinte y seis capítulos se responde que los vecinos de esta villa la mayor parte de ellos son labradores y lo que más y mejor se coge es pan y vino y hay pocos ganados y son de lana por causa de la tierra rasa y de labor, que se cogerán de los diezmos de pan un año con otro doce mil fanegas de pan y cuatro o cinco mil arrobas de vino, poco más o menos siendo la cosecha de pan y vino razonable.” 

Quintanar de la Orden, la vemos nombrada en dos ocasiones en el Quijote. Muy distantes entre ellas, al principio de la primera parte y al final de la segunda parte. Sin duda alguna, la villa de Quintanar de la Orden,sus vecinos y familias más importantes, eran muy conocidos por Cervantes, estando especialmente mencionada, villa y familias, en el Persiles.

Es en la primera salida de don Quijote de su pueblo cuando es nombrada Quintanar. Camina sobre Rocinante, toda una jornada  bajo un sol implacable de verano manchego y, al final del día, sin encontrase con nadie en el camino, llega a una venta, donde es armado caballero esa misma noche por el señor del castillo, que no era otro que el propio ventero. Ala hora de la salida del sol, “la del alba sería”,y siguiendo las recomendaciones del ventero, sale de la venta con la intención de volver a casa y hacerse con todo lo que le faltaba para la profesión de caballero andante, entre otras cosas de un escudero.

“Y, no había andado mucho, cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba…”  Estas voces eran de un joven pastor, Andresillo, al que su amo le estaba azotando, atado a una de las encinas, por perderle cada día una oveja del rebaño que le cuidaba. Este ganadero es “Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar”. La versión de Andresillo es muy distinta, la paliza era porque le había reclamado el sueldo que le debía por nueve meses de trabajo. Don Quijote amenaza al ganadero de matarlo, si no le paga de inmediato lo que le debe al muchacho. Haldudo se excusa de no poder hacerlo con la prontitud exigida por no llevar dinero en ese momento, pero que se llevará a su casa a Andrés y allí le pagará. El desenlace es de todos bien conocido, una vez que don Quijote continúa su camino y se aleja de ellos, creyendo haber deshecho el primer agravio como caballero andante, el cruel  ganadero vuelve a atar al pastor en la misma encina y casi lo mata.

La escena se produce muy cerca de la venta y en el entorno de Quintanar. Esta villa está en el espacio geográfico gobernado por la Orden de Santiago, y el aprovechamiento de los pastos era común entre los lugares que pertenecían a ella. Hay quien enmarca la venta donde es armado caballero en una que existía en Puerto Lápice, en aquel tiempo dentro en el término de la villa sanjuanista  de Herencia. Para un lector coetáneo de Cervantes, conociendo del gozo comunal de pastos para los ganados de vecinos de los lugares de la Orden de Santiago y que esta aventura de Andresillo sucedía  poco después de salir de la venta,está enmarcada en territorio de la Orden de Santiago, simplemente por razones económicas.

Además del aspecto fiscal, muy importante en aquella época, y también ahora,el ganadero Haldudo le dice a Andrés que se vaya con él para pagarle, cosa improbable de poder hacerlo si el rebaño estuviese tan lejos de Quintanar para dejarlo solo y darle tiempo de ir y venir en el día. Tampoco es posible que el ganado fuese trashumante,no por la edad de Andresillo, quince años,sino por ir solo, cuando los ganados trashumantes se desplazaban siempre con varios pastores, por seguridad ante robos o ataques de los lobos.

Al final de la segunda parte encontramos la segunda mención de Quintanar. Don Quijote lleva enfermo seis días en la cama y Sansón Carrasco trata de animarlo, diciéndole: “… que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcino, y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar” (2, 74). Don Quijote, para cumplir el tiempo de retiro en su profesión de caballero andante, compromiso adquirido ante su vencedor en las playas de Barcelona, que no era otro que el mismo bachiller Sansón Carrasco, decide que tanto él como Sancho se ocuparían,durante ese tiempo ocioso,  en las labores de pastor de ganado en su pueblo. Ir a comprar dos perros pastores a Quintanar evidencian la cercanía entre estos dos  los lugares manchegos y la fama ganadera de Quintanar en aquella época, que también debió conocer Cervantes.

