¡¡DESCANSA EN PAZ, QUIJOTE!!

Jorge.jpg

Hoy entierran en Las Rozas a Ignacio Echeverría. Hace una semana lo mataron en Londres cuando trataba de defender a una mujer de las cuchilladas que un terrorista. Siguiendo sus ideales, los valores que en su familia le enseñaron desde pequeño, y de los que ahora tanta falta hacen en esta sociedad adormecida, aletargada, ante el sufrimiento de los demás, ¡¡¡puso su lanza en el ristre…!!!, perdón, cogió su monopatín y se abalanzó sobre el terrorista a cuerpo descubierto, sin pensarlo, e hizo lo tenía que hacer. Pero una certera cuchillada por la espalda, ¡qué valientes!, posiblemente de otro de los terroristas, acabó con su joven vida.

quijote monopatin

¡Cuántos quijotes, como Ignacio,  necesitamos en este Siglo de Piedra! ¡Cuantos “cuerdos” miran, miramos, hacia otro lado mientras que los “locos”, como Jorge, hacen sencillamente lo que se tiene que hacer!

Hace unos días me preguntaban qué es ser “quijote” hoy, en el siglo XXI, y respondí que es el que sigue un ideal, un sueño, aunque sea inalcanzable, el que ayuda a quienes lo necesitan sin esperar nada a cambio, dar sin interés… Hoy si me preguntan de nuevo qué es ser un quijote, mi respuesta es mucho más concreta: ser como Ignacio Echeverría. Filósofos, psiquiatras, psicólogos, educadores, pensadores… llevan cuatro siglos debatiendo qué tipo de ser humano representa don Quijote en la sociedad, sencillamente dejen de debatir ya, y mediten sobre la actitud de este joven español en Londres.

Decía el chileno Augusto D´Halmar, en La Mancha de don Quijote (1934), que en un epitafio en la catedral de Sigüenza había leído:

“No tengo lo que gasté;

Lo que gané lo perdí;

Solo tengo lo que di”

 

Ignacio, has dado la vida, y eso es lo que ya tienes: ¡¡vida eterna!!

¡¡Descansa en Paz, quijote!!

 

Luis Miguel Román Alhambra

 

Anuncios
Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA (IV)

sm4_3

Continuamos por este espacio natural tan hermoso, como es Sierra Morena. Antonio Machado decía de ella:

¡Qué bien los nombres ponía

quien puso Sierra Morena

a esta serranía!

Y con nuestro Quijote en la mochila seguimos este Camino de la Plata, dejando atrás el Valle de La Tejada, atravesamos el Puerto de La Posdata y nos encontramos, poco después, en el Valle del Horcajo.

La siguiente aventura de nuestros manchegos es la que les lleva a encontrarse en mitad de la noche con una comitiva fúnebre. Muchos autores han admitido que Cervantes conoce el traslado del cuerpo incorrupto de San Juan de la Cruz, o incluso que pudo ser protagonista en primera persona, pues, en la fecha del traslado del santo,en 1593, Cervantes era funcionario como recaudador de impuestos atrasados en Andalucía y sus viajes por este Camino de la Plata, entre Toledo y Andalucía eran frecuentes.

sm4_1.jpg

San Juan de la Cruz, Juan de Yepes, nació en Fontiveros (Ávila) en 1542. Entró de carmelita en Medina del Campo, y en 1567 fue ordenado sacerdote en Salamanca. En el verano de ese año  se encontró en Medina del Campo (Valladolid) con la Madre Teresa de Jesús. Desde entonces los dos grandes autores místicos caminarán juntos en la historia del Carmelo y de la espiritualidad cristiana.

Fue formador de los primeros carmelitas teresianos en varias casas de formación, director y maestro espiritual, en Castilla y Andalucía, de monjas carmelitas y de los fieles. Una incomprensión o murmuración en el seno de la Orden le retuvo prisionero cerca de nueve meses en la cárcel conventual de Toledo. Ese ambiente, desprovisto de luz y de horizonte, le favoreció una gran meditación interior que cantó en sus primeros poemas, génesis de sus futuros libros.

Murió en Ubeda (Jaén), en la noche del 13 al 14 de diciembre de 1591, después de varios meses de sufrimiento por “unas calenturillas”, como él decía. Enterrado en el convento carmelita deUbeda, su cuerpo fue trasladado hasta Segovia en 1593, donde reposa. Beatificado el 25 de enero de 1675 y canonizado en 1726, el 24 de agosto de 1926, Pío XI le declaró doctor de la Iglesia por su enseñanza en el dominio de la Mística. Desde 1952 es patrono de los poetas españoles.

sm4_2

Este traslado histórico del santo, muy conocido en su época, es utilizado por Cervantes unos años después en el capítulo XIX de la primera parte del Quijote, 1605. La cercanía a la Venta de la Inés, lugar de destino de la comitiva fúnebre para pasar la noche y de partida de don Quijote y Sancho Panza esa misma mañana, no hace sino confirmar el espacio-tiempo de esta aventura en el mapa que vamos transitando. Y que este traslado se hiciese realmente por este camino y no por el más lógico geográficamente hablando, por el Puerto del Muradal, es otra evidencia más en nuestro trabajo.

Los viajeros cervantinos por Sierra Morena, cuando lleguen al final del Valle del Horcajo, podrán imaginar, mirando como el camino comienza serpenteante a subir de nuevo, como esas antorchas con las que venían alumbrándose los encamisados de la comitiva, les parecían estrellas a don Quijote y Sancho, y “vieron que por el mesmo camino que iban venían hacia ellos gran multitud de lumbres, que no parecían sino estrellas que se movían”.Y si lo hacen de noche, no verán antorchas, pero si las mismas estrellas sobre el camino que vio Cervantes.

Como pueden ir ya apreciando los “viajeros cervantinos”y todos los lectores que piensan, igual que yo, que la ficción del Quijote transita por un espacio y paisaje geográfico real, también en Sierra Morena, no coincidimos con la“RUTA DE DON QUIJOTE” que la JJCC de Castilla-La Mancha (www.rutaquijote.com) ha presentado, sin escatimar medios y recursos, en la Feria Internacional de Turismo, FITUR 2017. Los que ingenuamente se han descargado y seguido el mapa literario propuesto oficialmente, estarán en otra zona totalmente distinta de Sierra Morena, sin ninguna referencia geográfica, por un camino y parajes, paisajes y tiempos, que no siguen la narración de novela. Como tampoco la han seguido los creadores de esta  “RUTA DE DON QUIJOTE”.

