Villanueva de los Infantes no es el lugar de don Quijote

Cuatrocientos años después de que don Miguel de Cervantes publicara en Madrid la primera parte de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, aprovechando sin duda la publicidad que esta conmemoración iba a suponer, un equipo de la Universidad Complutense de Madrid publica en 2005 bajo el título: “El lugar de la Mancha es… El Quijote como un sistema de distancias/tiempos”, un estudio en el que determinan que el lugar de don Quijote es Villanueva de los Infantes. 

Detalle de la placa homenaje de Villanueva de los Infantes al equipo de la UCM

El equipo de la UCM propone hacer el descubrimiento, siguiendo exhaustivamente un sistema científico, con unas reglas, que como veremos más adelante, las incumplen con el solo objetivo de adecuarlas a sus pretensiones. 

Este sistema científico, como además nos lo recuerda don Francisco Parra Luna coordinador del estudio, en el capítulo: Sobre el “lugar de la Mancha” en el Quijote: una hipótesis científica, publicado en El espacio geográfico del Quijote en Castilla-La Mancha, editado por la Universidad de Castilla-La Mancha  en 2006, cuenta con las siguientes reglas, “que no conviene ignorar”, según él:

La primera consiste en la obligación de tomar la totalidad de los factores que puedan explicar el fenómeno o hecho que se desea comprender, y muy prudente será la decisión de no olvidar ninguna de las variables que componen esta totalidad epistemológica salvo que nos expongamos a ofrecer una explicación espúrea y que pueda argumentarse que no se ha tenido en cuenta tal o cual factor o circunstancia…” 

También nos determinan el “modus operandi” seguido por el equipo, de “rigurosidad extrema evitando las meras elucubraciones hipotéticas” y de “búsqueda sólo y exclusivamente de la verdad literaria”, fundamentando el estudio en once hipótesis de trabajo. En una de ellas, la tercera, proponen:

“1) Prevalecerá lo concreto sobre lo abstracto o lo cuantitativo sobre lo cualitativo; por ejemplo, cuando se diga que un sitio esta “cerca” o “lejos”, pero también se concrete el tiempo de tardanza en llegar o las leguas que dista, prevalecerán las cifras concretas sobre los adverbios o adjetivos correspondiente.

2) Prevalecerá lo último citado en el texto sobre lo anterior…” 

Si bien a la hora de acometer este tipo de trabajo, con el primer punto tenemos que estar todos de acuerdo, no podemos compartir la segunda regla, ya que, tanto valor tiene lo expresado por Cervantes en una parte de la obra como en otra, aún con sus posibles contradicciones. Esta segunda regla, muy estudiada por ellos, tiene la sola finalidad de minimizar en lo posible, incluso eliminar, la importancia de la distancia del lugar de don Quijote con respecto a El Toboso y al lugar donde se encontraban los famosos molinos de viento. Así nos lo quiere justificar el Sr. Parra:

“Se producen así contradicciones, como la de situar el “lugar de la Mancha” muy cerca de El Toboso al tiempo que don Quijote y Sancho tardan en llegar desde su pueblo dos días y una noche (Cap. VIII, 2P, pág 694), que quizás cabría resolverlas (hipótesis segunda), tomando como válidas las posiciones finales en el tiempo novelístico que marca Cervantes, es decir, situar definitivamente El Toboso a esa distancia de dos jornadas y media desde su lugar. Otra de las contradicciones más notables se produce con motivo de la segunda salida de don Quijote, ya que resulta prácticamente imposible que se cumplan las dos siguientes condiciones descritas por Cervantes: a) que salga de un pueblo del Campo de Montiel en dirección a Puerto Lápice, y que a poco de salir se encuentren con treinta o cuarenta molinos de viento (para lo cual es necesario desviarse hacia el norte –Campo de Criptana- de manera importante); y b) encontrase de frente (yendo desde Campo de Criptana hacia Puerto Lápice) con la comitiva del Vizcaíno que viaja hacia Sevilla, o de norte a sur.” 

La variable de los molinos de viento, ya ni aparece en su revisión de su estudio publicado en el 2009, dentro de “El enigma resuelto del Quijote. Un debate sobre el lugar de la Mancha”. Parece que les incomoda, que don Quijote saliendo en mitad de la noche de su lugar, se encuentre al amanecer con los famosos y universales molinos de viento. Muy poco tiempo, y por lo tanto muy poco espacio recorrido por don Quijote y Sancho, entre su enigmático lugar y estos “gigantes”, que por mucho que los han buscado alrededor de Villanueva de los Infantes, no los han encontrado, ya que estos estaban, y parte de aquellos molinos construidos en el siglo XVI siguen estando, en Campo de Criptana. 

Y esta es la justificación científica para eliminar esta importantísima variable, ya que esta resulta determinante para ubicar en el mapa manchego el lugar de don Quijote, pero muy lejos de sus pretensiones:

“Por ejemplo, se ha eliminado la variable “Molinos de viento” porque ninguna ruta pasaría por Campo de Criptana, único sitio donde podían encontrarse treinta o cuarenta molinos de viento juntos, y no resultaría por lo tanto una variable discriminante.” (El enigma resuelto del Quijote. Cap 7. Villanueva de los Infantes. Doblemente revisado. Equipo UCM*) 

Pero, no solo quieren olvidarse en su estudio científico de la batalla con los molinos de viento, también lo hacen con: 

1.- La venta donde es armado caballero don Quijote. Esta venta, que recordemos está a una jornada larga y exhausta del lugar de don Quijote, se encuentra junto a un encinar, donde un vecino de Quintanar azota a Andrés, el  pastorcillo de su ganado, y ante la solicitud de don Quijote, dice marchar con él  para pagarle: “…y hacedme placer de veniros conmigo; que yo juro por todas las órdenes que de caballerías hay en el mundo de pagaros, como tengo dicho, un real sobre otro, y aun sahumados” (I P, Cap IV).

2.- El camino de Toledo a Murcia. Don Quijote después de creer liberado y pagado Andrés por su amo, Juan Haldudo el vecino de Quintanar, sigue su camino a su casa, y llegado a un cruce de caminos “soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza.

Y habiendo andado como dos millas, descubrió don Quijote un grande tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia” (I P, Cap IV)

Don Quijote se dirigía a su casa por el mismo camino, pero en dirección contraria, que desde Toledo llevaban los mercaderes a Murcia. Seguro que el equipo de la UCM, habrán tratado de hacer mil rutas para ir de Toledo a Murcia, pero en el siglo XVI este camino no pasaba por Villanueva de los Infantes.

Y el lugar de don Quijote estaba en el camino de Toledo a Murcia, porque, para hacer que don Quijote regresara conforme a casa, desde Sierra Morena, el cura y el barbero, con la ayuda de Dorotea, le convencen para que se comprometa a ayudar a la fingida princesa Micomicona, y después de pasar por su lugar, desde allí dirigirse hacia el puerto de Cartagena (Murcia) para embarcarse a tan lejano reino:

-¿Hacia qué reino quiere guiar vuestra señoría? ¿Es, por ventura, hacia el de Micomicón? Que sí debe de ser, o yo sé poco de reinos.

Ella, que estaba bien en todo, entendió que había de responder que sí, y así, dijo:

-Sí, señor: hacia ese reino es mi camino.

-Si así es –dijo el cura-, por la mitad de mi pueblo hemos de pasar y de allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena, donde se podrá embarcar con buena ventura;… (I P, Cap XXIX). 

3.- Tembleque y Quintanar. Dos lugares nombrados literalmente por Cervantes y muy relacionados con el lugar de don Quijote. A Tembleque va Sancho Panza desde su lugar a segar como jornalero, como así le dice a la duquesa durante el relato de un cuento: “que yo no me hallé presente que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque” (II P, Cap XXXI). Y Quintanar, que además de ser el lugar de Juan Haldudo, es a donde el bachiller Sansón Carrasco va a comprar dos perros pastores para que hicieran compañía a don Quijote y Sancho en su nuevo oficio de pastores, a su regreso de Barcelona: “… y que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcino, y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar” (II P, Cap LXXIV).

Dos lugares muy concretos, y que debían de estar cerca del lugar de don Quijote y Sancho, pero que era difícil justificar su relación geográfica con Villanueva de los Infantes. 

Reglas, que ellos mismos imponen en su estudio científico, y que solo por su interés, no cumplen:

“…obligación de tomar la totalidad de los factores que puedan explicar el fenómeno o hecho que se desea comprender…,”

“Prevalecerá lo concreto sobre lo abstracto o lo cuantitativo sobre lo cualitativo…”. 

¡Treinta o cuarenta molinos de viento a muy pocos kilómetros del lugar de don Quijote, no es una variable discriminante!. ¡No es concreto! ¡No es cuantitativo el dato! 

La venta donde es armado caballero, a una jornada larga de su lugar, saliendo hacia el este. ¡No es un factor a tener en cuenta, ni siquiera para tratar de localizarla entre las existentes en la época! 

El camino de Toledo a Murcia que pasaba por su lugar y que de vuelta a casa desde la venta se encuentra de frente con los mercaderes toledanos. ¡No es concreto ni un factor a tener en cuenta! 

Tembleque y Quintanar, lugares tan cercanos y conocidos por nuestros protagonistas don Quijote y Sancho ¡No son lugares concretos, que nos puedan ayudar a encontrar el lugar de nuestros universales manchegos! 

Así pues, si no se han tenido en cuenta todas las posibles variables evidentes reflejadas en la obra por Cervantes, ¿qué puntos de referencia ha tomado el equipo de la UCM, para determinar científicamente que el lugar de don Quijote es Villanueva de los Infantes? 

En el capítulo Los cuatro puntos cardinales del “lugar de la Mancha” en el Quijote, de El enigma resuelto del Quijote. Un debate sobre el lugar de la Mancha, dos integrantes del equipo multidisciplinar, don Francisco Parra y don Juan Pedro Garrido, nos redefinen estos cuatro puntos de referencia para situar el lugar de don Quijote en el mapa de La Mancha. Estos puntos son:

  1. Puerto Lápice
  2.  El punto “P” o zona de penitencia de don Quijote en Sierra Morena y la venta donde es manteado Sancho, llamada por el equipo de la UCM “Venta Maritornes”.
  3. El Toboso.
  4. El sitio donde se encuentran con don Alvaro Tarfe, llamado por el equipo “punto Tarfe”. 

