LA VENTA DE LA INÉS

Hace casi once años que había estado en esta antigua venta. Hasta aquí llegué en agosto de 2011, siguiendo los pasos de Rocinante.

El cervantismo clásico sitúa la venta de Maritornes y del manteo de Sancho en la Venta de Cárdenas, en el actual paso de Despeñaperros. En mis publicaciones La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote (2012) y Las aventuras de don Quijote en Sierra Morena (2017) expuse que la única venta que reúne todas las variables, que en la novela nos deja Cervantes, para ser la venta cervantina de Sierra Morena es la Venta de la Inés, situada al sur del término de Almodóvar del Campo, en el Camino de Toledo a Sevilla o Camino de la Plata.

Llevaba tiempo con muchas ganas de volver y pasar un buen rato con Felipe Ferreiro, su propietario. Más aún, desde que en febrero de 2019 durante un encuentro con el escritor Manuel Moyano le estuve hablando de ella cómo la venta cervantina del Quijote, y de su actual propietario. Pero llegó el Coronavirus y todo se para.

Moyano tenía en mente en aquel invierno hacer un recorrido transversal por Sierra Morena y escribir un libro de viajes con esa experiencia. Recorre Sierra Morena de este a oeste, zigzagueándola, cómo no puede ser de otra manera, siguiendo el perfil y el trazado de sus carreteras y caminos, empezando en Aldeaquemada, en la provincia de Jaén, y terminado en las tierras del Alentejo portugués. En la planificación de su viaje intercaló pasar por esta venta cervantina.

De este viaje surge un texto que Manuel Moyano presenta el pasado año 2021 al Premio EurostarHotels, uno de más prestigiosos que se conceden en España de narrativa de viajes. Con el título de La frontera interior, viaje por Sierra Morena, es la obra ganadora, siendo publicada por la editorial RBA en marzo de este año 2022. Entre el jurado que falló el premio estaban entre otros: Carmen Riera, miembro de la Real Academia Española y Alfredo Conde, Premio Nadal y Premio Nacional de Narrativa.

El pasado viernes 10 de junio Manuel Moyano presentó en la Librería Mata de Alcázar de San Juan este libro de viajes por Sierra Morena, y tuve el gran privilegio de acompañarlo durante la presentación.

La visita de Manuel Moyano a la Venta de la Inés queda magníficamente recogida en su libro. Cuidadosamente descrita es la imagen de Felipe, que le invitó a entrar a la venta y con su memoria asombrosa fue refiriéndole parte de la historia de esta parte de la Mancha del siglo pasado. Cuentos y leyendas que han quedado transcritas en el libro.

La frontera interior tiene un texto tan ameno, con unas descripciones del espacio físico y humano tan precisas, que incita al lector a ir a esos mismos lugares y parajes por los que el autor ha pasado. Es un libro de viajes que estimula al lector a viajar, como muy pocos lo logran.

En esta presentación se habló de la Venta de la Inés y de Felipe. Al final,  también expuse mi compromiso de volver pronto a ella. Con unos amigos,  consocios de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, que asistieron a la presentación organizamos la visita.

Este pasado sábado 25 de junio, al poco de salir el sol con la fuerza que en esta época del año hace, salíamos desde Alcázar de San Juan hacia la Venta de la Inés. Después de reponer fuerzas en Brazatortas seguimos la carretera N-420, y poco después de salvar el Puerto Pulido ya estábamos en el camino que lleva a la venta. Son casi nueve kilómetros de buen camino, al final del Valle de Alcudia. La imagen de un rebaño de ovejas a la sombra de una gran encina cerca del camino, nos hizo recordar el uso que tuvo antaño este valle como lugar de pastos de invierno para cientos de rebaños de Castilla y León.