Pero, sigamos la ficción del Quijote en el Camino de la Plata, con este nuevo capítulo de mi trabajo“Las aventuras de don Quijote en Sierra Morena”:

 

EL CUERPO MUERTO

Don Quijote convence a Sancho de seguir buscando esas aventuras, por las que dejaron su casa, y buscar un sitio para pasar la noche, dejándole la elección de camino e incluso de dónde alojarse esa noche. Una vez más le pide don Quijote que le meta la mano en la boca y le diga cuantos dientes y muelas le faltan de la “quijada alta” del lado derecho, donde recibió la certera pedrada del pastor. Sancho le pregunta por el número de  muelas que debía tener, respondiéndole don Quijote que todas menos la del juicio, ya que siempre ha tenido bien la boca. Sancho palpa el interior de la boca y le indica: “Pues en esta parte de abajo -dijo Sancho- no tiene vuestra merced más de dos muelas y media; y en la de arriba, ni media, ni ninguna; que toda está rasa como la palma de la mano”. Para don Quijote, o más bien para Cervantes, tiene mucha importancia conservar bien el estado de la dentadura, afirmando a Sancho que más le hubiese gustado que le “hubieran derribado un brazo…” con aquella pedrada. Y vuelve a pedirle a Sancho, ya casi lastimosamente, que le guie en el camino:

“Sube, amigo, y guía, que yo te seguiré al paso que quisieres.

Hízolo así Sancho, y encaminándose hacia donde le pareció que podía hallar acogimiento, sin salir del camino real, que por allí iba muy seguido.

Yéndose, pues, poco a poco, porque el dolor de las quijadas de don Quijote no le dejaba sosegar ni atender a darse priesa…” (I, 18)

“Sin salir del camino real”, continúan por el mismo Camino de la Plata, dejando hambrientos este valle, con ganas de llegar a alguna venta o lugar donde pasar la noche sin más sobresaltos y poder comer y descansar. Sancho justifica las calamidades sufridas, desde que salieron de sus casas, a los incumplimientos contra la orden de caballería que, don Quijote, había cometido durante esos días. Don Quijote reconoce su culpa y se propone poner remedio, haciendo penitencia. Sin dejar el camino, se les pasa aquella tarde y les cae la noche, más cansados y hambrientos:

“En estas y otras pláticas les tomó la noche en mitad del camino, sin tener ni descubrir donde aquella noche se recogiesen; y lo que no había de bueno en ello era que perecían de hambre; que con la falta de las alforjas les faltó toda la despensa y matolaje. Y para acabar de confirmar esta desgracia, les sucedió una aventura que, sin artificio alguno, verdaderamente lo parecía. Y fue que la noche cerró con alguna escuridad; pero, con todo esto, caminaban, creyendo Sancho que, pues aquel camino era real, a una o dos leguas, de buena razón hallaría en él alguna venta.

Yendo, pues, desta manera, la noche escura, el escudero hambriento y el amo con ganas de comer, vieron que por el mesmo camino que iban venían hacia ellos gran multitud de lumbres, que no parecían sino estrellas que se movían” (I, 19)

De noche, un cortejo fúnebre les venía de frente por el mismo camino. Y aquí comienza esta nueva aventura, también conocida como la aventura de los encamisados. Dejado atrás el valle de la batalla con las ovejas y después de atravesar otro puerto por La Posdata, a cuatro kilómetros de aquel valle se encuentra el Valle de El Horcajo. Desde el final de este pequeño valle en medio de Sierra Morena, la visión de las hachas encendidas de la comitiva fúnebre descendiendo desde el monte al valle, por el mismo camino que ellos llevaban, les parecieron  esas “estrellas que se movían” que tan precisamente nos describe Cervantes.

sm4_5

Sancho con la incertidumbre de lo que se les venía encima, vuelve a temer por sus castigadas costillas. Don Quijote al advertir el miedo de su escudero le quiere tranquilizar, diciéndole:

“Por más fantasmas que sean -dijo don Quijote-, no consentiré yo que te toque en el pelo de la ropa; que si la otra vez se burlaron contigo, fue porque no pude yo saltar las paredes del corral; pero ahora estamos en campo raso, donde podré yo como quisiere esgremir mi espada.

-Y si le encantan y entomecen, como la otra vez lo hicieron -dijo Sancho-¿qué aprovechará estar en campo abierto o no? (I, 19)

Se encuentran en campo raso o abierto, en la parte final del valle, viendo unas lumbres bajar y acercándose hacia ellos en medio de la noche, no es de extrañar que a Sancho, o cualquiera, tuviese miedo.Se apartan del camino, escondiéndose para no ser vistos, pero el miedo de Sancho se acrecienta al distinguir lo que en realidad se les acercaba:

“Y, apartándose los dos a un lado del camino, tornaron a mirar atentamente lo que aquello de aquellas lumbres que caminaban podía ser, y de allí a muy poco descubrieron muchos encamisados, cuya temerosa visión de todo punto remató el ánimo de Sancho Panza. El cual comenzó a dar diente con diente, como quien tiene frío de cuartana; y creció más el batir y dentellear cuando distintamente vieron lo que era, porque descubrieron hasta veinte encamisados, todos a caballo, con sus hachas encendidas en las manos, detrás de los cuales venía una litera cubierta de luto, a la cual seguían otros seis de a caballo, enlutados hasta los pies de las mulas; que bien vieron que no eran caballos en el sosiego con que caminaban. Iban los encamisados murmurando entre sí, con una voz baja y compasiva. Esta extraña visión, a tales horas y en tal despoblado,bien bastaba para poner miedo en el corazón de Sancho, y aún en el de su amo; y así fuera en cuanto a don Quijote, que ya Sancho había dado al través con todo su esfuerzo” (I, 19)