Detalle de la placa homenaje de Villanueva de los Infantes al equipo de la UCM

Para determinar el espacio que separa estos puntos con respecto al lugar de don Quijote, toman como velocidad media de Rocinante, la de 31  Km./jornada de 10 horas, ó 3,1 Km./hora, la mitad de un caballo normal, como así nos  describe Cervantes a Rocinante en la obra, y en la que podemos estar más o menos de acuerdo

Y así, desarrolla el equipo de la UCM estos “puntos cardinales”:

1. Puerto Lápice.

Toman Puerto Lápice como referencia al lugar de don Quijote, por el tiempo que tardan en divisarlo, y según ellos hasta llegar a dos kilómetros antes de llegar a este lugar poco habitado en la época, formado por una venta y algunas casas de labradores. Después de varias opciones de cálculo, resumen así:

Pero quizás la forma más directa, válida y hasta menos complicada de estimar la distancia recorrida consiste en estimar que durante ambos días (más la noche desde la 1 hasta las 6,30 = 5,5 x 3,1 = 17), recorrieron un par de kilómetros menos de los 31, o sea 29; y que el punto de llegada (la choza de cabreros) estaría situado a unos dos kilómetros al sur de Puerto Lápice y en el camino real que se dirigía a Andalucía. En resumen, el recorrido desde su lugar hasta esos dos kilómetros antes de llegar a Puerto Lápice, tendría una distancia aproximada pero lógica de 17,0 + 29 + 29 = 75 km. 

El equipo de la UCM, estima que tardan desde su lugar a casi llegar a  Puerto Lápice, casi dos días completos y casi una noche entera.

 Así nos describe Cervantes esta segunda salida de don Quijote, ahora ya acompañado por Sancho Panza, como escudero, entre los capítulos VII y VIII de la primera parte:

“…una noche se salieron del lugar sin que persona los viese; en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen.

Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido. Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban…

…En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo…

… Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero; …

…Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester; que comiese él cuando se le antojase. …

… En resolución, aquella noche la pasaron entre unos árboles

…Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron. 

Poco después se produce el encuentro con los dos frailes de San Benito que iban de viaje a Sevilla junto a una señora vizcaína, aventura de la que salen amo y escudero mal parados. Don Quijote y Sancho abandonan el camino que llevaban hacia Puerto Lápice, entrando en un bosque: “Agradecióselo mucho Sancho,y, besándole otra vez la mano y la falda de la loriga, le ayudó a subir sobre Rocinante; y él subió sobre su asno y comenzó a seguir a su señor, que, a paso tirado, sin despedirse ni hablar más con las del coche, se entró por un bosque que allí junto estaba.” (I P, Cap X) 

Comen de lo poco que llevaban en las alforjas y al final del día llegan a una choza de cabreros, donde pasan la noche. La dirección que siguen don Quijote y Sancho después de esta aventura con los frailes y el vizcaíno, hasta llegar la noche nos la oculta Cervantes, pero no están en ningún camino, sino que siguen por el bosque, ya que después de haber cenado con los pastores, llegó a la majada un mozo que sabía tocar el rabel: “…De esa manera, Antonio, bien podrás hacernos placer de cantar un poco, porque vea este señor huésped que tenemos quien también por los montes y selvas hay quien sepa de música”. 

Para el equipo de la UCM, don Quijote y Sancho salen de su lugar hacia Puerto Lápice, casi llegando a él, estando separados 75 Km. Distancia que les interesa, y mucho, para su estudio.

Pero según lo escrito por Cervantes, no es así. Don Quijote y Sancho salen de su pueblo en medio de la noche, al ser verano en aquella época, esperarían a que todos sus vecinos durmieran para así no ser vistos, y salen del pueblo en la misma dirección que en la primera salida de don Quijote, “…Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje…”, pero no hacia Puerto Lápice, sino hacia la venta donde es armado caballero:

 “Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto Lápice; otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha hambre y necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, …” 

Y como nos indica Cervantes, la venta donde es armado caballero don Quijote no está muy lejos de Quintanar, zona de La Mancha a tener en cuenta. Pero al amanecer “descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo…”, contra los que creyendo que eran gigantes don Quijote les arremete con su lanza, cayendo al suelo junto a Rocinante. Y es aquí, cuando don Quijote toma la decisión de ir a Puerto Lápice: “Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero; …” 

Este lugar con tantos molinos de viento en aquella época, no es otro que Campo de Criptana. Aunque, no es nombrado por Cervantes, de los lugares de La Mancha que en aquella época tenían molinos, solo, Campo de Criptana cumple con las condiciones de albergar en sus cerros muchos molinos, como ya está demostrado.

Por lo tanto, Puerto Lápice y las referencias desde este punto para marcar desde él, el lugar de don Quijote, desarrollado por el equipo de la UCM es totalmente erróneo.

2.    El punto “P” o zona de penitencia de don Quijote en Sierra Morena y la venta donde es manteado Sancho, llamada por el equipo de la UCM “Venta Maritornes”.

El objetivo de este punto por parte del equipo de la UCM, es definir la venta donde es manteado Sancho Panza y donde transcurren muchos de los capítulos de la primera parte del Quijote, y desde donde es trasladado don Quijote a su lugar.

Localizan el punto de penitencia de don Quijote “en algún sitio al sur de entre Solana del Pino y San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real), muy posiblemente y como se ha dicho, no lejos de la cabecera del embalse del Jándula, …” . Y las dos leguas y tres cuartos que separan este punto de la venta buscada, unos 16,5 km, hacen que sean 46-47 km, para llevarnos a situar la “Venta de Maritornes”, como señalan ellos “en pura lógica, que se aproxima a lo matemático, que la venta Maritornes debe estar situada en una zona cercana a la actual Venta de Cárdenas (concretándose forzosamente en la Venta La Hiruela, muy activa en la recepción de viajeros Centro-Andalucía en la época), ya que cualquier otra situación demasiado alejada de dicha venta no concordaría con las coordenadas señaladas por Cervantes”.

Ya, solo les quedaba tomar lo dicho por el cura a don Fernando en la misma venta “No está más de dos jornadas de aquí”, refiriéndose al lugar de don Quijote para hacer sus cálculos de “2 días x 31 Km./día = 62 Km.”: Villanueva de los Infantes.

Sin embargo, aunque lo intentan, no pueden borrar del mapa un camino que partiendo de Almodóvar del Campo atravesaba todo el valle de Alcudia, para adentrarse en Sierra Morena, y desde allí continuar hacia Sevilla. Esto nos dicen el equipo de la UCM: Una venta Maritornes situada en el camino real del valle de Alcudia no estaría nunca a dos jornadas de ningún pueblo situado en el Campo de Montiel, en particular por lo abrupto del terreno”.

¡Cuanto empeño en borrar de la mente de los lectores este camino!

Pero veamos lo que realmente nos dice Cervantes en El Quijote:

Después de la primera noche pasada en la venta, donde recordemos, fueron nuevamente molidos a golpes por el arriero, el ventero, el cuadrillero de la Santa Hermandad, y también inconscientemente por Maritornes, don Quijote y Sancho siguen su camino. Después de la aventura con los ganados de ovejas, y por el mismo camino, ya de noche, se encuentran con un cortejo fúnebre que trasladaba el cuerpo de un difunto a Segovia, y después de malherir don Quijote a uno de los integrantes del cortejo, saliendo corriendo los demás por miedo a verse en el mismo estado que su compañero, se hacen con parte de la comida de aquellos “encamisados” y se internan por la sierra donde cenan y en busca de agua llegan a unos batanes, que confundidos por su ruido y por la oscuridad, hacen pasar a amo y escudero en vela toda la noche. Por la mañana, descubierto cuál era el origen de aquellos golpes fantasmagóricos, no sin cierta sonrisa de ambos, continuarán por el mismo camino real para encontrarse con el barbero al que don Quijote arrebata su bacía, convirtiéndola desde entonces en el más famoso yelmo jamás escrito, el yelmo de Mambrino.

Tras la liberación de los doce galeotes, y por miedo a que poco después de saberse el hecho fueran perseguidos por la Santa Hermandad, abandonan el camino real y se internan en una zona de Sierra Morena, donde encuentran a Cardenio “El Roto”, y a un cabrero. Cervantes nos deja ahora si, una referencia concreta y determinante del punto en que se encuentran en ese momento, con respecto a uno de los lugares definidos en la obra, Almodóvar del Campo. El cabrero en conversación con don Quijote y Sancho, les cuenta cómo querían ayudar a Cardenio, en su extraña enfermedad:

“Y en verdad os digo, señores –prosiguió el cabrero-, que ayer determinamos yo y cuatro zagales, los dos criados y los dos amigos míos, de buscarle hasta tanto que le hallemos, y, después de hallado, ya por fuerza, ya por grado, le hemos de llevar a la villa de Almodóvar, que está de aquí ocho leguas,…” (I p, Cap XXIII).

Ocho leguas de distancia, separa el lugar de encuentro con el cabrero y El Roto. Y poco más adentro, se encuentra el lugar de penitencia de don Quijote. Este lugar de penitencia se encontraba a menos de tres cuartos de legua, del camino real.

Y es también Cervantes quien nos da esta distancia entre el camino real y el punto de penitencia pasando por el lugar de encuentro con Cardenio y el cabrero. Es cuando Dorotea, en el papel de princesa Micomicona y el barbero disfrazado para no ser reconocido por don Quijote, vuelven a adentrarse en la sierra en busca de don Quijote, guiados por Sancho. El cura y Cardenio se quedan junto al camino a la espera. Entre todos habían urdido un engaño para hacer a don Quijote desistir de su penitencia, y así, poder llevarlo de vuelta a casa:

“ Tres cuartos de legua habrían andado, cuando descubrieron a don Quijote entre unas intrincadas peñas,” (I P, Cap XXIX). 