Argamasilla de Alba,en la actualidad una localidad de la provincia de Ciudad Real, es citada al final de la primera parte del Quijote, con sus vecinos los”Académicos de la Argamasilla”.Don Quijote acaba de llegar a su pueblo, enjaulado sobre un carro tirado por bueyes, desde la venta de Sierra Morena y el “autor desta historia” nos adelanta una segunda parte, y una tercera salida de su casa en busca de aventuras, esta vez hacia Zaragoza. Este nuevo escenario de aventuras e incluso las noticias de la muerte de don Quijote, dice el autor que las conoce por unos pergaminos que un médico había encontrado en una caja de plomo, entre los cimientos de una antigua ermita que se estaba reconstruyendo:

         “… contenían muchas de sus hazañas y daban noticia de la hermosura de Dulcinea del Toboso, de la figura de Rocinante, de la fidelidad de Sancho Panza y de la sepultura del mesmo don Quijote, con diferentes epitafios y elogios de su vida y costumbres… Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino que se halló en la caja de plomo eran éstas: Los Académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha, hoc scripserunt”.

Cervantes conocía bien esta parte de la Mancha, sus demarcaciones e historia, especialmente la de Argamasilla de Alba cuando la describe como “lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha”. Que es lugar de la Mancha no cabe duda alguna, pues en sus respuestas a las Relaciones Topográficas, en 1575, dicen: “… que el reino en que comúnmente se cuenta este pueblo es en el de Toledo, en la bailía de Alcázar, que por otra parte en donde este pueblo está sentado se llama la Mancha”. Pero no lo era como tal pueblo o lugar desde hacía mucho tiempo. Argamasilla de Alba se funda después de dos reasentamientos de sus vecinos por causa de las enfermedades debidas a los humedales cercanos. Originalmente estaban asentados en otros parajes cercanos, y su nombre antiguo era Moraleja y después Santa María de Alba, siempre dentro de su mismo término.En las mismas Relaciones Topográficas contestan que:

                  “… que la dicha villa es repoblación nueva de cuarenta y cuatro años a esta parte, un año más o menos, y que el fundador fue el prior don Diego de Toledo porque era en tiempo de la orden de San Juan de que era prior; y que esta población se fundó primero en la Moraleja que es término de dicha villa, habrá sesenta años poco más menos, y que por enfermedad se despobló y después se pobló en el Cerro Boñigal, cerca de los molinos que dicen de Santa María, término de esta villa, y se decía la dicha población la villa de Santa María de Alba, y por enfermedades se trasladó a donde al presente está fundada que es en la dicha villa de Argamasilla de Alba, habrá los dichos cuarenta y cuatro años como está dicho”

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Argamasilla de Alba se funda en 1531, año en el que es nombrado Prior de la Orden de San Juan don Diego de Toledo, coincidiendo con la respuesta dada por sus vecinos “habrá los dichos cuarenta y cuatro años como está dicho”. Si Cervantes describía en 1605 que “frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años…”, nacía en el entorno de 1550, solo unos veinte años después de haberse fundado como lugar Argamasilla de Alba. Hecho histórico reciente en la Mancha dando sentido a la frase de”lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha”, ya que mucho antes de nacer Alonso Quijana este lugar de Argamasilla no existía, conociéndose desde su fundación, hasta no hace mucho tiempo, como Lugar Nuevo.