Don Quijote se pone en medio del camino con la lanza en el ristre y les pregunta quienes son, de donde vienen y que es lo que llevaban en las andas, a lo que uno de los encamisados, el que abría paso, le responde:“Vamos de priesa -respondió uno de los encamisados-, y está la venta lejos, y no nos podemos detener a dar tanta cuenta como pedís”

sm4_6

La intención de los encamisados era llegar a la venta, la misma venta de la que habían salido esa misma mañana don Quijote y Sancho, la Venta de la Inés, que se encuentra de este punto del camino a unos siete kilómetros, una distancia relativamente larga al ser de noche y tener que atravesar aún dos puertos. El encamisado sigue su camino sin intención de detenerse, parándolo bruscamente don Quijote al sujetar y tirar del freno a la mula, y esta, asustándose, se espanta tirando al suelo al encamisado, cayendo sobre él. Un mozo de mulas, que iba a pie junto a la mula, maldice la acción a don Quijote, pero ya con su lanzón estaba arremetiendo a otro de los enlutados tirándolo también al suelo. Con la misma intención, a los demás encamisados los asustó y a otros los apaleó con suma facilidad, corriendo todos “por aquel campo”, por el valle. Descripción del narrador que coincide con el final de este pequeño valle, donde se encontraban en ese momento:

“Todos los encamisados era gente medrosa y sin armas, y así, con facilidad, en un momento dejaron la refriega y comenzaron a correr por aquel campo,con las hachas encendidas, que no parecían sino a los de las máscaras que en noche de regocijo y fiesta corren. Los enlutados asimesmo, revueltos y envueltos en sus faldamentos y lobas, no se podían mover; así que, muy a su salvo, don Quijote los apaleó a todos y les hizo dejar el sitio, mal de su grado, porque todos pensaron que aquél no era hombre, sino diablo del infierno que les salía a quitar el cuerpo muerto que en la litera llevaban” (I, 19)

Don Quijote volviendo al primero de los encamisados, el que cayó de la mula, le amenaza de muerte con la lanza si no le respondía, a lo que le había preguntado poco antes, y este, temiendo realmente por su vida, le contesta:

“… llamome Alonso López; soy natural de Alcobendas; vengo de la ciudad de Baeza, con otros once sacerdotes, que son los que huyeron con las hachas; vamos a la ciudad de Segovia acompañando un cuerpo muerto, que va en aquella litera, que es de un caballero que murió en Baeza, donde fue depositado, y ahora, como digo, llevábamos sus huesos a su sepultura, que está en Segovia, de donde es natural” (I, 19)  

Don Quijote le interroga por el motivo de la muerte del caballero que trasladaban, respondiendo el encamisado que fue debida a unas “calenturas pestilentes”, pidiéndole que le ayudase a salir de debajo de la mula. Don Quijote llama a Sancho, pero este estaba desvalijando a otra mula, la que transportaba las provisiones de alimentos del cortejo, haciendo con su gabán un costal provisional donde meterlas y llevárselas. Cuando terminó esta tarea, con el gabán repleto y como alforja sobre su borrico, fue a donde estaba el encamisado, ayudándolo a salir de debajo de la mula y a subirse sobre ella, y  poder reunirse con sus compañeros.

El cuerpo de San Juan de la Cruz fue trasladado en abril de 1593 desde  Úbeda, villa muy cercana a la de Baeza, a la ciudad de Segovia, atravesando Sierra Morena no por el Puerto del Muradal, que era el camino más directo y lógico, sino que lo hacen por el Camino de la Plata. El motivo de escoger esta ruta, con un considerable aumento de camino a recorrer, fue para evitar la persecución de los vecinos de Úbeda, que al tener noticias del desenterramiento y traslado del cuerpo del santo realizarían tras la comitiva, como así fue. Todo este azaroso traslado, y la elección de ruta hacia Segovia por este camino, por el Valle de Alcudia, está minuciosamente descrito por el carmelita descalzo fray Alonso de la Madre de Dios, en un manuscrito encontrado tras su muerte en 1635 y conservado en la Biblioteca Nacional de España:

“Partió de Ubeda Juan de Medina Zeballos con el santo cuerpo, tan disimulado que nadie lo conociese lo que llevaban, dejando, por lo que pudiese suceder, el camino derecho de Madrid, tomó el de Jaén, que es del mismo obispado , iba aún con algún temor no le saliesen a impedir el paso y quitarle el santo cuerpo. Y enderezando, como él mismo me refirió, su camino de Jaén a Montilla, poco antes de Martos, entrado ya el día… Llegaron a Martos y a Montilla y desde allí por Córdoba continuaron su camino a Madrid” (DE LA MADRE DE DIOS, p. 593)

¿Pudo haber sido Cervantes testigo directo de este traslado, en alguno de sus viajes como funcionario a Andalucía, por este mismo camino o lo conoció poco después como comentario o rumor en la venta? De una manera o de la otra, Cervantes, aprovecha este hecho histórico conocidísimo, el traslado del cuerpo del santo por este mismo camino, para retratar esta imagen, con palabras, de este fantasmal e inusual encuentro en mitad de la noche, de don Quijote y Sancho, conde una comitiva fúnebre.

 

                                 Luis Miguel Román Alhambra

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA (III)

 

sm3_1

En el paisaje geográfico de Sierra Morena hay un hito que nos ayuda a tener una referencia precisa para situar las aventuras de don Quijote en estas dos leguas de camino real, el Batán del Navarrillo. Y también disponemos de topónimos geográficos, valles y arroyos, que coinciden exactamente con el espacio-tiempo de la narración cervantina.

En este siguiente capítulo de Las aventuras de don Quijote en Sierra Morena, se evidencia el conocimiento del paisaje geográfico de Cervantes en esta zona del Camino de la Plata por Sierra Morena, pues coinciden tres topónimos geográficos en una misma aventura, la aventura contra los rebaños de ovejas. Un valle con un arroyo donde poder beber las ovejas puede ser muy común, sin interés alguno para los filólogos, pero contener en la narración la descripción de un altillo o cerro cercano, desde el que se pueda observar privilegiadamente la escena, tal y como lo hace Cervantes, hace de esta localización geográfica real un punto de interés cervantino hasta ahora nunca tenido en cuenta.

Cojan la mochila, metan su Quijote en ella y lleguen hasta este pequeño valle al que ahora atraviesa el AVE paralelo al antiguo Camino de la Plata, aparquen su vehículo junto al Arroyo del Robledillo y suban a pie este altillo, desde el que alguna vez Cervantes estuvo contemplando este Valle de La Tejada. Abran su Quijote porel capítulo XVIII de la primera parte, y mientras el narrador nos describe la escena, miren el valle e imaginen ver los mismos rebaños, o ejércitos, que don Quijote y Sancho veían acercarse al arroyo, donde,cuatro siglos después, sus peladillas o guijarros siguen esperando como munición de guerra para las hondas de los pastores…

¡¡¡Están en un paisaje geográfico real en la ficción del Quijote!!!