En el plano siguiente podemos ver los caminos que atravesaban Sierra Morena desde Castilla a Andalucía, y trazado dos círculos desde Almodóvar del Campo a 50 km, poco más de ocho leguas, y a25 km, la mitad. El punto del camino, desde donde don Quijote y Sancho lo abandonan para adentrarse en lo abrupto de la sierra, y por donde tras andar penosamente tres cuartos de legua llegan al lugar de penitencia elegido por don Quijote, conociendo poco antes al Roto y al cabrero, solo puede estar en el camino de Almodóvar del Campo a Adamuz o en el de Mestanza a Fuencaliente. Teniendo en cuenta que en aquella época, solo el camino de Almodóvar del Campo, contaba con ventas que pudieran albergar tanto a don Quijote y a Sancho, como a los demás personajes descritos por Cervantes, la venta cervantina estaba en este camino. Muy largo de la marcada por el equipo de la UCM.

 

Nuevamente el equipo de la UCM, ha tratado de adecuar lo escrito por Cervantes a su interés, no teniendo para nada en cuenta, que Cervantes determina el tiempo que realmente tardan en llegar desde la venta cervantina al lugar de don Quijote, pero sobre una carreta de bueyes, que en aquellos llanos caminos manchegos recorrían unas cuatro leguas al día :

“El boyero unció sus bueyes y acomodó a don Quijote sobre un haz de heno, y con su acostumbrada flema siguió el camino que el cura quiso, y a cabo de seis días llegaron a la aldea de don Quijote, adonde entraron en la mitad del día, que acertó a ser domingo, y la gente estaba toda en la plaza, por mitad de la cual atravesó el carro de don Quijote”. (I P, Cap LII).

3. El Toboso.

El equipo de la UCM estima que el lugar de don Quijote está a una distancia de 86,8 Km. de El Toboso, el lugar de Dulcinea. ¡Sí, a casi 90 Km.!

Y así lo justifican: “En consecuencia, y en una primera estimación parece quedar claramente establecido por Cervantes que tardaron en llegar una noche completa y dos días, es decir, por un lado las 8 horas de camino que tiene la noche (desde las 22,30 hasta las 6,30), lo que hace un recorrido de 8 x 3,1 = 24,8 Km., más 2 días x 31 k/día = 62 Km., lo que nos da un total de 24,8 + 62 = 86,8 Km., ó en días: 86,8/31 = 2,80”.

Y esta es la sensación de cercanía entre los lugares que tenía Cervantes y nos deja en la obra:

“… y fue a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo, había una moza labradora de muy buen parecer…”

“Y en lo que dudaba algo, era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre, ni tal Princesa, había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso”.

“Ta, ta, dijo Sancho, qué la hija de Lorenzo Corchuelo, es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre, Aldonza Lorenzo?

Esa es, dijo don Quijote, y es la que merece ser señora de todo el Universo” 

¿Es posible que para Cervantes y los de su época casi 90 Km. sean estar cerca ó tan cerca un lugar de otro?

Pero leamos El Quijote. También Cervantes nos detalla en la tercera salida de don Quijote de su lugar, precisamente en dirección a El Toboso, el tiempo en llegar a él:

 “En resolución, aquellos tres días don Quijote, y Sancho se acomodaron de los que les pareció convenirles; y habiendo aplacado Sancho a su mujer, y don Quijote a su sobrina y a su ama, al anochecer, sin que nadie lo viese, sino el Bachiller, que quiso acompañarles media legua del lugar, se pusieron camino del Toboso…

… dio Sansón la vuelta a su lugar, y los dos tomaron la de la gran ciudad del Toboso.

…Solos quedaron don Quijote y Sancho, y apenas se hubo apartado Sansón, cuando comenzó a relinchar Rocinante y a suspirar el rucio…

…Sancho amigo, la noche se nos va entrando a más andar, y con más escuridad de la que habíamos menester para alcanzar a ver con el día al Toboso” 

Don Quijote tenía la intención y el cálculo de llegar desde su pueblo a El Toboso en una noche, y es así pues Sancho no le corrige. Don Quijote se queja de la oscuridad de la noche para no poder llegar al amanecer a El Toboso, y los relinchos y rebuznos de Rocinante y el rucio, tomados por amo y escudero por buen agüero, también nos pueden indicar el miedo de estos animales por la incertidumbre de la oscuridad.

No sabemos si se paran o continúan muy despacio, lo que si nos describe Cervantes es como llegan a El Toboso al día siguiente por la tarde:

“En estas y otras semejantes pláticas se les pasó aquella noche y el día siguiente sin acontecerles cosa que de contar fuese, de que no poco le pesó a don Quijote. En fin, otro día al anochecer descubrieron la gran ciudad del Toboso…” (Cap VII, 2ª parte) 

Como vemos, muy poco o nada debieron de avanzar durante la noche, pues el cálculo de don Quijote de llegar en una noche completa del mes de abril, que es similar en horas al día, se cumple durante la jornada diurna siguiente, llegando al anochecer: “En fin, otro día al anochecer descubrieron la gran ciudad del Toboso”.

 Con los cálculos medios del propio equipo de la UCM, una jornada de don Quijote sobre Rocinante, que repito es lo que calculaba don Quijote en tardar en llegar, son 31 Km. la distancia que separa el lugar de don Quijote y Sancho de El Toboso.

Ahora, si nos empieza a encajar: “Y en lo que dudaba algo, era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre, ni tal Princesa, había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso”.

Entonces, qué cálculos hace el equipo de la UCM, para determinar que están a casi 90 Km.?

Primero, olvidan intencionadamente, el cálculo concreto y determinante en las palabras de don Quijote: “…Sancho amigo, la noche se nos va entrando a más andar, y con más escuridad de la que habíamos menester para alcanzar a ver con el día al Toboso”, y después “interpretan” lo que la figura del narrador en la obra, Cervantes, nos cuenta de lo ocurrido en ese viaje. Calculan el tiempo caminado desde que salen de su lugar por la noche sin parar, “8 horas de camino que tiene la noche (desde las 22,30 hasta las 6,30), lo que hace un recorrido de 8 x 3,1 = 24,8 Km.”, y después suman dos días más, por su particular lectura, “más 2 días x 31 k/día = 62 Km.”, lo que les da los 86,8 Km. 

En La Mancha, cuando en mitad de la noche nos queremos referir al día siguiente, decimos “mañana”, aunque oficialmente estemos en el mismo día. El narrador cuando nos está relatando, al principio de la noche, todo lo ocurrido, o lo no ocurrido en esa noche y el día siguiente por nuestros personajes, nos deja entonces “En fin, otro día al anochecer descubrieron la gran ciudad del Toboso”.

4. El sitio donde se encuentran con don Alvaro Tarfe, llamado por el equipo “punto Tarfe”.

En su tercer y último regreso de don Quijote a su lugar, esta vez derrotado en las playas de Barcelona, nuestro caballero y su fiel escudero en la parte final de su camino llegan a un lugar que contaba con mesón donde se alojan, y al que también llega don Alvaro Tarfe. Cervantes, además de aprovechar este encuentro para hacer su particular crítica al Quijote de Avellaneda, publicado poco antes, nos da referencias geográficas de este lugar con respecto al de don Quijote.

En la conversación entre ambos caballeros antes de comer, don Quijote declara su destino igual que don Alvaro: “Yo señor, respondió el caballero, voy a Granada, que es mi patria”.

Todos juntos, después de comer y hacer la siesta, salen de ese lugar por el mismo camino: “Llegó la tarde, partieron de aquel lugar, y a obra de media legua se apartaban dos caminos diferentes, el uno que guiaba a la aldea de don Quijote, y el otro el que había de llevar don Alvaro”.

Pasan la noche don Quijote y Sancho, entre unos árboles, donde el bueno de Sancho, casi termina con la penitencia que arrastraba por el desencanto de Dulcinea: “el cual abrazando a don Quijote y a Sancho, siguió su camino, y don Quijote el suyo, que aquella noche la pasó entre otros árboles, por dar lugar a Sancho, de cumplir su penitencia…”. Caminan otra nueva jornada y la noche siguiente, parando solo para que Sancho pudiese terminar su penitencia: “Aquel día y aquella noche caminaron sin acontecerles cosa digna de contarse, si no fue que en ella acabó Sancho su tarea…”, llegando al amanecer a su lugar.

Así obtenemos, que la distancia que separa el lugar del mesón de reunión con don Alvaro Tarfe y el lugar de don Quijote, sea de dos jornadas y media. Media jornada, desde que se separan de don Alvaro hasta que paran a pasar la noche, la jornada del día siguiente, y la noche última, también tomada como una jornada completa.

El equipo de la UCM estima ahora “que se encuentran a un día y una noche de “su lugar de la Mancha”, más una distancia de media legua” e interpretan “que don Quijote y Sancho llegan a su pueblo, supuestamente sobre las 10 de la mañana…” . Realizan sus cálculos teniendo en cuenta la media legua y la hora “supuestamente” de llegada, y les sale una distancia de 69,1 km. Por deducción, un tanto dirigida, marcan el lugar de Munera, como el lugar de encuentro de don Quijote con don Alvaro Tarfe.

El equipo de la UCM dirige todos sus cálculos y solo tiene en cuenta como posibles lugares candidatos a ser el lugar de don Quijote a los que se encuentran en el Campo de Montiel. Y solo, a los que además de definirse en él, en sus respuestas a las Relaciones Topográficas de Felipe II, están en uno de los pocos mapas que contienen dichas Relaciones. Y es por ello, por lo que tratan de adecuar los puntos geográficos y las distancias a uno de estos lugares, Villanueva de los Infantes.