En su estancia, o estancias, en Argamasilla de Alba, la tradición argamasillera así lo afirma, incluso la de haber iniciado la escritura del Quijote en su cárcel de la Casa de Medrano, Cervantes tuvo que haber conocido y tratado a estos vecinos sabios, que en todos los pueblos de la Mancha había, y hay, a los que llamó o apodó”Académicos de la Argamasilla”. Singularmente, en esta parte de la Mancha, como en otras muchas otras partes de España, siempre se ha utilizado un sobrenombre para identificar a las personas, conocido aquí como apodo o mote. Este sobrenombre era fijado por el resto de sus vecinos por cualquier motivo, por su aspecto físico, costumbres, profesión o por una anécdota personal puntual, y era de tal precisión y calado que incluso se llegaba a transmitir a varias  generaciones posteriores de su familia. Mucho se ha hablado de los sobrenombres o apodos de los “Académicos de la Argamasilla: Monicongo, Paniaguado, Caprichoso, Burlador, Cachidiablo y Tiquitoc”, a veces desde la ignorancia que se tiene de esta parte de la Mancha, elucubrando o fantaseando sobre uno u otro de estos personajes y el propio Cervantes. Simplemente son los apodos con los que eran conocidos estos vecinos sabios en Argamasilla de Alba cuando Cervantes los conoció. Una Academia, como sede o lugar donde se dedique el tiempo al estudio de las letras, es improbable que existiese en aquella cervantina Argamasilla, tal y como sí se conoce su existencia y dedicación en otros lugares de aquella época, pero es del todo posible que Cervantes conociese a argamasilleros a los que les gustase y practicaran el arte de la poesía, y con su genial humor así los retrató, como los “Académicos de la Argamasilla”.

Un autor natural de Argamasilla de Alba, coetáneo de Cervantes, es Francisco de Contreras, que en el año 1624 publica en Madrid el poema épico:Nave trágica de la India de Portugal.

Este poema épico está dedicado a Lope de Vega, que como Fiscal de la Cámara Apostólica es también quien se lo aprueba. Entre los poemas laudatorios al autor, hay una décima del mismísimo Lope de Vega dedicada a Francisco de Contreras,  que termina con: “Que su ingenio pudo hacer / Todos sus versos estrellas”.

La conocida rivalidad literaria, y personal, entre Cervantes y Lope de Vega, y esta extraña, por excelente, relación entre Lope de Vega y el argamasillero Francisco de Contreras, ha hecho “suponer que Contreras fue uno de los enemigos de Cervantes, y que éste se propuso ridiculizarle en el Quijote llamándole académico…”, tal y como lo afirma el geógrafo Antonio Blázquez en su conferencia La Mancha en tiempos de Cervantes, leída en la Real Sociedad Geográfica, en 1905. De la misma idea es también Manuel Serrano y Sanz en su Dos notas al Quijote, publicado en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, de abril y mayo de 1900:”… más bien pudo Cervantes conocer a Contreras, y acaso un manuscrito de su poema u otros versos suyos, y satirizarle encubiertamente por ser de Argamasilla y amigo de Lope”.

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¿Pudo ser el argamasillero Contreras el buscado Alonso Fernández de Avellaneda, nombre seudónimo del autor del Quijote apócrifo?  Avellaneda, a diferencia de Cervantes, no deja duda en su Quijote apócrifo del lugar de origen de su don Quijote: “Al Alcalde, Regidores, y hidalgos, de la noble villa del Argamesilla, patria feliz del hidalgo Cavallero Don Quixote de la Mancha”. Sin duda alguna, Argamasilla de Alba, es un lugar cervantino indiscutible, y su tradición lo avala. Argamasilla es el lugar de don Quijote, el de Avellaneda, pero no puede ser el lugar de don Quijote, el de Cervantes, por estar citado su nombre en la obra, cuando el autor expresamente no quiso nombrarlo:

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo…” (1, 1)

“Este fin tuvo el Ingenioso Hidalgo de la Mancha, cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente…” (2, 74)

Puerto Lápice, es el cuarto mojón o hito geográfico que cierra el borde de la comarca manchega de don Quijote. Localidad actual de la provincia de Ciudad Real, en tiempos de Cervantes, no era más que una venta en un camino real en la Mancha, junto a unas casas quintería de agricultores, dentro de los límites de la villa de  Herencia, siendo propiedad de un vecino de Villafranca de los Caballeros. Con este topónimo es ya nombrado en las Relaciones Topográficas de Herencia, en 1575:

         “… en el término de ella está una venta que se dice el Puerto Lápice como está declarado y esto responden, y esta venta es de un particular vecino de Villafranca”.