BATALLA CONTRA LOS REBAÑOS DE OVEJAS

No llevan mucho camino andado desde que salieron de la venta, es al final de esa mañana, cuando comienza una nueva aventura, posiblemente una de las más recordadas por cuantos han leído el Quijote y por los que no lo han hecho pero si han visto dibujos, grabados, estampas o una de las muchas películas que se han realizado de la obra:

“En estos coloquios iban don Quijote y su escudero, cuando vio don Quijote que por el camino que iban venía hacia ellos una grande y espesa polvareda; y, en viéndola, se volvió a Sancho y le dijo:

-Este es el día, ¡oh sancho!, en el cual se ha de ver el bien que me tiene guardado ni suerte; éste es el día, digo, en que se ha de mostrar, tanto como en otro alguno, el valor de mi brazo, y en el que tengo de hacer obras que queden escritas en el libro de la Fama por todos los venideros siglos. ¿Ves aquella polvareda que allí se levanta, Sancho? Pues toda es cuajada de un copiosísimo ejercito que de diversas e innumerables gentes por allí viene marcando.

-A esa cuenta, dos deben ser -dijo Sancho-; porque desta parte contraria se levanta asimesmo otra semejante polvareda.

Volvió a mirarlo don Quijote, y vio que así era la verdad; y alegrándose sobremanera, pensó sin duda alguna que eran dos ejércitos, que venían a embestirse y a encontrarse en mitad de aquella espaciosa llanura…”

“… Y la polvareda que había visto la levantaban dos grandes manadas de ovejas y carneros que, por aquel mesmo camino, de dos diferentes partes venían, las cuales, con el polvo, no se echaron de ver hasta que llegaron cerca” (I, 18)

Nos describe el narrador, que el primer ejército venía de frente a ellos  y el segundo se acercaba por sus espaldas “por aquel mesmo camino” que llevaban. Esto ocurre en la zona del valle La Tejada. Entre dos y tres kilómetros de la venta, lo cual coincide con el tiempo del relato, después de atravesar el Puerto del Horcajo, se encuentra este valle con pastos y con varios arroyos donde poder beber las ovejas. Uno de ellos, el Arroyo Robledillo, cruza precisamente el Camino de la Plata en la parte central del valle. La anchura de este espacio real es de más de un kilómetro.

Después de explicarle, don Quijote a Sancho, quienes formaban aquellos dos ejércitos, el que viene del sur, de frente a ellos, del emperador Alifanfarón y el otro, el que viene por sus espaldas, el de su enemigo Pentapolín, le advierte del  motivo de la batalla que allí se preparaba que, según don Quijote, no es otro que Alifanfarón estaba enamorado de la hija de Pentapolín y este no se la quería entregar, por ser Alifanfarón de religión pagana. Lógicamente don Quijote y Sancho toman partido por el cristiano Pentapolín. Los dos se apartan del camino a un altillo, que allí cerca había, para poder apreciarlos mejor: “Y para que mejor los veas y notes, retirémonos a aquel altillo que allí se hace, de donde se deben de descubrir los dos ejércitos”

sm3_2

Don Quijote fue describiendo a cada uno de los integrantes principales de los ejércitos hasta que Sancho, moviendo la cabeza una y otra vez hacia un lado y hacia el otro, para ver si apreciaba lo que su amo veía y describía, le dice a don Quijote que debido a que sigue encantado, por todo lo pasado en la venta la noche anterior, no ve esos dos grandes ejércitos que con tanta precisión le hacía, manteniendo esta conversación:“-¿Cómo dices eso? -respondió don Quijote-: ¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el ruido de los tambores? No oigo otra cosa -respondió Sancho- sino muchos balidos de ovejas y carneros”. 

Don Quijote atribuye más al miedo de Sancho que a otra cosa el que no viese y oyese tan épico encuentro de los dos ejércitos que allí justo ya estaban, y que desde el altillo o cerro ya los veían estar casi juntos. Y pidiendo que se apartase“…puso las espuelas a Rocinante y, puesta la lanza en el ristre, bajó la costezuela como un rayo…” 

sm3-3.jpg

Sancho, convencido que a lo que iba a embestir su amo eran pacíficas ovejas, le vocea para que desista en su empeño y se vuelva, pero don Quijote ensimismado en su objetivo arremete al rebaño y lancea a varias ovejas. Los pastores también le gritaban para que se detuviese, pero como veían que no les hacía caso alguno, y que ya eran unas cuantas las ovejas heridas, comenzaron a lanzarle piedras con sus potentes y precisas hondas: “Llegó en esto una peladilla de arroyo, y, dándole en un lado, le sepultó dos costillas en el cuerpo…”.

SM3_4

Después de esta pedrada y otra más, que le machaca una mano y tres o cuatro dientes y muelas, don Quijote cae al suelo. Los pastores creyéndolo muerto recogen las ovejas heridas y se marchan. Sancho ve la escena desde lo alto del cerro y cuando los pastores ya se habían ido bajó a socorrerle, diciéndole:“¿No le decía yo, señor don Quijote, que se volviese, que los que iba a acometer no eran ejércitos, sino manadas de carneros?”

sm3_5

Pocos espacios geográficos reales están tan precisamente descritos como este en el Quijote. Un valle, al que se tarda en llegar una o dos horas desde que se deja la Venta de la Inés, y en su parte central un arroyo, donde van a beber los ganados de ovejas. En el arroyo estaban los ganados cuando don Quijote es recibido con “peladillas de arroyo” lanzadas por los pastores para proteger a sus ovejas. Este Valle de La Tejada, el Camino de la Plata, el Arroyo Robledillo y la posición estratégica del cerro o altillo donde se observa perfectamente este espacio, es el lugar real donde esta conocida aventura de ficción se produce. Imagen en la retina de Cervantes que, aún hoy, es posible volver a ver.

Don Quijote, de nuevo, quiere hacer entender a Sancho que todo es obra de un sabio enemigo suyo, e incluso le insta a ir detrás de los ganados de ovejas y así podrá ver como poco después se vuelven de nuevo en ejércitos. Pero es tanto el daño que las pedradas le han causado, especialmente en la boca, que pide a Sancho que se la reconozca y le diga cuantas muelas y dientes le faltan. Estando Sancho cerca de la boca, a don Quijote le hace efecto el bálsamo, que había tomado durante la lluvia de peladillas de los pastores,  e igual que en la venta arroja lo poco que tenía en el estómago, esta vez sobre la cara de Sancho, que en principio cree que es sangre, pero al darse cuenta que era el bálsamo lo que le vomitaba su amo, le da tanto asco que hace lo mismo sobre la cara de don Quijote.

Al ir Sancho a las alforjas en busca de algo con qué limpiarse ve que estas no están sobre su borrico, ya que se las había quitado el ventero, y maldiciendo de nuevo el oficio que había tomado de servir a su vecino don Quijote toma la decisión de volverse a su casa. Don Quijote muy maltrecho, como pudo, fue a consolarlo, y entre ellos hay este diálogo en el que Sancho, además de hacer suyos los golpes que recibe en su mismo cuerpo, se burla de su amo y de la despensa caballeresca, que bien sabe que no existe:

“Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así, que no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas.

-¿Cómo no?- respondió Sancho-. Por ventura, el que ayer mantearon, ¿era otro que el hijo de mi padre? Y las alforjas que hoy me faltan, con todas mis alhajas, ¿son de otro que del mismo?

-¿Que te faltan las alforjas, Sancho? -dijo don Quijote.

-Sí que me faltan -respondió Sancho.

-Dese modo, no tenemos qué comer hoy -replicó don Quijote” (I, 18)

¡Increíble la escena creada por Cervantes! Todo esto está pasando al medio día. Después de muchas horas sin comer, y de los vómitos producidos por el Bálsamo de Fierabrás, ya tienen los dos mucha hambre. Algunos autores ven en esta frase: “Por ventura, el que ayer mantearon, ¿era otro que el hijo de mi padre? Y las alforjas que hoy me faltan, con todas mis alhajas, ¿son de otro que del mismo?”, como otro error o contradicción de Cervantes, porque el manteo había ocurrido esa misma mañana y no el día anterior, y no es tal error. En el Diccionario de Autoridades, de 1726, podemos apreciar como el adverbio de tiempo “ayer” , además de su significado de día anterior, al que se habla, también se utilizaba para definir un tiempo pasado muy reciente: “AYER. Algunas veces fe toma por cofa reciente, moderna, y no de mucho tiempo…”, forma precisa usada aquí por Cervantes.

 

Luis Miguel Román Alhambra

 

 

 

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

Luis Miguel Román Alhambra en el programa Hoy Por Hoy

programa ser HOY X HOY

El próximo viernes 26 de mayo a las 10:00 de la mañana, se emitirá desde Alcázar de San Juan el programa Hoy por Hoy  que conduce Gemma Nierga

Tendrá una duración aproximada de 2 horas 20 y se realizará en directo desde el Museo del Hidalgo (con aforo limitado) que se abrirá al público a partir de las 9:00 horas.

En él, intervendrá Luis Miguel Román Alhambra, Presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

.

 

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA (II)

Si hay un lugar cervantino evidente, real, este es El Toboso. Si hay un paraje cervantino evidente, real, este es la Venta de la Inés, conocida en tiempos de Cervantes como Venta del Alcalde. Y como tal, la nombra en una de sus Novelas Ejemplares, Rinconete y Cortadillo:

 “A esta sazón pasaron acaso por el camino una tropa de caminantes a caballo, que iban a sestear a la venta del Alcalde, que está media legua más adelante…”

En mi Tesela “La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote”, determino que la venta a la que don Quijote y Sancho llegan, después del encuentro y apaleamiento con los yangüeses, es esta misma Venta del Alcalde, nombrada unos años después en las Novelas Ejemplares (1613), como también es nombrada la anterior venta, de este mismo Camino de la Plata, en el comienzo de Rinconete y Cortadillo:

“En la venta del Molinillo, que está puesta en los fines de los famosos campos de Alcudia, como vamos de Castilla a la Andalucía, un día de los calurosos del verano se hallaron en ella acaso dos muchachos de hasta edad de catorce a quince años…”

A esta Venta de la Inés, o del Alcalde, llegué en el 2011 para documentar mi Tesela, también un día de los más calurosos de verano. Y salió a recibirnos, me acompañaba mi mujer Maite, su actual propietario don Felipe Ferreiro, que nació en esa misma venta en 1930, y donde ha estado toda su vida. Con una lucidez impresionante nos contó cómo había sido su vida en aquella venta, sus problemas continuos con los vecinos, grandes propietarios de las fincas, que incluso le negaban el acceso al agua. Cuando le revelo el objetivo final de mi trabajo, en el que determino geográficamente esa venta, en la que estábamos sentados mientras él preparaba la comida para su mujer y su hija junto al fuego, como a la que Cervantes había llevado a don Quijote y Sancho, después de la paliza de los yangüeses para pasar una noche entre más sobresaltos que plácido sueño, y desde la que se adentran a la mañana siguiente en Sierra Morena, él me dice que eso ya lo sabía, que se lo había contado su padre, y a su padre su abuelo y a su abuelo su bisabuelo. Pocas personas hay en el mundo que conozcan el Quijote como lo conoce don Felipe y que tengan tan clara la geografía real del Quijote por esta parte de Sierra Morena como la tiene él.

sm2 1

Y desde esta venta de don Felipe, continúa mi trabajo:

LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE

Siguiendo la narración de las aventuras de don Quijote y Sancho por esta parte de Sierra Morena y con la referencia geográfica precisa de este batán cercano al Camino de la Plata, recorreremos esas dos leguas que separa la Venta de la Inés con el punto del camino desde el que decide don Quijote,   después de haberse consumado la liberación de los galeotes, adentrarse por lo áspero, sin camino o senda, de Sierra Morena, hacia el lugar elegido por él para hacer su penitencia junto a una peña.