Y esto lo defienden ante cualquier crítica. Así, responden a la que les hace el profesor don Ciriaco Morón, ante el contraste percibido entre las dos primeras salidas y la tercera:

“Si entendemos bien, el prof. Morón Arroyo se pregunta, y no sin razón, por qué ese aparente contraste señalado por Cervantes entre las dos primeras salidas y la tercera. Y, efectivamente, la frase cervantina no queda demasiado clara ya que parece señalar un cierto contraste. Pero lo que está claro es que NO PODRIA EXISTIR CONTRASTE ALGUNO, ya que resulta innegable que don Quijote salió las tres veces de su pueblo (el que fuera), y que éste, como repite Cervantes en cinco ocasiones, estaba dentro del Campo de Montiel. Y en las tres ocasiones que regresa a su pueblo, lo vuelve a situar en el centro del Campo de Montiel. En otras palabras, resulta de todo inconcebible que el llamado por Cervantes “camino del Toboso” no estuviera a la salida de cualquiera de los pueblos situados en el campo de Montiel y sólo de uno de ellos. No habría lugar, pues, para el contraste”.

Las letras mayúsculas son literales del texto.

Pero es el equipo de la UCM el que sitúa en el centro del Campo de Montiel los tres regresos de don Quijote, y no Cervantes, que no cita el Campo de Montiel en ninguno de sus regresos.

Y estas son las cinco veces que repite Cervantes, que el lugar “estaba dentro” del Campo de Montiel, según el equipo de la UCM:

“Don Quijote de la Mancha de quién hay opinión, por todos los habitantes del distrito del Campo de Montiel que fue el más casto enamorado y más valiente caballero que muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos” (Prólogo I P). 

“Y comenzó a caminar por el antiguo, y conocido campo de Montiel (y era verdad que por él caminaba)” (I P, Cap. I). 

“Acertó don Quijote a tomar la misma derrota, y camino, que él había tomado en su primer viaje, que fue por el Campo de Montiel” (I P, Cap VII) 

“Pisó por ella el uno y otro lado de la gran sierra Negra y el famoso Campo de Montiel, hasta el herboso llano de Aranjuez” (I P, Cap LII). 

“… y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los Campos de Montiel” (II P, Cap VII). 

Que el Campo de Montiel sea un distrito, una parte de aquella inmensa Mancha, no nos indica que el “lugar de don Quijote”, tenga que estar necesariamente en él. 

Leyendo la primera salida de don Quijote: “Y comenzó a caminar por el antiguo, y conocido campo de Montiel (y era verdad que por él caminaba)”, sí parece que está en el Campo de Montiel sin lugar a dudas, aunque Cervantes tiene que remarcar este punto donde se encuentra en ese momento don Quijote con: (y era verdad que por él caminaba). ¿Por qué nos puntualiza tanto este extremo el autor?

La respuesta está en la segunda salida desde su lugar: “Acertó don Quijote a tomar la misma derrota, y camino, que él había tomado en su primer viaje, que fue por el Campo de Montiel”. Cervantes hace salir a don Quijote, esta vez acompañado ya de Sancho, por el mismo camino que la primera vez, y acertando en la derrota para ir por el Campo de Montiel. Si el lugar de don Quijote y Sancho estuvieran en el Campo de Montiel, no tendrían que haber “acertado” en la derrota y camino elegido para estar en él, ya que saliendo por donde salieran estarían en él. Por consiguiente, el lugar de don Quijote no está en el Campo de Montiel que conoció y describió Cervantes, pero si muy cerca de sus límites para que al poco de salir de su lugar en su dirección don Quijote ya lo estuviera, y “fuese verdad que por él caminaba”.

La tercera salida, ya no hace sino corroborar esta anterior afirmación, cuando don Quijote y Sancho comienzan su camino por otro distinto a las dos anteriores salidas, por el camino a El Toboso: “que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los Campos de Montiel”. Desde el lugar de don Quijote, que está fuera del Campo de Montiel, por un camino se entra en el “antiguo y conocido” Campo de Montiel, y saliendo por otro camino se va hacia El Toboso.

CONCLUSION DE UN DESOCUPADO LECTOR

DEL QUIJOTE 

Dar nombre al lugar de don Quijote, mediante varios métodos matemáticos-estadísticos distintos, no es en absoluto el objeto de esta crítica, sino a la forma, en cómo se han incluido ó excluido los datos en los sistemas empleados, con el solo fin de dirigir los resultados hacia una zona concreta de La Mancha, el Campo de Montiel y especialmente hacia uno de sus lugares, Villanueva de los Infantes.

Es tal su intención de manipular lo escrito por Cervantes, para que solo se tenga en cuenta a los lugares de aquel Campo de Montiel, para determinar el lugar de nuestro ilustre manchego, que en una de sus hipótesis de trabajo, tienen la osadía de cuestionar hasta al propio autor, en el título que puso a la obra.

La siguiente afirmación son capaces de dejar por escrito, los miembros del equipo de la UCM don Francisco Parra Luna y don Manuel Fernández Nieto, en el capítulo I de “El enigma resuelto del Quijote”: “Finalmente, y para culminar con la serie de informaciones “débiles” y contradictorias que proporciona, hasta el título de la obra resulta equívoco ya que bien pudo titularla don Quijote de Montiel y no don Quijote de la Mancha”.

Detalle de la portada de la primera edición de la edición de 1605

¡¡Si, han leído bien, “hasta el título de la obra resulta equívoco ya que bien pudo titularla don Quijote de Montiel”!!. Después de esto, es difícil tratar de discutir nada con este equipo de la UCM.

Si el título de la obra “El Ingenioso Hidalgo don Quixote de la Mancha”, no es para ellos un dato “determinante” o “fuerte” para su estudio, y que puede resultar “equívoco”, es que definitivamente solo han buscado un nombre acorde a sus intereses, y solo cabe poner en duda, si estos señores han llegado a leer esta obra completa alguna vez en su vida, pues si el título les parece contradictorio, lo mismo les parecerá la forma que nuestro hidalgo manchego utilizó para ponerse un nombre, acorde a su condición:

“Puesto nombre, y tan a su gusto a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento duró otros ocho días: y al cabo se vino a llamar don Quijote;…

…así quiso como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya, y llamarse don Quijote de la Mancha, con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.” (I P, Cap I). 

Lector, única y solamente con El Quijote, y con fidelidad a su texto, he realizado esta crítica ante el trabajo de un grupo de catedráticos y profesores, que hace unos años con gran despliegue de medios de comunicación, como solo su influencia y poder puede hacerlo, pusieron de esta manera a Villanueva de los Infantes en el centro del mapa cervantino, como el lugar de don Quijote.

Habrán convencido con su supuesto rigor científico, a cuantos piensen que en un estudio firmado por un equipo tan amplio y cualificado, solo cabe el acierto y dicho rigor. Pero a los simples lectores y estudiosos de la obra, a lo que, como es el caso de quien suscribe, también se une el privilegio de conocer esta tierra, sus lugares y caminos, y la idiosincrasia propia de la gente manchega, plasmada en sus dos personajes principales por la pluma de Cervantes, no es que no nos han convencido, sino que solo hemos visto la incalificable manipulación de la obra para adaptarla a sus intereses personales.           

Continuarán, recogiendo apoyos y vítores de tantos estómagos agradecidos que les sustentan, pero el origen de don Quijote nunca será de Villanueva de los Infantes. Al menos, el don Quijote de la Mancha que creó don Miguel de Cervantes.

No me faltarán ahora descalificaciones y exabruptos, seguramente, no por parte de los componentes del equipo multidisciplinar, que ni me tomarán en consideración, solo soy un lector para ellos, pero con “razones de a folio”, como también diría Rubén Darío ante semejantes tropelías. Sino de aquellos, que por alguna u otra razón, en algún caso hasta de índole económica, vean amenazado este título manipulado de “Villanueva de los Infantes, lugar de don Quijote”. 

Estoy seguro de que a muchas de estas personas, si consiguieran leer  detenidamente El Quijote, se les revolverían las entrañas, y si su conciencia se lo permitiese, reconocerían tanta obstinación. Y qué menos que rectificar, actitud que les honraría. 

Luis Miguel Román Alhambra

….

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16 respuestas a Villanueva de los Infantes no es el lugar de don Quijote

  1. Pingback: Villanueva de los Infantes no es el lugar de don Quijote | Cosas de Alcázar de San Juan

  2. Francisco Parra Luna dijo:

    Estimado señor Román Alhambra:
    Cada cual es libre de interpetrar una obra literaria como lo crea conveniente, como p.e., la suya, que comienza por llevar el Campo de Montiel hasta muy cerca de Alcazar de San Juan y por negar que el pueblo de don Quijote estuviera dentro en el Campo de Montiel.
    Permítame decirle que el problema tiene dos enfoque SISTÉMICOS básicos: el cualitativo y el cuantitativo. Mediante el primero todo lo que no sea cruzar todas las variables significativas con todos los pueblos posibles (el estudio de la UCM cruzó 24 variables con 26 pueblos) dará resultados espúrios. Mediante el egundo, cualquier persona puede ver que zona o pueblo está a unos dos dias y medio de Puerto Lapice; a tres días y medio de la cabecera del pantano del Jandula en el límite Ciudad Real-Jaen; a dos días y una noche de El Toboso., y al ritmo y número de horas diarias que podrian considerarse normales en las circunstancias de don Quijote y Sancho Panza. Con un compás y un mapa la solución queda en visualizada.
    Pero este no es el medio para discernir la solución, ya que la metodología SISTÉMICA exige una determinada formación profesional. Mi consejo, si usted lo acepta, es el siguiente: Entregue sus argumentos y los nuestros a un equipo multidisciplinar de científicos; publiquen sus resultados en una editorial UNIVERSITARIA, y con esas publicaciones, “salgamos a la pizarra”. De otra manera será imposible convencernos mútuamente.
    Y por supuesto, con el respeto que exige un tratamiento profesional y desapasionado lejos de los calificativos de “incalificable manipulación”, “intereses personales” o “estómagos agradecidos” que no caben en un planteamiento científico.
    Por todo lo cual, y cualquiera que sea su reacción, esta será mi primera y ultima intervención en este medio sobre su opinión, quedando gustosamente a la espera de los resultados de la publicación científica que le sugiero. Creame que es el único método serio a seguir.
    Atentamente: Francisco Parra Luna, Catedrático Emérrito UCM, coordinador de las investigaciones.

