QUISICOSAS DEL QUIJOTE I

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan se fundó en 2014. Tengo el honor de ser socio fundador  y su primer presidente durante cuatro años. Entre sus fines está «El fomento de la lectura de la obra de Cervantes, especialmente del Quijote, con particular orientación hacia la parte más joven de la sociedad.»

Leer el Quijote original en español, para entender muchas palabras antiguas sin uso actual, comporta tener que atender muchas notas al texto al pie de la página, donde el autor de la edición las explica brevemente. En una de las reuniones decidimos ir añadiendo unas publicaciones mínimas en nuestra página web, con el título de Quisicosas, que ayuden a los lectores del Quijote a interpretar mejor el texto cervantino, justificando nuestra iniciativa, como su título, así: «La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, como conocedora del paisaje, poblaciones, caminos, tradiciones, flora y gastronomía, puede aportar muchísimo a la interpretación del Quijote por parte del lector corriente y moliente. Incluso contamos entre nosotros con editores de la obra cervantina, familiarizados con su estilo irónico, vocabulario y sintaxis, y también con el negocio editorial de la época. Las Quisicosas tratan de cualquier tema que tenga reflejo en el texto (compositivo, lingüístico, costumbrista, sintáctico, gastronómico…), y mejoran en amenidad y valor didáctico las notas a pie de página de las ediciones comerciales; y pues los socios de la SC somos los primeros clientes de las Quisicosas, su estilo no puede dejar de ser coloquial, y no exentas (cuando procede) de un ligero toque de humor: todo menos cansinas.»

He colaborado con algunas de ellas, que iré publicando en este blog, comenzando casi por el principio del Quijote, con una de las comidas que nuestro hidalgo manchego consumía los sábados: Duelos y Quebrantos.  Si bien en mi tierra es un plato típico conocido, quizás para el resto de España no lo es tanto, y qué decir del resto del mundo.

Todas estas notas al texto cervantino se pueden releer en: http://www.cervantesalcazar.com/quisicosas

LOS SÁBADOS, DUELOS

Y QUEBRANTOS

A diferencia de los libros de caballerías del siglo XVI, los héroes del Quijote comen y beben y hacen sus necesidades. Don Quijote come lo justo y Sancho Panza todo lo que puede… cuando tiene qué comer. Es al principio de la novela donde Cervantes nos describe el condumio semanal que en casa de don Quijote el ama cocinaba:

"Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.”

Si para un manchego los duelos y quebrantos no ofrecen duda alguna del tipo de plato que es y los ingredientes que son necesarios para su elaboración, para quienes no lo son el nombre no les aporta ninguna pista, solo les suena que en el Quijote se nombran. Es por lo que solo en ediciones en español se conserva este singular nombre, y en ediciones en otras lenguas (prácticamente en todas) esté traducido como «tortilla de huevos con tocino». Pero ¿realmente qué son los duelos y quebrantos? Antes de explicar qué son hoy en día, la primera definición que de este plato se conserva está en el primer Diccionario de la RAE, conocido como Diccionario de Autoridades (1732), y precisamente trae como ejemplo aquel párrafo del Quijote:

Hoy es un revuelto de huevos con tocino, chorizo y jamón. Y sí, en determinados lugares le añaden sesos de cordero, como en Tembleque (Toledo).

Ya; pero el misterio sigue. ¿Por qué se llama así este plato tan sencillo? Un vecino de Campo de Criptana explicó su significado al erudito y músico irlandés Walter Starkie en su viaje a pie que hizo por la Mancha en 1935:

¿Qué cenaré esta noche? ¿Por qué no duelos y quebrantos, siendo sábado?

–¿Usted sabe por qué lo llaman duelos y quebrantos? –me dijo una persona distinguida de la localidad.

–Supongo que se refiere a los desperdicios de la carne que son la comida del pobre.

–Ya se conoce que no es usted manchego, si no, no diría eso. Duelos y quebrantos son términos estrictamente manchegos. Los pastores aquí desempeñan un puesto de confianza cerca de sus amos y son responsables de cada oveja que está a su cuidado. Si muere una por accidente, el pastor la desuella y cura la carne con sal y ajo. Luego, el sábado, día de entregar la cuenta va a ver a su amo y le enseña la piel como prueba de que el cordero ha muerto. Entonces él se lleva la carne para cocerla en su casa. La pérdida del cordero es una pena (duelo) y un quebranto económico para el amo. He aquí la explicación.”

Probablemente aquel plato de pastores sería un revuelto de huevos con los sesos de la oveja o cabra recién muerta, ya que esta parte no se podía conservar, y lo consumirían ese mismo día en pleno campo. Todo a cuenta del duelo y quebranto del amo.

Con menos valedores, hay otra hipótesis relacionada con las creencias religiosas de árabes y judíos convertidos al cristianismo en la España del siglo XV y XVI: los cristianos viejos de esta parte de la Mancha (donde nunca ha faltado picardía) invitaban a comer un revuelto de tocino a los cristianos nuevos, y lo hacían muy a sabiendas de que para muchos de los nuevos (que nunca renunciaron a su fe verdadera) era un duelo y un quebranto el tener que comer un plato con cerdo: animal impuro para ellos.

                              Luis Miguel Román Alhambra

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