 

sm2 2

En esas dos leguas, unos doce kilómetros, de esta vía de comunicación tan importante en aquella época, Cervantes enmarca las aventuras aprovechando los elementos y las formas de su relieve. Distancia de dos leguas de camino acotada precisamente por Cervantes, cuando convencido don Quijote de dejar su penitencia y regresar a casa, Sancho Panza, Dorotea y el barbero, salen al camino real, donde se reúnen con el cura y Cardenio,  que  habían quedado allí esperándoles junto a un arroyo, y ya todos juntos se dirigen a la Venta de la Inés:

Concertáronse que por entonces subiese el cura, y a trechos se fuesen los tres mudando hasta que llegasen a la venta, que estaría hasta dos leguas de allí. Puestos los tres a caballo, es a saber: don Quijote, la princesa y el cura; y los tres a pie: Cardenio, el barbero y Sancho Panza,…” (I, 29)

Unos doce kilómetros de buen camino, en aquella época, donde nuestros manchegos universales divisan  ganados de ovejas que parecen ejércitos, se encuentran con una comitiva fúnebre por la noche, noche que la terminan de pasar cerca del batán y que al amanecer, don Quijote, consigue de forma poco pacífica el famoso Yelmo de Mambrino, que no era otra cosa que una sencilla bacía de latón de un barbero que por allí pasaba, para poco después liberar a unos presos que iban condenados a galeras. Camino carretero, o de rueda, de Toledo a Sevilla, puerto fluvial de origen y destino de los cargamentos de los barcos a América,  por el que transitaba muchísima gente, de todo tipo y condición, y por el que se transportaba una parte  considerable de la plata y el oro traídos desde el otro lado del Atlántico a la corte, en Toledo o Madrid. Una zona de Sierra Morena muy desconocida hoy al abandonarse este Camino de la Plata al tránsito de viajeros y mercancías, especialmente desde que se abrió el paso de Sierra Morena por el paraje de Despeñaperros en 1783.

EN LA VENTA

“De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo”. Este es el título del capítulo XVI, donde nos cuenta Cervantes la llegada de don Quijote y Sancho a la venta, después de haber sido apaleados por los arrieros yangüeses:

“El ventero que vio a don Quijote atravesado en el asno, preguntó a Sancho qué mal traía. Sancho le respondió que no era nada, sino que había dado una caída de una peña abajo, y que venía algo brumadas las costillas” (I, 16)

Sancho miente por miedo a que fuesen denunciados a la Santa Hermandad, al llegar a un establecimiento público en mitad de un camino en ese estado tan lamentable. Con la ayuda de la mujer del ventero y su hija, bajaron a don Quijote del borrico, y lo curaron de los muchos cardenales que en su cuerpo tenía, lo mismo que a Sancho. Acomodan a don Quijote en una mala cama y a Sancho a sus pies, sobre una estera de enea. Intentan dormir, pero el dolor es tan grande en sus cuerpos que este se lo impide.

sm2 3

Después de la mala noche pasada en la venta, entre sobresaltos, golpes y  puñadas, al amanecer, don Quijote prepara el bálsamo de Fierabrás. Lo bebe y, después de vómitos y sudores, está tres horas durmiendo, levantándose curado, según él. Advirtiendo la milagrosa curación de su amo, Sancho también se lo toma, pero con muy diferente resultado en su cuerpo, pensando incluso que estaba cerca de la muerte. Algo repuesto Sancho, don Quijote había decidido abandonar ya la venta, sin pagar los gastos ocasionados en ella, y cuando Sancho salía siguiéndolo el ventero lo retiene, manteándolo en el patio y quitándole sus alforjas, como pago en especie.

Es ya media mañana, de un día caluroso de verano, cuando Sancho se ve ya, por fin, libre de sus manteadores fuera de la venta, donde le esperaba don Quijote:

“Así como bebió Sancho, dio de los carcaños a su asno, y, abriéndole la puerta de la venta de par en par, se salió della, muy contento de no haber pagado nada y de haber salido con su intención, aunque había sido a costa de sus acostumbrados fiadores, que eran sus espaldas. Verdad es que el ventero se quedó con sus alforjas en pago de lo que se le debía; mas Sancho no las echó menos, según salió turbado.” (I, 17)

sm2 4

Don Quijote se justifica por no haberle podido ayudar durante el agravio del manteo, pues creía estar la escena encantada, aunque Sancho discrepa con su amo de la naturaleza encantada de sus manteadores. Para él eran “de carne y hueso como nosotros”, y manifiesta a don Quijote el convencimiento de que harían bien volviéndose a casa, pues desde que salieron de su pueblo “todo ha sido palos y mas palos, puñadas y más puñadas”.

                                               Luis Miguel Román Alhambra

 

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA (I)

portada asm

Esta es la portada de mi último trabajo que por fin ya está en la imprenta.

Mientras que los cuidadosos impresores hacen su trabajo, voy a ir publicando en mi blog parte de él. Más cuando la presentación del libro no está ni cerrada en fecha ni en lugar. La tirada de la primera edición será muy pequeña, y como en Mi vecino Alonso yo mismo seré el editor. Conseguir que alguien crea en estos trabajos de investigación sobre el Quijote, instituciones o editores, es sencillamente imposible, y más si lo expuesto o las conclusiones no es lo académicamente aceptado.

En La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote determino que esa venta a la que hace Cervantes llegar, después de ser molidos a palos por los yangüeses, a don Quijote y Sancho. Esta Venta de Juan Palomeque, en la ficción del Quijote, es la Venta del Alcalde cuando Cervantes dormía en ella en sus viajes a o desde Andalucía, y ahora, para los viajeros cervantinos del siglo XXI, es la Venta de la Inés. Punto de inicio de este trabajo.

Espero que disfruten leyendo este trabajo, tanto como yo haciéndolo.

INTRODUCCION

Del Quijote se ha escrito mucho, incluso desde antes de salir de la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta en 1605 y 1615. Desde críticas y murmuraciones de sus colegas coetáneos, posiblemente porque intuían el alcance popular del Quijote, hasta la interpretación apasionada de cualquier profesional que ve en Cervantes a un experto en el especial conocimiento de su disciplina. Sin faltar autores dedicados a resaltar las contradicciones, errores o simples descuidos encontrados en el texto, e incluso hay quienes cuestionan el propio ingenio de Cervantes para su creación.

Geógrafos, astrónomos, físicos, médicos, psicólogos, psiquiatras, historiadores, botánicos, filólogos, teólogos, músicos, economistas, jueces, abogados, fiscales, etc.,  reconocen en Cervantes amplios conocimientos. Y sin embargo, hasta hoy, no tenemos de Cervantes rastro evidente de su paso por alguna universidad española, ni europea. ¿Es tan complejo y erudito el Quijote como tantos han afirmado? ¿Contempla tantas disciplinas en grado tan alto de conocimiento? Mi respuesta a estas dos interrogantes es: no. El Quijote es una obra genialmente sencilla, escrita para todos. Esta sencillez la ha hecho tan dinámica y actual.

