LA MUERTE DE MIGUEL DE CERVANTES

ultimos momentos de CervantesEscribo este artículo en Alcázar de San Juan, Corazón de la Mancha y Cuna de Cervantes. Corazón de la Mancha es desde el 11 de julio de 1966, cuando queda así inscrita en el Registro de Denominaciones Geoturísticas del Ministerio de Información y Turismo. Geográficamente es evidente. Y Cuna de Cervantes es desde que en 1748, Blas de Nasarre, bibliotecario mayor de la Real Biblioteca, encuentra en el Libro Primero de Bautismos de la iglesia alcazareña de Santa María la Mayor la inscripción de un niño de nombre Miguel, que sus padres, Blas de Cervantes Sabedra y Catalina López, llevan a bautizar el nueve de noviembre de 1558.

partida de bautismo AlcazarDesde ese momento se ha considerado al autor del Quijote hijo de Alcázar de San Juan. Unos años más tarde, en 1753, después de haber encontrado el fraile Martín Sarmiento la obra Topografía e Historia general de Argel, de Diego de Haedo, en la que aparecen datos de un Miguel de Cervantes, hidalgo principal de Alcalá de Henares, se busca y encuentra otra partida de bautismo de otro Miguel, que sus padres, Rodrigo Cervantes y Leonor Cortinas, llevan a bautizar el nueve de octubre de 1947 a la iglesia de Santa María la Mayor, de Alcalá de Henares.

Documentos encontrados posteriormente en el Archivo General de Indias de Sevilla, relativos a la relación de los rescates que los padres trinitarios realizaron en Argel, en el que aparece una anotación de un Miguel de Cervantes natural y vecino de Alcalá de Henares, hicieron que, definitivamente, se otorgara, por los académicos de la Real Academia de la Historia, la cuna del padre del Quijote a Alcalá de Henares.

Sin embargo, en Alcázar de San Juan, su partida de bautismo y la tradición transmitida por generaciones de padres a hijos, tiene más fuerza que todos los documentos históricos que lo vinculan a la ciudad alcalaína. Cervantes y Saavedras han convivido desde hace muchos siglos en esta parte de la Mancha, hasta hoy mismo. Así se lo recuerdan a Azorín en El Toboso cuando lo visita en 1905, y con sano orgullo manchego le aseguran que el abuelo del Miguel de Cervantes de Alcázar de San Juan, el autor del Quijote, era natural de El Toboso:

“Señor Azorín: que Miguel sea de Alcázar, está perfectamente; que Blas sea de Alcázar, también; yo tampoco lo tomo a mal; pero el abuelo, ¡el abuelo de Miguel!, no le quepa a usted duda, señor Azorín, el abuelo de Miguel era de aquí… yo he visto el árbol de la familia. ¡Yo he visto el árbol, señor Azorín! ¿Y sabe usted de dónde arranca el árbol?… el árbol arranca de Madridejos. Además, señor Azorín, en todos los pueblos estos inmediatos hay Cervantes; los tiene usted, o los ha tenido, en Argamasilla, en Alcázar, en Criptana, en El Toboso… ¡Pero váyales usted con esto a los académicos!…”

Esta vinculación familiar entre El Toboso y Alcázar de San Juan, entre la familia Cervantes, refuerza aún más nuestra tradición cervantina alcazareña. Y quijotesca, al estar en el corazón de la comarca de don Quijote, demarcada por los límites que establecen los lugares, nombrados explícitamente en el Quijote, de Tembleque, Quintanar de la Orden, Argamasilla de Alba y Puerto Lápice, y estar tan cerca de El Toboso y aún más de los molinos de viento de Campo de Criptana. ¡Pero váyales usted con esto a los académicos!

Se llegó incluso a localizar en el siglo XIX la casa donde vivió la familia de Blas de Cervantes Sabedra y Catalina López, muy cerca de la iglesia de Santa María, pero la indiferencia y desidia local la llevaron al derribo.

la casa de Cervantes-Alcazar

Los mismos académicos no se han puesto de acuerdo sobre el origen del segundo apellido del autor del Quijote. Para vincularlo con el alcalaíno han rebuscado en sus ascendientes, en hipótesis del sobrenombre árabe por sus heridas en una mano, etc. El Miguel alcazareño, sencillamente, era Cervantes López Savedra. ¡Pero váyales usted con esto a los académicos!