  3. Pedro María Sánchez dijo:

    Afirmo no ser un asalariado ni esperar prebendas económicas de resultas de la proclamación de Villanueva de los Infantes como “lugar de La Mancha” por el equipo de la UCM. Digo esto para no ser descalificado antes de tiempo por usted a la hora de manifestar no ya mi opinión sino mi criterio a este respecto. El estudio realizado por el equipo de Parra Luna, de la UCM, es, incuestionablemente, deductivo, aunque elaborado y concienzudo. No solo el suyo, también el de Justiniano Rodríguez, respecto a su propuesta de ruta y, desde luego, su propia argumentación de usted. Hablamos de una obra literaria de ficción, no de un ensayo científico. Una obra artística nutre a tantas personas como acceden a ella y son sensibles a su influjo; es transformado por ellas de manera que la obra deja ya de pertenecer por completo al autor y pasa a completarse por el observador. El acierto o desacierto en las interpretaciones que ante dicha obra se realizan es un asunto que no tiene solución y, quizás, no deba tenerla pues forman parte de ese corpus total que la obra ha generado y que, en una obra de la trascendencia del Quijote, no termina de transformarse y ampliarse. Siempre he entendido los estudios realizados sobre esta obra como interpretaciones que, aparte de su utilidad (allá cada cual con la luz que encuentre en ellos), muestran la influencia, poder y sugestión de dicha obra sobre las personas y la sociedad, sobre sus arquetipos. A mí, como lector, me resulta irrelevante que el “Lugar” sea este o aquel, en tanto en cuanto Cervantes dice no recordarlo en ese momento o que no tiene importancia para lo que va a relatar, pues ese es el significado de “de cuyo nombre no quiero acordarme”; hay modismos que todavía se mantienen en Canarias “yo a usted quiero conocerlo”. como diciendo que intenta recordar quién es, que le conoce… Me he centrado más en Campo de Montiel por la exclusiva razón de las “5 citas” de Cervantes al respecto -que no voy a repetir porque está tan repetida ya que agota el tema-ya que eso, en sí mismo, es incuestionable, pero más allá de esta u otra cercanía, lo que no es muy útil es una disputa sobre esta u otra localización no explícita en la novela. Creo que cuanto ha generado ésta, estudios, reflexiones, ensayos, es parte de un todo, nada anula totalmente nada ni afirma totalmente nada. El ser humano compone un relato de su propia existencia desde los albores de la humanidad y-esto parece ya admitido por todos-para nada se basa en datos comprobables de acciones de los fundadores de la civilización; La Biblia es un estupendo ejemplo, la Leyenda de Gilgamesh, también y, la verdad, tampoco ha hecho falta. La cuestión es crear un relato posible alrededor del cual construir un arquetipo de mundo, de la propia existencia, y que dure lo que dure, hasta la próxima re invención. Si yo fuera barcelonés- o no, no es necesario- y así lo deseara, construiría un relato que, a modo de flash back, empieza en la playa de Barcelona, como tránsito de un estado de ensoñación a un estado de renuncia a esa ensoñación, a la muerte, en fin, de Don Quijote, para transformarse en Don Alonso Quijano para acabar en La Mancha. ¿Quién podría negarme esa lectura? Aquí, en el Campo de Montiel, sin embargo, he construido un relato que parte de la afirmación en la novela que dice que Don Quijote comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel. Eso es, en puridad lingüístico-literaria, el origen del Quijote, pues antes era don Alonso Quijano, si me atengo a la acepción que recoge María Moliner en su diccionario de uso del español cuando define “origen”, y a partir de ahí, nuestro héroe encarna el sueño humano de “vivir otra realidad”, encarnando la más grandiosa e inocente convicción en la bondad del ser humano, según creo yo y en lo que mi humilde opinión coincide con personalidades literarias como Vargas Llosa (al margen de opiniones sobre su trayectoria política). También me apoyo en Voltaire, que afirma en su edad madura que, para no aburrirse, se inventa pasiones, como Don Quijote. Bien, a partir de estos elementos me invento el relato de que El Campo de Montiel es la territorio mitológico de invención otra realidad y otras pasiones: un lugar de conocimiento, libertad, la solidaridad y la justicia, cosas expresadas de manera tan sublime por Don Quijote, en el que construir un nuevo arquetipo de mundo en el que vivir. Don Quijote también quería vivir otro mundo y muere cuando Don Alonso Quijano vuelve a dominar, vuelve a ser el hidalgo. El ser humano necesita esa parte que escapa a lo estrictamente racional, que nos aplasta con su “las cosas son como son” y nos tiene sometidos a su tiranía. Bailar en el borde del abismo es tan necesario para el avance humano, expone nuestras virtudes de tal modo, que no ha habido avance en nuestra historia que no haya tenido que ver con ese borde del abismo. Cada cual invente su relato y hágalo coherente y sea feliz, si puede. Todo cabe en el mundo del arte. A mí, por ejemplo, nunca me ha apetecido descubrir dónde está Macondo, en la conocida obra de García Marquez, pero esa búsqueda podría alimentar las vidas de millones de personas; también he oído afirmar en alguna población, en México, que Don Quijote nació allí… y nunca me pareció mal. Un abrazo.

  4. Mª Ángeles Jiménez García dijo:

    Al desocupado lector Luis Miguel Román Alhambra:
    Se me han “revuelto las entrañas” no por leer el Quijote, sino al leer su escrito. Mi conciencia me permite puntualizar como lectora algunos sentimientos que el mismo contiene. Tacha a los autores del estudio de la Universidad Complutense de Madrid que en el 2005 tituló: “El lugar de la Mancha es…El Quijote como sistema de distancias/tiempos” de querer manipular a su antojo el resultado que determinó el lugar de la Mancha y que se aprovecharon para publicitarlo en la conmemoración del 2005. No voy a entrar a defender el estudio, pues está rebatido por especialistas de otras universidades (Valencia y Málaga) y como bien ha dicho el profesor don Francisco Parra salga usted a la pizarra y a la misma vez entregue su publicación a una editorial universitaria. En cuanto al aprovechamiento publicitario, es lícito publicitarlo cuando los autores lo hayan considerado oportuno y utilizar los medios de comunicación que cada uno tenga a su alcance. Ese comentario rezuma animadversión de antemano a lo que posteriormente manifiesta, tanto a Villanueva de los Infantes como a los catedráticos del estudio.
    Como “simple lectora” del Quijote puntualizo:
    -El lugar de La Mancha, al que se refiere Cervantes en el inicio de la novela, está en el Campo de Montiel. Las cinco citas sobre este distrito de La Mancha, así lo corrabora. Usted las menciona para negar que Cervantes no cita el Campo de Montiel en ninguno de sus regresos; considero que al ser un viaje va implícito nombrar el lugar de llegada cuando es el mismo que el que se inició y ha sido mencionado. Según usted se entra al antiguo y conocido Campo de Montiel “por un camino” y “saliendo por otro camino se va hacia El Toboso”. ¿Con este trabalenguas como razonamiento quiere usted verificar que el lugar de don Quijote está fuera del Campo de Montiel? Y se habrá quedado satisfecho afirmando que “el Campo de Montiel sea un distrito, una parte de aquella inmensa Mancha, no nos indica que el lugar de don Quijote tenga que estar necesariamente en él”. Su fin es, por las razones que fuere situar el lugar fuera del Campo de Montiel. De la lectura del Quijote de Cervantes no cabe duda de que el autor quiso que don Quijote fuera de una aldea del Campo de Montiel, y necesariamente, hay que buscar su “cuna” en una de sus aldeas, pero no fuera del contorno de este territorio.
    – ¿Acaso menciona Cervantes Campo de Criptana?. Porque haber como se va desfacer todo el entramado de intereses de siglos, que los molinos no son los de Criptana?. Como lectora del Quijote, no veo esa aventura allí, y el estudio de la Complutense lo verificó enseguida cuando dio el resultado del “lugar”. Pero profana en estas lides me reafirme en ese resultado como consecuencia de la lectura literal que siempre he hecho. Comienza así la segunda salida: era muy de mañana (salen del Campo de Montiel, esto es irrefutable), les da el sol de soslayo, caminan con dirección de sur al norte…van conversando y se topan con los molinos de viento. Cuando se hace una lectura literal, es indudable que se encuentran todavía en el campo de Montiel, (así lo ve también otros autores como José Saramago, aunque no haya conocido el Campo de Montiel y no creo que fuera “estomago agradecido”). Dice el texto que habían salido de noche, por lo que no debían de haberse alejado mucho del lugar de salida. Por este cómputo tenían que estar en esta zona. Siempre se ha aceptado que fuese Criptana por ser el único pueblo donde en las Relaciones se especifica molinos de viento. Entre 1575 y 1752 se construyen molinos de viento, entre ellos se ha documentado que en Villanueva de los Infantes había molinos y así consta en el archivo del mismo. Es más hay autores como Luis Rodríguez Alvarez de la Marina en la que afirma que por las variantes tomadas del Quijote, los molinos están entre Villanueva de los Infantes y Puerto Lapice, camino que llevaban. ¿Había molinos en las proximidades del punto de salida?. Sí, junto a la ermita de Nuestra Señora de la Guía, actualmente donde es la ermita de san Antón. Leamos pues el Quijote literal, que se encuentra todo lo que ya dijo Cervantes: “los sucesos lo dirán Sancho….que el tiempo descubre todas las cosas…” ¡ah sí! -dice 30 o 40… pero también veía castillos y eran ventas… aunque hay autores que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto Lapice; otros la de los molinos…
    – En cuanto a Quintanar algunos la han identificado con una finca llamada Herrero del Quintanar que se encuentra camino de Alcazar a Manzanares, pero la omisión de la segunda parte del nombre se puede deber a sobreentender el nombre completo del origen pudiente de Juan Haldudo, el dueño “del Quintanar”, refiriéndose a una finca o cortijo. En los términos municipales de Albaladejo y en Torre de Juan Abad se encuentran unas fincas llamadas ” El Quintanar”. Don Quijote se los encuentra después de haber salido de la venta y dirigirse a su pueblo. Por lo tanto se encontraría cerca del “lugar” dentro del perímetro del Campo de Montiel, donde tiene lugar la aventura… En cualquier caso Cervantes dice en boca de Andrés “el vecino del Quintanar”, no dice si está cerca o lejos del Quintanar. ¿Porqué no se puede referir a estas fincas?.
    Lo que está claro es que Cervantes nombra Tembleque y Quintanar, así a secas éste ultimo. Lugares concretos para el autor y según usted difícil de justificar su relación geográfica con Villanueva de los Infantes. Efectivamente, Sancho menciona Tembleque estando en casa de los Duques, bastante lejos por cierto de su “lugar” (Si yo me encuentro en Zaragoza con alguien que conoce por ejemplo Miguelturra y sabe que pertenece a Ciudad Real, es considerado por las dos partes que es un pueblo cercano al mío, depende de donde se halle uno). En ese capítulo cuenta Sancho una anécdota (para él cuento), sentados en la mesa con los Duques, dice: “…convidó un hidalgo de mi pueblo, muy rico y principal, porque…que fue hija de don Alonso de Marañón, caballero del hábito de Santiago… “, él sabe de quién está hablando porque es de su pueblo, cuyo territorio está en el Campo de Montiel (esto no lo digo yo lo dice Sancho) por eso dice que es del hábito de Santiago, no de San Juan….
    Suscribo lo que dice Pedro María Sánchez no soy un asalariada ni espero prebendas económicas de resultas de la proclamación de Villanueva de los Infantes como “lugar de La Mancha” por el equipo de la UCM ni por nadie.
    Y por último, para que quede claro y a usted como lector que presume de serlo recordarle la frase del capítulo II, que dice textualmente:
    “Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora que, dejando la blanca cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Y era la verdad que por él caminaba (Parte I, Capítulo II).
    Hagamos un ejercicio suplantando el nombre de una ciudad a la misma frase:
    … cuando el famoso caballero… dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso coche y comenzó a circular por las calles de Madrid. Y era la verdad que por ellas caminaba.
    Lo que quiere decir que si vale para Madrid, vale para Campo de Montiel. Y no se puede trasladar a otro sitio.