Cervantes crea en el Quijote una nueva técnica narrativa, diferente a la empleada en las novelas de autores anteriores a él. Sabe lo que desea transmitir a sus lectores y lo hace de forma sencilla, cercana y creíble. Lejos de fantásticas aventuras en reinos de fábula, con caballeros inmortales y  doncellas de eterna belleza y juventud, utiliza en su narración lugares, caminos, parajes, construcciones, enseres y personas normales. Retrata con palabras a  hombres y mujeres corrientes, los relatos y sucesos de su tiempo, la política y su sociedad. Y con genial ambigüedad los encanta o desencanta para amoldarlos a la historia del hidalgo manchego. Incluso los personajes que intervienen en el Quijote pudieron ser reales, con sus virtudes y sus vicios, a los que conoció en algún lugar, o de los que escuchó murmurar en alguna venta junto a la lumbre en boca de unos o de otros. Con esta técnica narrativa,  tan sencilla, pero tan novedosa en su tiempo, acerca la historia del Caballero de la Triste Figura a los lectores, que también conocen las mismas situaciones humanas y sociales que está describiendo, haciendo del Quijote el mayor vínculo entre la literatura y la vida misma.

Cervantes no tuvo ninguna intención especial en describir la Geografía Física y Humana de la Mancha ni de transmitir su conocimiento histórico en el Quijote, aunque recurra a ambas ciencias, Geografía e Historia, para crear su novela. Para los filólogos este realismo geográfico e histórico no tiene ninguna  importancia en la obra, considerándolo como un simple recurso literario de Cervantes. Sin embargo, en Sierra Morena, espacio geográfico real, por uno de los caminos más importantes que la atraviesa, ocurren unos hechos históricos coetáneos a Cervantes, que han quedado interrelacionados, en el mismo espacio y camino, en las aventuras del famoso caballero manchego y su fiel, y amigo, escudero.

En La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote (Román Alhambra, 2012), se identifica la venta adonde don Quijote y Sancho Panza llegan molidos y quebrantados, por los palos de los arrieros yangüeses, y en la que transcurren tantos capítulos de la primera parte del Quijote. Esta venta, conocida en tiempos de Cervantes como la Venta del Alcalde, es la actual Venta de la Inés. Entre sus paredes acontecen muchas aventuras y se intercalan cuentos e historias. Desde esta venta, pasada la primera noche, no sin sobresaltos y más golpes, se dirigen hacia el interior de Sierra Morena por el antiguo Camino de Toledo a Sevilla, conocido como Camino de la Plata, en busca de más aventuras. Y las encuentran.

Cervantes conoce este camino real y particularmente esta venta, una de las principales de aquella época, desde la que se afrontaba el paso de Castilla a Andalucía por medio de Sierra Morena. Como señala Jesús Sánchez Sánchez, en Itinerarios manchegos de Miguel de Cervantes,  este camino era el más fácil y frecuentado de los cuatro que en aquella época había para atravesar Sierra Morena. Especialmente para llegar hasta Sevilla, destino de algunos de los personajes descritos en esta parte de la novela, como el oidor que llevaba destino a México, el mismo  Andresillo, repuesto ya de las muchas heridas propinadas por su amo, o destino ficticio del cura y el barbero, en la respuesta del cura a don Quijote, para justificar su estancia en aquella venta, y que así no sospechase nada de la verdadera intención de ambos, que no era otra que llevarle de regreso a casa:

 “A eso yo responderé con brevedad –respondió el cura-; porque sabrá vuestra merced, señor don Quijote, que yo y maese Nicolás, nuestro amigo y nuestro barbero, íbamos a Sevilla a cobrar cierto dinero que un pariente mío que ha muchos años que pasó a Indias me había enviado,…” (I, 29).

El sentido contrario de este camino, Toledo y León, también es nombrado como el destino que llevaba el Capitán cautivo para ir a visitar a su padre a León, en compañía de Zoraida, o la dirección que llevaban los jinetes que adelantaban a la carreta de bueyes con don Quijote sobre ella, camino a casa desde la venta, siendo el señor de ellos el canónigo de Toledo.  

Muchos viajes de ida y vuelta sobre una cabalgadura por este camino y parajes de Sierra Morena, viendo a muchas personas en la misma dirección y en la contraria. Imágenes observadas por Cervantes con parsimonia, al paso lento de su mula, que conservó en su privilegiada memoria y casi al final de su vida recurre a ellas, especialmente en las Novelas Ejemplares y en el Quijote.

Tomando como referencia geográfica la Venta de la Inés, podemos recorrer esta frontera natural, Sierra Morena, por el Camino de la Plata en busca de otro paraje vinculado con la geografía humana de la zona, hoy desaparecido, y que es también otra referencia evidente para seguir las andanzas de don Quijote y Sancho por ella: el batán. Artilugio hidráulico que les causó ” aquel horrísono y para ellos espantable ruido, que tan suspensos y medrosos toda la noche los había tenido”. Aventura que al leerla nos causa ternura de ver al escudero miedoso abrazado a las piernas de su amo, durante horas, en medio de la noche y a su vez risa, por culpa de sus tripas.

Con la localización documental y física de este batán, y su relación geográfica con el resto de aventuras y las singularidades topográficas de la zona, estaremos viajando con Miguel de Cervantes, y sus personajes, cuatro siglos después, siendo lectores y espectadores a la vez en un espacio geográfico y humano real.

EL BATAN CERVANTINO DE SIERRA MORENA

En el Tesoro de la lengua castellana, o española (Covarrubias, 1611) tenemos una descripción de este artilugio hidráulico:

“Cierta máquina ordinaria de unos mazos de madera mui gruesos, que mueve una rueda con el agua, y estos hieren a veces en un pilón donde batanan y golpean los paños para que fe limpien del azeite, y fe incorporen y tupan”

El batán es un ingenio mecánico-hidráulico usado para limpiar el tejido de lana de las impurezas incorporadas en los procesos de manufacturación, como motas, pajillas y cardillos, el polvo y la grasa natural de la propia lana, así como enfurtir o dar resistencia al propio tejido. A través de la fuerza de la corriente del agua de un río, canal o arroyo, transmitida por una rueda hidráulica vertical, similar a las aceñas o molinos harineros de río, a unos ejes dotados de varias levas, estas levantan unos mazos de madera que caen por su peso, golpeando los paños de lana en una cubeta o pila de madera a la que se le ha agregado jabones y gredas naturales. Estos batanes ya se usaban desde el Medievo en toda Europa y estuvieron en uso en España hasta el siglo XX.