La tradición cervantina alcazareña es tan sólida que, durante varios años del siglo XX, se cambió oficialmente el nombre de la ciudad por Alcázar de Cervantes.

detalle del diario de sesiones_alcazar de Cervantes

Mucho se ha criticado a Nasarre por el descubrimiento de la partida de bautismo de Alcázar de San Juan y mucho más por haber escrito al margen de la inscripción “Este es el autor de la historia de don Quixote”. Pero los mismos académicos que lo critican no lo hacen por otro descubrimiento también suyo. En 1749, un año más tarde de pasar por la sacristía de la iglesia alcazareña, encuentra la partida de defunción y enterramiento del autor del Quijote, en la parroquia madrileña de San Sebastián, en la calle Atocha, casi a espaldas del convento de las monjas trinitarias donde fue enterrado su cuerpo, amortajado con el sayal de San Francisco, tras unos pocos metros de cortejo fúnebre a hombros de sus hermanos terceros franciscanos, desde la calle del León, donde vivió sus últimos años y falleció.

Partida de defunción_Cervantes

Si con el lugar de bautismo, o nacimiento, hubo polémica también la hay con la fecha de su muerte. Hay quien afirma que el día 23 de abril es el día de su entierro y que realmente murió el día de antes, el 22. Yo, sencillamente leo: “En 23 de abril de 1616 años murió Miguel de Cervantes Saavedra…”. Curiosamente este mismo día 23 de abril de 1616 murieron otros dos escritores: William Shakespeare y Gómez Suárez de Figueroa, más conocido como Inca Garcilaso de la Vega.

Para mí, ese día 23 de abril muere Miguel de Cervantes, pero el autor del Quijote, el escritor Miguel de Cervantes, muere unos días antes, el 19 de abril de 1616. Ese día, su genial pluma se secó para siempre después de escribir estas solemnes palabras en su estimado Persiles, dirigidas al Conde de Lemos, con una prosa todavía hoy inigualada:

“Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta te escribo.

Ayer me dieron la Estremaunción y hoy escribo ésta: el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies a Vuesa Excelencia; que podría ser fuese tanto el contento de ver a Vuesa Excelencia bueno en España, que me volviese a dar la vida. Pero si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los Cielos, y por lo menos sepa Vuesa Excelencia este mi deseo, y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle, que quiso pasar aun más allá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en profecía me alegro de la llegada de Vuesa Excelencia, regocíjome de verle señalar con el dedo, y realégrome de que salieron verdaderas mis esperanzas, dilatadas en la fama de las bondades de Vuesa Excelencia.  

Todavía me quedan en el alma ciertas reliquias y asomos de Las semanas del jardín y del famoso Bernardo. Si a dicha, por buena ventura mía (que ya no sería ventura, sino milagro), me diese el Cielo vida, las verá, y con ellas fin de La Galatea, de quien sé está aficionado Vuesa Excelencia. Y, con estas obras, continuando mi deseo, guarde Dios a Vuesa Excelencia como puede. De Madrid, a diez y nueve de abril de mil y seiscientos y diez y seis años”        

Un día después de recibir el Santo Óleo, de saberse muy cerca del tránsito a la otra vida, aún le quedan fuerzas para llevar la pluma al tintero y escribir estas palabras de agradecimiento y adiós. Es el Cervantes serio, trascendental, que sabe que se va ya de esta vida. Leyéndolo solo me queda decir: ¡AMÉN!

No sé si el Prólogo lo escribió ese mismo día, supongo que sería unos días antes. En él también se despide de todos, pero aún aflora la fina ironía y el buen humor de Cervantes: “¡Adiós, gracias! ¡Adiós, donaires! ¡Adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo y deseando veros presto contentos en la otra vida!”

¿Se imaginan las caras de sorpresa de los lectores de su obra póstuma, el Persiles, cuando esta ve la luz en 1617, leyendo el deseo de verlos pronto en la otra vida? Como se dice por aquí: ¡Genio y figura hasta en la sepultura! Aunque, conociendo la gracia, ironía y buen humor de don Miguel, esto no les sorprendería a sus regocijados amigos. Seguro que esbozarían una leve sonrisa de complicidad con el genio.

¡Que en paz descanses, don Miguel!

¡Y, no nos esperes tan pronto!

Este artículo lo termino de escribir y publico el día 19 de abril de 2019, Viernes Santo, cuatrocientos y tres años después de morir la genial escritura de Cervantes.

madrugáDentro de unos días celebraremos el Día del Libro, cuatrocientos y tres años después de morir Cervantes.

                                                                                  Luis Miguel Román Alhambra

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a LA MUERTE DE MIGUEL DE CERVANTES

  1. Pingback: La muerte de Miguel de Cervantes | Cosas de Alcázar de San Juan

  2. Pingback: La muerte de Miguel de Cervantes |

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .