LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA (III)

 

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En el paisaje geográfico de Sierra Morena hay un hito que nos ayuda a tener una referencia precisa para situar las aventuras de don Quijote en estas dos leguas de camino real, el Batán del Navarrillo. Y también disponemos de topónimos geográficos, valles y arroyos, que coinciden exactamente con el espacio-tiempo de la narración cervantina.

En este siguiente capítulo de Las aventuras de don Quijote en Sierra Morena, se evidencia el conocimiento del paisaje geográfico de Cervantes en esta zona del Camino de la Plata por Sierra Morena, pues coinciden tres topónimos geográficos en una misma aventura, la aventura contra los rebaños de ovejas. Un valle con un arroyo donde poder beber las ovejas puede ser muy común, sin interés alguno para los filólogos, pero contener en la narración la descripción de un altillo o cerro cercano, desde el que se pueda observar privilegiadamente la escena, tal y como lo hace Cervantes, hace de esta localización geográfica real un punto de interés cervantino hasta ahora nunca tenido en cuenta.

Cojan la mochila, metan su Quijote en ella y lleguen hasta este pequeño valle al que ahora atraviesa el AVE paralelo al antiguo Camino de la Plata, aparquen su vehículo junto al Arroyo del Robledillo y suban a pie este altillo, desde el que alguna vez Cervantes estuvo contemplando este Valle de La Tejada. Abran su Quijote porel capítulo XVIII de la primera parte, y mientras el narrador nos describe la escena, miren el valle e imaginen ver los mismos rebaños, o ejércitos, que don Quijote y Sancho veían acercarse al arroyo, donde,cuatro siglos después, sus peladillas o guijarros siguen esperando como munición de guerra para las hondas de los pastores…

¡¡¡Están en un paisaje geográfico real en la ficción del Quijote!!!

BATALLA CONTRA LOS REBAÑOS DE OVEJAS

No llevan mucho camino andado desde que salieron de la venta, es al final de esa mañana, cuando comienza una nueva aventura, posiblemente una de las más recordadas por cuantos han leído el Quijote y por los que no lo han hecho pero si han visto dibujos, grabados, estampas o una de las muchas películas que se han realizado de la obra:

“En estos coloquios iban don Quijote y su escudero, cuando vio don Quijote que por el camino que iban venía hacia ellos una grande y espesa polvareda; y, en viéndola, se volvió a Sancho y le dijo:

-Este es el día, ¡oh sancho!, en el cual se ha de ver el bien que me tiene guardado ni suerte; éste es el día, digo, en que se ha de mostrar, tanto como en otro alguno, el valor de mi brazo, y en el que tengo de hacer obras que queden escritas en el libro de la Fama por todos los venideros siglos. ¿Ves aquella polvareda que allí se levanta, Sancho? Pues toda es cuajada de un copiosísimo ejercito que de diversas e innumerables gentes por allí viene marcando.

-A esa cuenta, dos deben ser -dijo Sancho-; porque desta parte contraria se levanta asimesmo otra semejante polvareda.

Volvió a mirarlo don Quijote, y vio que así era la verdad; y alegrándose sobremanera, pensó sin duda alguna que eran dos ejércitos, que venían a embestirse y a encontrarse en mitad de aquella espaciosa llanura…”

“… Y la polvareda que había visto la levantaban dos grandes manadas de ovejas y carneros que, por aquel mesmo camino, de dos diferentes partes venían, las cuales, con el polvo, no se echaron de ver hasta que llegaron cerca” (I, 18)

Nos describe el narrador, que el primer ejército venía de frente a ellos  y el segundo se acercaba por sus espaldas “por aquel mesmo camino” que llevaban. Esto ocurre en la zona del valle La Tejada. Entre dos y tres kilómetros de la venta, lo cual coincide con el tiempo del relato, después de atravesar el Puerto del Horcajo, se encuentra este valle con pastos y con varios arroyos donde poder beber las ovejas. Uno de ellos, el Arroyo Robledillo, cruza precisamente el Camino de la Plata en la parte central del valle. La anchura de este espacio real es de más de un kilómetro.