asm 2

En Los veintiún libros de los Ingenios y Máquinas, atribuidos al ingeniero aragonés Pedro Juan de Lastanosa, obra manuscrita del siglo XVI del que se conserva una copia del original, realizada en el siglo XVII, en el Libro 13, de los molinos, batanes y de aceite, y de diversos géneros de artificios de la misma calidad para sacar aguas para hacer alumbres y salitres, y lavar lanas y paños, encontramos, además de un magnífico plano de un batán, la descripción detallada de sus elementos y los materiales para su construcción:

“La canal que trae el agua a la rueda es A. la rueda es B. las palas es C. el arbol de la rueda es D. y en ello va asentados dos levadores que es E.E. los cuales levadores levantan los mazos en la parte baxa que es F.F. en los mazos debaxo del mismo mazo que es del mango del que sale afuera algún tanto que tengan lagartos levadores de topar en ellos y conviene tener advertencia que no vayan rastrando los mazos por la pila ni al entrar ni al salir por causa que rompería el paño tocando en firme… los mazos son O.P. conviene que ellos sean de largo ocho palmos de madera de encina y todo lo demás de muy buena madera” 

La Venta de la Inés y este tramo del Camino de la Plata, atravesando Sierra Morena, en la época de Cervantes estaban en el término municipal de Almodóvar del Campo. La villa de Almodóvar del Campo, en las respuestas exigidas en las Relaciones Topográficas mandadas hacer por el rey Felipe II en 1575, declara tener algunos batanes, aunque estos  son propiedad de vecinos de otras villas:

“22. Como quiera que según dicho es en este nuestro término no haya ríos caudalosos no hay molinos ni aceñas en todo él más que en un río pequeño que llaman el rio Muelas; hay algunos molinos y batanes de vecinos de Pedroches y Torre Campo, lugares de la cibdad de Córdoba, en cuya juridiccion confina la de esta villa de la cual el dicho rio Muelas dista siete leguas poco más o menos.”

En 1751, en el Catastro de Ensenada, esta misma villa de Almodóvar del Campo, declara con mucha precisión el número de molinos harineros y batanes que tiene en su término, así como su ubicación, propietario y las rentas anuales de cada uno de ellos. Esta es parte de la relación de sus artilugios mecánicos:

“17. A la décima séptima dijeron que en el término de esta villa y Rio de Muelas, o Ribera de Casillas hay los molinos y batanes siguientes. Un molino harinero de cubo, y una piedra que pertenece a Alonso Ramírez vecino y escribano de ayuntamiento de la villa de Torremilano, una de las siete de los Pedroches de Córdoba, y se puede regular su utilidad cada año, en setecientos reales. Un batán que pertenece al mismo, y su utilidad se puede regular cada año en setecientos reales… “

En este Río Muelas o Ribera de Casillas se relacionan en total catorce molinos harineros, uno de ellos arruinado, y tres batanes. Sus  propietarios son de los lugares de Torremilano, Pedroches, Fuente Obejuna, Pozoblanco y Villanueva. También se relacionan dos molinos harineros en el Arroyo Gelices, uno en el Río Tablillas, uno en el Río Moro y otro más en el Río de la Vega.

asm 3

De los trabajos topográficos necesarios para la realización de la primera edición del Mapa Topográfico Nacional (MTN) de 1870 se conservan las Minutas cartográficas firmadas por los topógrafos en Córdoba en 1887, y que formaron parte de los planos 835-BRAZATORTAS Y 860-FUENCALIENTE, publicados en 1889 y 1893 por la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, quedando cartografiados estos tres batanes, además de los molinos harineros. Por cercanía al Camino de la Plata, camino real de Toledo a Sevilla, por el que iban don Quijote y Sancho Panza, estos batanes ubicados en el Arroyo de la Ribera se llamaban: Navarrillo, Los Canos y Las Monjas.

El Batán del Navarrillo, en a la desembocadura del Arroyo del Navarrillo con el Arroyo de la Ribera, junto al Camino de San Benito y cercano al Camino de la Plata, es el batán al que Cervantes hace llegar esa noche a don Quijote y Sancho Panza. Tiene como característica especial que es el mayor de los tres batanes, con unas rentas en la mitad del siglo XVIII de 700 reales, mientras que los otros dos batanes tienen unas rentas de 150 y 270 reales. Esto es debido a la mayor cantidad de mazos con los que estaba construido. Los molinos harineros instalados en la misma zona tienen una renta media de 800 reales, a excepción del molino del mismo propietario del Batán del Navarrillo que rentaba otros 700 reales.

asm 4

Guiado por el personal de la finca de La Garganta, y siguiendo la representación cartográfica de los mapas MTN50-0835-1889-Brazatortas,  MTN50-0860-1893-Fuencaliente y la Minuta cartográfica 130066-1887- Almodóvar del Campo,  localizamos el lugar exacto donde se encontraba el Batán del Navarrillo, junto al viejo Camino a San Benito. Solo quedan unos pocos restos de las tejas de lo que fue este antiguo y conocido batán, en la orilla del Arroyo del Navarrillo.

Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

El Presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan es entrevistado en la TV de Castilla-La Mancha sobre la Mesa Redonda que analizará el desánimo para leer el Quijote en la sociedad

tv cmm 4

Luis Miguel Román Alhambra en TV Castilla-La Mancha entrevistado sobre la Mesa Cervantina que ha levantado una gran expectación 

Se ha suscitado un gran interés por este evento debido a la importancia del tema y la presencia de destacados expertos en la relación entre la obra de Cervantes y la sociedad actual 

Alcázar de San Juan 04-05-17.  Luis Miguel Román Alhambra ha sido hoy entrevistado en los estudios de la TV regional en relación con el interés suscitado por  la I Mesa Redonda Cervantina que se celebrará el próximo sábado en el Toboso.

Esta Mesa cuestionará si estamos leyendo el Quijote de un modo sensato y razonable o bien el modo de acercarnos al Quijote y las ideas previas con que lo hacemos no es el más adecuado. Este abordaje intenta desentrañar la paradoja de cómo siendo una obra que nuestra sociedad considera una obra maestra finalmente se constata que no se lee eso que se admira tanto.

La Mesa Redonda, en la que habrá ocasión de conocer de primera mano las opiniones autorizadas de diferentes expertos, tendrá lugar el sábado 6 de mayo en la Sala Domus Artis de El Toboso.  La entrada es libre hasta completar aforo y a su finalización se servirá un vino español.

tc cmm 1

tc vmm 2

tv cmm 3

Publicado en alcazarlugardedonquijote, Alcázar de San Juan, ドンキホーテデラマンチャ, En un lugar de la Mancha, 돈 키호테 | Deja un comentario