La comarca manchega de don Quijote está atravesada, de oeste a este, por uno de los caminos más importantes utilizados en España, el camino de Toledo a Murcia, por el que camina don Quijote, especialmente durante toda la primera salida de su casa,“sin acontecerle cosa que de contar fuese”, hasta que llega cansado, al final del día, a la venta donde es armado caballero. Vuelve al día siguiente a casa sobre sus mismos pasos y se encuentra de frente en el camino con “unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia”.Este encuentro con este grupo de mercaderes evidencia la vía en la que se produce, el camino de Toledo a Murcia, que precisamente transcurre por esta comarca cervantina en sus variantes conocidas en la época. 

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Cuando Cervantes escribe el Quijote, había tres ventas en esta comarca manchega de don Quijote, en Puerto Lápice, en el paraje de Las Motillas y en Manjavacas. Esta última,en el término de Mota del Cuervo, se encontraba junto al camino de Toledo a Murcia. A una de estas tres ventas dirige Cervantes a don Quijote en su primera salida.

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La situación de la venta de Las Motillas, sin posibilidad de relación geográfica con la aventura de Andresillo, que ocurre cerca de Quintanar de la Orden, ni con la aventura de los comerciantes toledanos que iban por el camino a Murcia, la descartan como la venta cervantina donde don Quijote recibió burlescamente las órdenes de caballero andante. La venta de Puerto Lápice, que tampoco reúne las anteriores condiciones geoliterarias, es el escenario hacia donde se dirigen don Quijote y Sancho Panza, pero  después de la famosa batalla de don Quijote contra los molinos de viento:

         “Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser un lugar muy pasajero” (1, 8)

Don Quijote, al contrario de la situación de la venta donde es armado caballero, que no la conocía, esta de Puerto Lápice la conoce perfectamente, por lo que esta venta no es en la que fue armado caballero, en su primera aventura. Así, por si cabe alguna  duda, nos lo aclara el mismo Cervantes:

                   “Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino, fue la del puerto Lápice, otros dicen que la de los molinos de viento. Pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es, que él anduvo todo aquel día, y al anochecer, su rocín y él, se hallaron cansados, y muertos de hambre: y que mirando a todas partes, por ver si descubría algún castillo, o alguna majada de pastores donde recogerse, y adonde pudiese remediar su mucha hambre, y necesidad: vio no lejos del camino por donde iba una venta…” (1, 2)

La venta de Manjavacas se encuentra en el camino de Toledo a Murcia, pertenece a la Orden de Santiago y su situación cercana a Quintanar de la Orden, la hacen ser la venta donde llega don Quijote en su primer día de aventuras y es armado caballero. Su situación al este de esta comarca de don Quijote, desde donde don Quijote recién armado caballero regresa a casa por el mismo camino, hace posible su encuentro con los comerciantes toledanos. El camino de Toledo a Murcia, con sus variantes, crea un cruce de camino, consistente geográficamente con el texto cervantino. Después de salir de la venta y creer haber liberado a Andresillo de los golpes de “Juan Haldudo el rico, vecino de Quintanar”:

         “En esto, llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las encrucejadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquéllos tomarían, y, por imitarlos, estuvo un rato quedo; y al cabo de haberlo muy bien pensado, soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza” (1, 4)

Poco después, “habiendo andado como dos millas, descubrió don Quijote un gran tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia”.