  5. Luis Miguel Román dijo:

    Estimada Sra. Jiménez.
    No, no tengo en el blog ningún tipo de censura, es más, es la primera vez que oigo que esto se pueda hacer. No sé porqué usted no puede colgar sus comentarios.
    Quiero comenzar mi respuesta a su comentario afirmando que en ningún momento en mi crítica he tratado, ni trataré nunca, con animadversión al lugar de Villanueva de los Infantes y a sus vecinos y amigos. Es un lugar manchego que he visitado en tres ocasiones y que seguro volveré a él, por ser uno de los pocos lugares de La Mancha que han conservado su patrimonio urbanístico y arquitectónico.
    Mi crítica al estudio del equipo de la UCM, coordinado por el Sr. Parra, es simplemente por no seguir ellos mismos la metodología que los sistemas empleados exigen, y que ellos mismos nos los recuerdan. Y en mi crítica, léala con detenimiento, enumero algunas de las omisiones importantes y rebato otras que se han incluido, solo con el fin de llegar a un punto. Y cuando esto se hace intencionadamente, pues son datos importantes para la resolución del enigma, yo le llamo “manipulación intencionada”.
    Usted, también como lectora, determina que el lugar de don Quijote tiene que estar en el Campo de Montiel, y yo leyendo la misma obra creo que no. Y no hago ningún trabalenguas, solo remarco que el autor nos tiene que puntualizar entre paréntesis en la primera salida: “(Y era verdad que por él caminaba)”, y en la segunda salida, tienen que acertar por el mismo camino que la primera vez para estar en el Campo de Montiel. Y repito, si el lugar está dentro del Campo de Montiel, no hay que acertar en el camino para estar en él. Yo no sitúo el lugar de don Quijote fuera del Campo de Montiel, pero si muy cerca de él, lo sitúa Cervantes. Solo un ejemplo para aclararnos: usted está en Villanueva de los Infantes, para salir al Campo de Montiel lo puede hacer por donde quiera, pero si usted quiere salir y estar en el término de Fuenllana, o acierta a salir por el camino adecuado o no estará en su témino.
    A Campo de Criptana, o el lugar donde se desarrolla el combate con uno de los treinta o cuarenta molinos, el equipo de la UCM le quita importancia, incluso suprimiendo esta variante en su revisión al estudio por considerar una contradicción llegar en muy pocas horas a Campo de Criptana, como ellos también admiten como el lugar de los molinos. Léalo en mi crítica. Un lugar que tenga muchos molinos a muy pocas horas del lugar de don Quijote en la que según la velocidad de Rocinante sería un dato fuerte, se elimina del estudio. Esto no es manipulación?. Y no busque usted molinos alrededor de Villanueva de los Infantes, ya los buscaron el equipo de la UCM y no los encontraron, sencillamente porque antes del 1605, es esa zona no había un solo molino de viento, después claro que sí, pero lamentablemente Cervantes había fallecido. Y esto es lo que encontrará en los archivos.
    Quintanar, tampoco les interesa. Un lugar cerca de la venta donde es armado caballero don Quijote, a un día de su lugar, y de donde es “vecino” Juan Haldudo. Ustedes quieren que sea “vecino” de una finca, pues bien.
    A Tembleque afirma Sancho de ir a segar. Yo solo conozco un Tembleque (Toledo). Y sobre la parte del mismo cuento de Sancho que usted me indica “… que fue hija de don Alonso de Marañon, caballero del hábito de Santiago…”, para asegurar que por esto indicado por Sancho, que el lugar de ambos tiene que estar en Campo de Montiel, en la Orden de Santiago, tengo que indicarle que el hábito de Santiago se concedía a personas que eran vecinos del territorio de la Orden, como de fuera. Le podría indicar centenares de personas ilustres de toda España que así lo fueron. Pero le aconsejo ver dentro del Archivo de Simancas la “Declaración de Fray Cirilo Piñan sobre haber facilitado Rodrigo Calderón la concesión del hábito de Santiago al genovés Juan Tomás Cambi” Esto ocurría en 1620, pero le puedo indicar otros documentos anteriores al 1600. Del hábito de Santiago se podía ser siendo del Campo de Montiel y fuera de él, también siendo vecino del Campo de San Juan.
    Yo no presumo de ser lector, soy sencillamente un lector que he leído atentamente El Quijote. Y que no acepto que alguien me diga que lo que he leído, debería haberse llamado “don Quijote de Montiel y no don Quijote de la Mancha”. No, don Quijote es de La Mancha, y su lugar no es Villanueva de los Infantes, porque no puede serlo.
    Igual que se ha dirigido a mí, pregúntele al Sr. Parra Luna sobre las cuestiones que yo expongo en mi crítica, y espero que le conteste. El camino de Toledo a Murcia que llevaban los mercaderes que se encuentra de frente don Quijote en dirección a su casa desde la venta, a pocos km de su lugar, es muy interesante y determinante. También está excluido del estudio. Seguro que tiene una ecuación importante a la que yo no puedo llegar a dar solución.
    Yo ya he salido a la pizarra, y el Sr. Parra lo sabe, mis argumentos están publicados y como era de esperar también he tenido críticas negativas y positivas, a las que he contestado siempre con documentos. Como ve en el comentario del Sr. Parra me dice que llevo el Campo de Montiel hasta muy cerca de Alcázar de San Juan. Yo no hice los planos publicados antes de la publicación del Quijote, los hicieron los mejores cartógrafos de la época. Quizás Ortelio no es lo suficientemente científico para ser uno de ellos, según el Sr Parra. Y ahora dirá que estaban equivocados, que no hacían los planos siguiendo sistemas científicos. El sabrá.
    Si mi crítica le ha revuelto las tripas, lo siento de veras. No era mi intención.
    Reciba un cordial saludo.
    Luis Miguel Román

  6. Mª Angeles dijo:

    Estamos de acuerdo: El libro se le llama genéricamente “Don Quijote de La Mancha”. Tembleque, es Tembleque de Toledo, eso no lo cuestiono.
    Cervantes, no menciona Campo de Criptana ni Quintanar de La Orden. Lo leamos y lo interpretemos como queramos y cada uno lo que quiera leer y situar.
    Molinos en Villanueva de los Infantes: los había y está documentado.
    Lo que es irrefutable es Campo de Montiel. Usted dice: “Solo un ejemplo para aclararnos: usted está en Villanueva de los Infantes, para salir al Campo de Montiel lo puede hacer por donde quiera, pero si usted quiere salir y estar en el término de Fuenllana, o acierta a salir por el camino adecuado o no estará en su témino”,Usted que no sabe que VILLANUEVA DE LOS INFANTES
    PERTENCE AL CAMPO DE MONTIEL, COMO VOY A SALIR DE EL, SI ESTOY DENTRO.

    …Don Quijote de la Mancha, de quien hay opinión por todos los habitadores del distrito del campo de Montiel que fue el más casto enamorado y el más valiente caballero que de muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos” (Prologo). Esto que quiere decir… que el campo de Montiel, no vale la delimitación del mapa de las Relaciones Topográficas hecho en tiempo de Cervantes y tenido en cuenta por todos los estudiosos… ¡Vamos que ahora nos hemos trasladado al campo de San Juan…. y nosotros los campomontileños sin saberlo!!!!
    Un saludo Mª Angeles Jiménez García

    • Luis M. Román. dijo:

      Estimada Srª. Jiménez.
      Cervantes no nombra Campo de Criptana, pero solo este lugar en toda La Mancha albergaba en sus cerros y sierras tantos molinos, siendo el lugar donde el autor enmarca la batalla contra ellos. Y lo es, además por tener muchos molinos, por la distancia determinante hasta Puerto Lápice.
      Usted afirma que en Villanueva de los Infantes había molinos y está documentado. Le agradecería me hiciera llegar una copia de ese documento, si es anterior al 1605. Y también hágalo llegar al coordinador de de la UCM, que le daría una alegría, y si es en un lugar a muy pocos kilómetros de Villanueva de los Infantes, mejor para adecuarlo a su estudio, aunque también le puede valer cualquier sitio más o menos cercano a Villanueva de los Infantes, ya que con su compás científico con centro siempre en Villanueva de los Infantes, en otro alarde de interpretación de lo escrito en la obra, seguro lo adecuará a sus intereses.