Poco después de las diez de la mañana llegamos a la puerta de la venta. Esta estaba cerrada y toqué varias veces a su llamador. Al no escuchar a nadie responder lo volví a hacer, esta vez golpeando la puerta con el llamador si cabe más fuerte, pero el silencio en el interior era solemne. Sabía que Felipe había cumplido este mes de enero pasado noventa y dos años, y solo pensar que ya no estaba en su venta me estremeció. De la finca vecina vimos que un hombre preparaba el tractor y los aperos para realizar alguna labor en el campo y fuimos a preguntarle si Felipe seguía en la venta, con el temor de que nos diese una mala noticia. La cara se nos iluminó cuando nos dijo que seguro que estaba en la venta, «posiblemente está fuera en el huerto regando… se levanta a las cinco de la mañana», pero que estaba un poco sordo y por eso quizás no escuchó los golpes en la puerta. Amablemente le llamó al teléfono fijo de la venta anunciándole que estábamos preguntando por él. Al llegar de nuevo a la puerta, vimos que estaba entornada.

Felipe, casi ordenándonos, nos invitó a entrar a la venta. Estaba sentado en un sillón de orejas en el portal de entrada. Aunque la temperatura exterior ya empezaba a ser alta, aquí era especialmente confortable. Me alegró mucho verlo de nuevo y le presenté a mis compañeros de viaje.  Su aspecto es bueno, pero ya no están con él su mujer Carmen, que ya falleció, y su hija Carmencita, que vive con un hijo de Felipe en San Benito, un pueblecito cerca de aquí. Nada más invitarnos a sentarnos junto a él, clavó sus ojillos brillantes en mis ojos y me dijo «usted ya ha estado por aquí, me acuerdo de usted», ¡y habían pasado once años! Le recordé que en el verano de 2011 había estado en la venta junto a mi mujer, que conocimos a Carmen y Carmencita, y que poco después demostré en un librito que esta venta suya es la venta en la que Cervantes hace llegar una tarde a don Quijote y Sancho Panza después de ser molidos a palos por los yangüeses. Él también nos dijo, que esta venta es nombrada en Rinconete y Cortadillo, una de las Novelas Ejemplares (1613), con el nombre de Venta del Alcalde, que así se llamaba en tiempo de Cervantes.

Casi dos horas estuvimos con Felipe entre el portal y la cocina de la venta. Su conversación sigue siendo muy amena. Con su inmejorable memoria nos relató  sucesos, cuentos y leyendas que habían ocurrido allí mismo y en sus alrededores. El tiempo parece pararse en la venta escuchando a Felipe. Con felicidad nos dijo que había ganado el pleito contra El Poderoso, el propietario de la finca vecina que le cortó la conducción de agua a la venta durante treinta años, porque pasaba por sus tierras. ¡Treinta años sin agua! hasta que la Justicia finalmente le dio la razón a Felipe y se restableció la conducción de agua en el año 2018.

Le llevamos una caja de Tortas de Alcázar, que nos agradeció mucho, no por él,  «que tengo algo de azúcar», sino por llevárselas a su Carmencita cuando vaya a verla a San Benito. Dejamos nuestra firma en su «libro de firmas número siete» que conserva como recuerdo de cuántos han pasado por la venta.

Salimos a la calle. En un poyo junto a la puerta de la venta estuvimos sentados unos minutos y nos despedimos con un ¡hasta pronto… si Dios quiere! Volvemos por nuestros pasos. Durante el viaje de vuelta recordamos partes de la conversación con Felipe y esa extraña sensación de haber estado en el mismo lugar donde Cervantes había estado hace ya más de cuatro siglos, en sus viajes de la Corte a Andalucía, y que después hace de escenario de una parte del Quijote de 1605.

La Venta de la Inés fue declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en 2009. Es, por tanto, un recurso que se conservará con presupuesto público para las generaciones venideras. La venta  estará preservada por ley, pero cuando falte Felipe quedará muy vacía. Es necesario que oficialmente también se garantice que su memoria no se pierda, recopilando y publicando su vida en esta venta, que ha sido muy larga pues a ella llegó a los pocos días de nacer.

Tengo previsto caminar por esta parte de Sierra Morena el próximo año. Empezando en la puerta de esta Venta de la Inés siguiendo el Camino de la Plata hasta el lugar de la penitencia de don Quijote, en mitad de la sierra. Ojalá pueda ver de nuevo a Felipe, estrechar sus ya temblorosas manos y, de nuevo, volver a escuchar esta o aquella historia. Antes le llamaré por teléfono.

                                               Luis Miguel Román Alhambra 

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