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Esta comarca manchega de don Quijote está surcada principalmente por los ríos Guadiana, Záncara y Gigüela, que se juntan casi en la parte central de ella, formando desde aquí un solo río. Cervantes conoce este sistema hidrológico manchego, tan excepcional en esta parte de la Mancha, de tener varios ríos, además de arroyos y fuentes,donde dar de beber también a los rebaños de ovejas. Uno de los rebaños que iría a beber agua a esos ríos cercanos al lugar de don Quijote, era el suyo, en su retiro de las armas por un año:

         “… yo compraré algunas ovejas, y todas las demás cosas, que al pastoral ejercicio son necesarias, y llamándome yo el pastor Quijótiz, y tú el pastor Pancino, nos andaremos por los montes, por las selvas, y por los prados, cantando aquí, endechando allí, bebiendo de los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los limpios arroyuelos, o de los caudalosos ríos…”(2, 67)

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El conocimiento de Cervantes de la geografía física de esta comarca, sus bordes y sus caminos, es el mismo que tendrían de ella sus lectores y los viajeros que pasasen por ella, por lo que no necesitaba dar más detalles para enmarcar en la imaginación de muchos de sus lectores las escenas de su novela en esta parte de la Mancha. Además, complementa la imagen física de la comarca con las actividades económicas de sus vecinos.

La agricultura y la ganadería son las actividades principales en la Mancha. Si el mismo don Quijote contaba con algunas fanegas de tierras, dándolas su aprovechamiento en renta por ser hidalgo, Sancho Panza era un  agricultor a jornal. El cereal recogido tenía que ser molido para hacer la harina, alimento principal para el sustento de los vecinos y animales, en los molinos de agua  instalados en los ríos cercanos a sus lugares, operados por molineros y ayudantes, profesiones ancestrales en la Mancha y en esta comarca cervantina.

La mayoría de los ríos manchegos dejaban de correr en la época de verano, excepto el Guadiana, por lo que en una parte importante del año no trabajaban los molinos de agua, coincidiendo con la recolección del cereal. Esta parte de la Mancha sufre sequías periódicas durante toda su historia, que hace que los ríos se sequen durante todo el año, como la que sufrió en el siglo XVI, durante casi medio siglo, por lo que surgió la necesidad de construir unos nuevos tipos de molinos, capaces de mover sus muelas de piedra con la fuerza del aire, los molinos de viento. El oficio de molinero cambiaba de lugar, de los cauces de los ríos a los cerros mejor orientados a los vientos de los pueblos.

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Pero estos molinos de viento no se construyeron en toda la Mancha por igual, ya que algunos ríos sí corrían todo el año, como el  Guadiana, que en esta comarca manchega de don Quijote  transcurre por tierras gobernadas por la Orden de San Juan. El Prior de esta orden era el propietario de sus aguas y de sus excelentes molinos de agua, no autorizando la construcción de los molinos de viento en los lugares de su gobernación, hasta finales del siglo XVII, asegurándose así las moliendas de sus vecinos en sus molinos de agua, y el cobro de la molienda, aunque los agricultores tuviesen que desplazarse con sus cargas de grano y harina en carros o los lomos de sus animales durante muchos kilómetros.

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La comarca manchega de don Quijote está dividida principalmente, casi de norte a sur, entre la Orden de San Juan y la Orden de Santiago. En la Orden de Santiago los molinos de viento se comenzaron a construir desde mediados del siglo XVI. En toda la Mancha, antes de publicar la primera parte del Quijote, en 1605,Cervantes pudo ver los molinos de viento en los lugares de Campo de Criptana, Belmonte, Las Mesas, Mota del Cuervo, El Pedernoso, El Toboso, Villaescusa de Haro y Chinchilla de Montearagón. Dentro de la comarca manchega de don Quijote en Campo de Criptana, El Toboso, Mota del Cuervo, pertenecientes a la Orden de Santiago, y en Las Mesas, lugar del Marquesado de Villena.

El lugar de don Quijote no contaba con ellos. Don Quijote no los conocía, teniendo que describírselos el mismo Sancho Panza, poco antes de cargar don Quijote contra uno de ellos:

                   “Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino” (1, 8).