      Tampoco nombra Cervantes Quintanar de la Orden, nombra Quintanar. En La Mancha, igual que Tembleque, solo existía un lugar con este nombre. Y esto contestaban a las Relaciones de 1575:
      “Lo primero esta villa se llama al presente el Quintanar de la Orden y llámase ansi porque es de la orden del señor Santiago del Espada e antiguamente se llamo el Quintanar del encina por una encina grande que había.
      Esta villa del Quintanar es pueblo muy antiguo …”
      Así leo yo, sin interpretar, lo que escribe Cervantes:
      – “que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar…”.
      – “… y que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcin, y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar”.
      Usted es muy libre de leer lo que quiera e interpretarlo como quiera.

      Si, si se donde está Villanueva de los Infantes y que pertenece al Campo de Montiel, y que saliendo por cualquier camino siempre se estará en el Campo de Montiel. Siento no haberme explicado bien en el ejemplo que le puse para tratar de entender como para entrar en un término municipal, comarcal o de cualquier índole, si no se está en él hay que “acertar” a tomar la dirección correcta, lo mismo que nos describe Cervantes, que hace “acertar” a don Quijote para estar por el Campo de Montiel. Repito, si el lugar de don Quijote estuviera en el Campo de Montiel, no tendría que haber “acertado” en la dirección del camino de salida de su pueblo. Lean o interpreten lo que quieran, pero el lugar de don Quijote no puede estar en el Campo de Montiel, pero sí muy cerca de su término administrativo, histórico o antiguo.
      Srª. Jiménez, si solo quieren tener en cuenta para solucionar este enigma el plano que acompaña a las relaciones de Villanueva de los Infantes, quedan todos los lugares de este plano del Campo de Montiel, menos Membrilla, fuera de los candidatos a ser lugar de don Quijote, ya que ninguno de ellos declaró pertenecer a la patria de nuestro hidalgo Alonso, La Mancha.
      Saludos cordiales,
      Luis Miguel Román.

  7. Mª Ángeles Jiménez García dijo:

    Un slogan publicitario de la Mancomunidad Cuna del Quijote termina con estas palabras: “Aquí me quedo Sancho en el Campo de Montiel”. Aquí termina nuestra discusión: Usted continúe por su camino que yo me quedo como don Quijote y Sancho en el Campo de Montiel.

    Un saludo Mª Angeles Jiménez García

  8. Odiseo dijo:

    Hola,
    no sé si usted conoce el siguiente artículo, en todo caso se lo indico:
    http://www.academia.edu/1223134/_El_enigma_resuelto_del_lugar_de_la_Mancha_o_la_co-construccion_de_la_geografia_del_Quijote_

    Se trata de un artículo en donde se comentan los errores básicos de metodología del estudio de la UCM, empezando por la osada afirmación de que Cervantes planteó intencionadamente un acertijo en su novela hasta la demostración de que los métodos matemáticos aplicados por el equipo de la UCM en el Quijote son totalmente inadecuados por diferentes razones. Yo tampoco le doy demasiada importancia a este estudio, más que nada porque pretende ser un estudio serio, y sin embargo comete fallos de metodología desde el principio, con lo que se deben cuestionar todas sus conclusiones. Y dicho sea de paso, todo este asunto me recuerda a las discusiones bizantinas que existen por ahí sobre el lugar concreto de los Estados Unidos en donde se ubica la población de Springfield en donde viven los Simpsons.

    He leído varios de los artículos de este blog y tengo que decir que son brillantes, muy documentados y muy convincentes. Pero también he de señalar varias inconsistencias en su hipótesis de que Alcazar de San Juan es el lugar de don Quijote. Usted señala en su artículo de forma acertada que don Quijote, en sus dos primeras salidas, salió de su pueblo por el mismo camino que le adentraba en el Campo de Montiel. En la primera vez se dirigió a Quintanar para ser ordenado caballero, mientras que la segunda vez, al llegar a los molinos de Campo de Criptana, decidió cambiar de dirección y dirigirse a Puerto Lápice. En la tercera salida sale de su pueblo por otro camino que le conduce a El Toboso sin pasar por el Campo de Montiel. Sin embargo, analizando las rutas de don Quijote sobre un mapa de la Mancha, y partiendo de Alcazar de San Juan como punto de origen como plantea en su hipótesis, yo veo al menos dos inconsistencias:

    1- En la segunda salida, si vamos de Alcazar a Campo de Criptana y desde allí decidimos tirar para Puerto Lápice, necesariamente tenemos que volver sobre nuestros pasos, cruzar de nuevo por Alcazar y seguir hasta Puerto Lápice, pues los tres pueblos están en una línea recta. No veo en el Quijote ninguna indicación de que don Quijote tuviera que volver a pasar por su aldea para seguir su camino.

    2- En la tercera salida desde Alcazar, si nos dirigimos a El Toboso, tenemos necesariamente que pasar por, o muy cerca de, Campo de Criptana, con lo que habríamos seguido el mismo camino que en las dos primeras salidas, lo que contradice el supuesto de la tercera salida por otro camino diferente al de las dos primeras salidas.

    Aparte de que el escenario de estas primeras etapas de la ruta de don Quijote me parece que está demasiado alejado del límite norte del Campo de Montiel histórico, que por lo que tengo entendido estaría al sur de las localidades de Argamasilla y Tomelloso. Si estoy equivocado, le agradecería que me detallara por dónde transcurría dicho límite en tiempos de Cervantes para completar mi información.

    En mi humilde opinión, creo que Cervantes no menciona el lugar de don Quijote simplemente porque ese lugar no existe. Don Miguel trata de dar indicaciones geográficas más o menos precisas de localidades vecinas a dicho lugar, pero dichas indicaciones, que podrían ser consistentes tomadas por sí solas, se vuelven inconsistentes si las tomamos todas en conjunto. Cervantes nunca tuvo la intención de dar una patria concreta a don Quijote dentro de la Mancha, ese lugar “de cuyo nombre no quiero acordarme” sólo es un recurso literario como también lo es el señor Cidi Hamete Benengeli, verdadero autor de la historia de don Quijote. No hay que darle mayor importancia.

    Saludos

    • Estimado lector:
      En alguna de las presentaciones de Mi vecino Alonso, surgieron varias de las contradicciones geográficas que en El Quijote se pueden encontrar. Contradicciones que una vez analizadas, siguiendo lo escrito en la obra, dejan de serlo y no hacen sino dar más peso a la idea de que Cervantes crea una obra de ficción en una geografía real.
      En las salidas de don Quijote, no solo parece que hay dos inconsistencias como usted dice, yo diría que incluso hay tres. Don Quijote sale en sus dos primeras salidas por el mismo camino y dirección, pero es en la segunda cuando se encuentra con los molinos contra los que entabla batalla. Parece otra contradicción de la obra, pero después de poner nombre al lugar de don Quijote en mi estudio Mi vecino Alonso, esta y las que usted indica quedan resueltas.
      En la primera salida de su lugar, don Quijote sale dirección hacia Campo de Criptana, por el camino de Toledo a Murcia, siguiendo dirección a Mota del Cuervo. Antes de llegar a esta última villa, en un cruce que más tarde describirá Cervantes, sigue camino hacia una venta donde será ordenado caballero por el propio ventero, esta venta se encontraba en la zona de Manjavacas, donde se encuentra la actual ermita. De vuelta a su casa, y después de la aventura de Andresillo, por el mismo camino, llega al cruce de caminos anteriormente mencionado dejando a Rocinante que eligiese el camino a seguir, lógicamente tomó el de su cuadra (Mi vecino Alonso, pág. 54-55), y poco después se encuentra de frente con los mercaderes toledanos que iban a Murcia. Golpeado y malherido es llevado por un vecino a su casa.
      En la segunda salida, ya con Sancho, al poco tiempo de salir se encuentran con los molinos, ¿Dónde estaban estos molinos si sale por el mismo camino y tan cerca de su casa que en su primera salida no los vio?. Si salimos por el camino de Alcázar a Campo de Criptana, todavía en su término municipal, sale un camino a mano izquierda que al entrar en el término de Campo de Criptana se encontraban los primeros molinos allí construidos, en el llamado “cerro de los Siete molinos”. Este camino (Mi vecino Alonso, pág. 167) estaba ya construido antes de la publicación de El Quijote, siendo casi paralelo al camino oficial que unía ambas villas, siendo usado por los agricultores de los dos lugares para sus faenas de moliendas.
      Hay que tener en cuenta que en el término de Alcázar no había en aquella época molinos de viento por no ser autorizada su construcción por el Prior de la orden de San Juan.
      Cervantes conocía perfectamente estos caminos y hace salir de Alcázar por el mismo camino y dirección a don Quijote en las dos primeras salidas, encontrando así los molinos en la segunda. Había un camino alternativo que desde el camino oficial y casi paralelo a él, subía a los cerros de los molinos de Campo de Criptana.
      Contesto ahora a su primera cuestión. Está don Quijote a pies de uno de estos molinos de Campo de Criptana maltrecho por el golpe contra una de las aspas de estos “gigantes” consolado por Sancho, y “siguieron el camino del puerto Lápice porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas, y diversas aventuras, por ser un lugar muy pasajero”. Y como bien dice usted, para ir desde estos cerros de Campo de Criptana hacia Puerto Lápice, tenían que volver sobre sus pasos y atravesar su pueblo, cosa improbable ya que habían salido de noche para así no ser vistos. Llegan a Puerto Lápice, no, solo lo divisan. Y lo divisan desde su parte sur, pues es ya en el camino que les llevaba a Puerto Lápice cuando se encuentran con la señora vizcaína y los frailes de san Benito que iban de camino a Sevilla. Para llegar a Puerto Lápice, sin pasar por Alcázar, don Quijote y Sancho se encaminan a este lugar dejando su pueblo muy al sur, para no ser vistos, y dejando la Sierra de las Tres Fuentes a su mano derecha llegan al camino real siguiéndolo dirección norte hasta que divisan Puerto Lápice y comienza la aventura del vizcaíno. Cervantes es muy cuidadoso al situar a nuestros manchegos al sur de Puerto Lápice y con intención de llegar a este lugar encontrarse con viajeros que hacían ruta norte-sur, Vizcaya a Sevilla.
      A su segunda cuestión, he de indicarle que desde Alcázar de San Juan partía un camino directo a El Toboso, camino ya conocido y descrito por los vecinos de El Toboso en 1603 (Mi vecino Alonso, pag 169). Cervantes vuelve a demostrarnos su conocimiento de estos lugares y sus caminos, poniendo ahora a don Quijote y Sancho en el camino del Toboso.
      Y las dos primeras salidas lo lleva por un camino que le llevase al Campo de Montiel. Si bien el Campo de Montiel administrativo queda muy al sur de Alcázar de San Juan, siendo La Membrilla la villa más cercana, el Campo de Montiel y sus influencias debió de llegar hasta como mínimo Quintanar de la Orden, y siempre dentro de la orden de Santiago. Así lo demuestran planos de los mejores cartógrafos de la época de Cervantes y anteriores (Mi vecino Alonso, pág. 115, 116 y 117) y la propia contestación de la villa de Quintanar a las Relaciones de Felipe II (Mi vecino Alonso, pág. 119). Esto llega incluso a ser publicado en el Diccionario de Madoz en 1845, cuando además de relacionar las 23 villas del Campo de Montiel, dice: “Figuraban también como agregados a este part. Por ser de la orden de Santiago, los siguientes: Altillo, Cabeza Mesada, Campo de Criptana, …”
      Conocedor de esta geografía manchega, Cevantes sitúa, sin nombrarlo, el lugar de don Quijote en Alcázar de San Juan, orden de San Juan, y, como bien nos describe, hace que nuestro hidalgo tenga que “acertar” en su camino en su segunda salida para volver al Campo de Montiel. Como he dicho en varios foros, si el lugar de don Quijote estuviese en el Campo de Montiel, como algunos defienden, no tendría que haber “acertado” en el camino y la dirección para estar en él, pues ya lo estaría.
      Cual es el motivo que lleva a Cervantes a esconder el nombre del lugar de don Quijote y sin embargo nos deja tantos detalles para poder llegar a él, creo nunca lo sabremos.
      Saludos, Luis Miguel Román.

  9. Odiseo dijo:

    ¿Y cómo se explica, por ejemplo, que Sancho afirme que Miguel Turra, pueblo situado a muy poca distancia de Ciudad Real, “no está muy lejos de mi pueblo” (Quijote, 2ª parte, capítulo 47) ? Independientemente de dónde se sitúe el lugar de don Quijote (y por lo tanto el de Sancho), Ciudad Real y Miguel Turra están demasiado alejados de los topónimos mencionados en otros pasajes del Quijote (situados en torno al Campo de Montiel y el Común de la Mancha) . Si descartamos esta indicación geográfica de Miguel Turra por ser incompatible con las demás que situan el lugar de Sancho cerca de El Toboso, ¿no estaríamos incurriendo en el mismo error del equipo de la UCM que usted critica en su artículo, es decir, el de descartar datos interesantes a conveniencia de nuestra hipótesis prefijada a priori?. Por eso creo que Cervantes es impreciso de forma intencionada y sitúa el lugar de don Quijote y Sancho según le convenga, exactamente como hace Matt Groening con el lugar en donde viven los Simpsons y que ya ha originado un gran debate similar a éste en los EEUU.

    • Dentro de unos pocos días publicaré en mi blog un artículo sobre distancias en El Quijote, pero su pregunta viene muy bien para hacer este adelanto.

      Pero creo que la pregunta ha de hacérsela al Sr. Parra Luna y sus compañeros de la UCM que han olvidado lo que significa “cerca” y “lejos”.

      Como bien dice usted el lugar de Sancho y de don Quijote esta “cerca” de El Toboso y “no muy lejos de Miguel Turra”. Si bien puede parecer para algunos una indeterminación para no tenerlo en cuenta en su estudio para determinar a Villanueva de los Infantes como lugar de don Quijote, coja usted mismo una regla, porque ellos no se dignaran a hacerlo, y sobre un simple mapa de Ciudad Real mida la distancia que separa Villanueva de los Infantes de El Toboso, y después mida la distancia hasta Miguel Turra. Si ha medido bien, ¡prácticamente están a la misma distancia en línea recta!. Para estos autores “cerca” y “lejos” es lo mismo. Estoy convencido que para Cervantes no lo era.

      Haga lo mismo con Alcázar de San Juan y mida su distancia hasta El Toboso en línea recta, le saldrá unos 22 km, y después haga lo mismo con Miguel Turra y obtendrá unos 74 km. Para mí que conozco esta tierra, El Toboso está “cerca” y Miguel Turra está “lejos” o “no está muy lejos” de Alcázar de San Juan.

      Bueno le he adelantado mucho sobre mi próximo artículo, pero la ocasión así lo merecía.

      Los Simpsons me gustan, son muy ingeniosos, pero no creo que dentro de cuatrocientos años despierten tanto interés como El Quijote. ¡O quizás sí!, lo discutirán otros.

      Saludos, Luis Miguel.

      • Odiseo dijo:

        También podría darse el caso de que estemos hablando de VARIOS Quijotes y no de uno solo, lo que explicaría todas esas incoherencias. De hecho, en la compleja trama conceptual de la segunda parte aparece otro don Quijote, natural de la Mancha, que es causante de malentendidos entre los personajes de Cervantes. Por ejemplo, tomemos el caso de Álvaro Torfe (que el estudio de la UCM toma como referencia para establecer una posición relativa del lugar de don Quijote). Poca gente sabe que este personaje NO es de Cervantes sino de Avellaneda. Cervantes lo toma prestado en su propia trama para no perder la oportunidad de criticar de nuevo el Quijote de Avellaneda. En la trama de Cervantes, Álvaro Torfe afirma haber conocido a don Quijote y haberse hecho muy amigo de él (en referencia a un episodio de la trama del falso Quijote de Avellaneda), pero el don Quijote de Cervantes le dice que él y sólo él es el auténtico don Quijote.

        Cosas como estas, con meta-referencias a elementos del mundo real y a otras obras ficticias o reales, me hacen dudar, y mucho, de la coherencia interna de la obra de Cervantes. Por ejemplo, al final de la primera parte, el personaje cervantino del “Segundo Autor de esta historia” (el que ha estado escribiendo toda la historia de don Quijote basándose en los escritos de Cide Hamete Benengeli y otras fuentes -ficticias- que ha ido recopilando) adelanta que no tiene más fuentes fiables que hablen de don Quijote a excepción de ciertas tradiciones de la Mancha que afirman que don Quijote tuvo una tercera salida que lo llevó hasta Zaragoza, añadiendo después que tuvo suerte y que finalmente llegaron a su poder ciertos documentos que un médico encontró en una caja de plomo, de los cuales adelanta unos cuantos poemas atribuídos a los “Académicos de Argamasilla” y promete que publicará el resto en cuanto lo tenga transcrito. Pero sin embargo, al comenzar la segunda parte, el “Segundo Autor” empieza diciendo “Cuenta Cide Hamete Benengeli en la segunda parte de esta historia y tercera salida de don Quijote…”, lo que contradice el supuesto de la primera parte de que ya no había más información fiable sobre don Quijote atribuída a Cide Hamete Benengeli y que el relato siguiente estaría basado en los papeles de la caja de plomo. También está el hecho incoherente de que a don Quijote se le considera ya fallecido cuando el “Segundo Autor” recopila y escribe su historia, pero en la segunda parte el mismo don Quijote ha leído tanto esta recopilación y edición de su vida (escrita y publicada en el mundo real por Cervantes) como también la continuación apócrifa de Avellaneda (también publicada en el mundo real)… y de paso don Quijote nunca va a Zaragoza como se dice que hizo al final de la primera parte (de hecho, quien sí estuvo en Zaragoza fue el don Quijote de Avellaneda).

        Y hablando de los “Académicos de Argamasilla”, uno de ellos, el tal Caprichoso, afirma que don Quijote era de “la alta Mancha”, lo cual haría de don Quijote más probablemente natural de la provincia de Toledo y excluiría los territorios del Campo de Montiel (que ni siquiera se consideraban parte de la Mancha antes de la publicación del Quijote).

  10. Pingback: ¿En qué lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiso acordarse Cervantes, vivía don Quijote? | Ya está el listo que todo lo sabe

  11. Antonio dijo:

    Al final de la Primero Parte del “Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”, Miguel de Cervantes hace referencia un antiguo médico que tenía en su poder una caja de plomo que halló en los cimientos derribados de una antigua ermita que se renovaba; en la cual caja se habían hallado unos pergaminos escritos con letras góticas, pero en versos castellanos, que contenían muchas hazañas y daban noticia de la hemosura de Dulcinea del Toboso, de la figura de Rocinante, de la fidelidad de Sancho Panza y de la sepultura del mismo don Quijote, con diferentes epitafios y elogios de su vida y costumbres; pues bueno las primeras que se podían leer eran estas: “Los académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha, en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha”.
    Según se puede deducir, y aunque al final de la segunda parte hable de que “Este fin tuvo el ingenioso hidalgo de la Mancha, cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero”, se puede deducir que el autor de los pergaminos hallados en la caja de plomo no es Cide Hamete ya que están escritos en castellano y no en árabe como escribió Cide Hamete, con lo cual Argamasilla es el lugar de la mancha, pero ¿cual de las dos Argamasillas que hay en la Mancha, Argamasilla de Calatrava o Argamasilla de Alba?, según mi opinión es ARGAMASILLA DE ALBA EL LUGAR DE LA MANCHA, por su cercanía a los tres puntos que visitó don Quijote, con certeza, o sea, El Toboso, Puerto Lapice y Ruidera.

    • Buenos días Antonio. Disculpa mi tardanza en responderte. Como este es un tema muy interesante te contestaré en un artículo completo en la página principal. Por motivos laborables tardaré unos días en poder hacerlo. saludos,

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