Sancho sí los conocía al ser agricultor a jornal y tener que llevar el grano a moler a estos artilugios, en lugares cercanos al suyo. Los vecinos de los pueblos de la Orden de San Juan, tenían que ir a moler a los molinos de agua del Prior, en el río Guadiana, o a los molinos de viento de los lugares cercanos que ya los tenían, lo que justifica los muchos  molinos de viento construidos en Campo de Criptana, a solo media legua de distancia con los límites con la Orden de San Juan por el oeste, y en menor número en Mota del Cuervo y El Toboso. Se construyeron en un número tan elevado en Campo de Criptana, sobredimensionado el recurso molinero para el cereal propio y el de los lugares cercanos de la Orden de San Juan, como Alcázar de San Juan, Quero, Tembleque, Herencia o Villafranca.

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Era el mes de julio, y de un molino de viento venía de llevar una carga de trigo un vecino de don Quijote, Pedro Alonso, que fue el que lo auxilió después de la paliza que un mozo de mulas de los mercaderes toledanos le propinó a nuestro caballero, por culpa de un tropiezo de Rocinante. Venir de algún molino de agua, en verano, cercano al camino de Toledo a Murcia, por el que iba a su pueblo, es geográficamente imposible, porque los ríos Záncara y Gigüela no corrían durante el estío, y el Guadiana está muy lejos, al sur, de este camino principal:    

         “Y quiso la suerte que cuando llegó a este verso acertó a pasar por allí un labrador de su mesmo lugar y vecino suyo, que venía de llevar una carga de trigo al molino, el cual viendo aquel hombre allí tendido, se llegó a él y le preguntó que quién era y qué mal sentía, que tan tristemente se quejaba…” (1, 5).

Pedro Alonso, cuando lo reconoce como Alonso Quijana, su vecino,  lo sube como puede sobre su borrico, recoge sus armas, y atando a Rocinante del ramal, sigue el camino hacia su pueblo, donde llega cuando anochecía.

La alfarería es también una actividad económica en esta comarca cervantina, desde donde se fabricaba y abastecía a los vecinos de vasijas, cántaros y tejas. Buen barro y mejores alfareros había especialmente en Mota del Cuervo y Villafranca de los Caballeros. Una de las actividades alfareras más singulares,por la complejidad en su elaboración, cocido y transporte,era la fabricación de grandes tinajas donde almacenar vino y aceite, y en la comarca de don Quijote se hacían en El Toboso. Cervantes tuvo que conocerlas, en la misma alfarería o en cualquier de los lugares próximos a él, hasta donde se trasladaban cuidadosamente estas “panzudas”, como se les conocía y se les sigue conociendo por su peculiar forma.Así contestaba El Toboso en sus Relaciones Topográficas, en 1575:

         “Lo que en el dicho pueblo se ha labrado y labra y hace mejor que en otro lugar de España son las tinajas para tener vino, aceite y lo que mas quisieren echar en ellas, y de las hacer hay en el dicho pueblo mucha pericia y sciencia, este trato va ya cesando por la falta de leña para las cocer”

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Cervantes las describe precisamente en un lugar muy cercano al El Toboso, como es en la casa de don Diego de Miranda, el Caballero del Verde Gabán, donde llegan en su compañía, don Quijote y Sancho, después de pasar por El Toboso en su camino hacia Aragón, por tanto, muy cerca del lugar de Dulcinea:

                   “Halló don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea; las armas, empero, aunque de piedra tosca, encima de la puerta de la calle; la bodega, en el patio; la cueva, en el portal, y muchas tinajas a la redonda, que por ser del Toboso le renovaron las memorias de su encantada y transformada Dulcinea, y sospirando y sin mirar lo que decía ni delante de quien estaba, dijo:

         ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas;dulces y alegres cuando Dios quería!

         ¡Oh tobosescas tinajas, que me habéis traído a la memoria la dulce prenda de mi mayor amargura!” (2, 18)

Estas tobosescas tinajas no se trasladaban muy largo de El Toboso, por lo costoso y arriesgado que era su traslado, siendo  muy apreciadas y usadas en toda la comarca manchega de don Quijote.

Geografía física y humana de esta parte de la Mancha que Cervantes hace comarca de don Quijote. Este es el origen, el hábitat familiar y social de don Quijote.

Luis Miguel Román Alhambra

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Una respuesta a LA COMARCA DE DON QUIJOTE

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