Después de explicarle, don Quijote a Sancho, quienes formaban aquellos dos ejércitos, el que viene del sur, de frente a ellos, del emperador Alifanfarón y el otro, el que viene por sus espaldas, el de su enemigo Pentapolín, le advierte del  motivo de la batalla que allí se preparaba que, según don Quijote, no es otro que Alifanfarón estaba enamorado de la hija de Pentapolín y este no se la quería entregar, por ser Alifanfarón de religión pagana. Lógicamente don Quijote y Sancho toman partido por el cristiano Pentapolín. Los dos se apartan del camino a un altillo, que allí cerca había, para poder apreciarlos mejor: “Y para que mejor los veas y notes, retirémonos a aquel altillo que allí se hace, de donde se deben de descubrir los dos ejércitos”

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Don Quijote fue describiendo a cada uno de los integrantes principales de los ejércitos hasta que Sancho, moviendo la cabeza una y otra vez hacia un lado y hacia el otro, para ver si apreciaba lo que su amo veía y describía, le dice a don Quijote que debido a que sigue encantado, por todo lo pasado en la venta la noche anterior, no ve esos dos grandes ejércitos que con tanta precisión le hacía, manteniendo esta conversación:“-¿Cómo dices eso? -respondió don Quijote-: ¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el ruido de los tambores? No oigo otra cosa -respondió Sancho- sino muchos balidos de ovejas y carneros”. 

Don Quijote atribuye más al miedo de Sancho que a otra cosa el que no viese y oyese tan épico encuentro de los dos ejércitos que allí justo ya estaban, y que desde el altillo o cerro ya los veían estar casi juntos. Y pidiendo que se apartase“…puso las espuelas a Rocinante y, puesta la lanza en el ristre, bajó la costezuela como un rayo…” 

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Sancho, convencido que a lo que iba a embestir su amo eran pacíficas ovejas, le vocea para que desista en su empeño y se vuelva, pero don Quijote ensimismado en su objetivo arremete al rebaño y lancea a varias ovejas. Los pastores también le gritaban para que se detuviese, pero como veían que no les hacía caso alguno, y que ya eran unas cuantas las ovejas heridas, comenzaron a lanzarle piedras con sus potentes y precisas hondas: “Llegó en esto una peladilla de arroyo, y, dándole en un lado, le sepultó dos costillas en el cuerpo…”.

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Después de esta pedrada y otra más, que le machaca una mano y tres o cuatro dientes y muelas, don Quijote cae al suelo. Los pastores creyéndolo muerto recogen las ovejas heridas y se marchan. Sancho ve la escena desde lo alto del cerro y cuando los pastores ya se habían ido bajó a socorrerle, diciéndole:“¿No le decía yo, señor don Quijote, que se volviese, que los que iba a acometer no eran ejércitos, sino manadas de carneros?”

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Pocos espacios geográficos reales están tan precisamente descritos como este en el Quijote. Un valle, al que se tarda en llegar una o dos horas desde que se deja la Venta de la Inés, y en su parte central un arroyo, donde van a beber los ganados de ovejas. En el arroyo estaban los ganados cuando don Quijote es recibido con “peladillas de arroyo” lanzadas por los pastores para proteger a sus ovejas. Este Valle de La Tejada, el Camino de la Plata, el Arroyo Robledillo y la posición estratégica del cerro o altillo donde se observa perfectamente este espacio, es el lugar real donde esta conocida aventura de ficción se produce. Imagen en la retina de Cervantes que, aún hoy, es posible volver a ver.

Don Quijote, de nuevo, quiere hacer entender a Sancho que todo es obra de un sabio enemigo suyo, e incluso le insta a ir detrás de los ganados de ovejas y así podrá ver como poco después se vuelven de nuevo en ejércitos. Pero es tanto el daño que las pedradas le han causado, especialmente en la boca, que pide a Sancho que se la reconozca y le diga cuantas muelas y dientes le faltan. Estando Sancho cerca de la boca, a don Quijote le hace efecto el bálsamo, que había tomado durante la lluvia de peladillas de los pastores,  e igual que en la venta arroja lo poco que tenía en el estómago, esta vez sobre la cara de Sancho, que en principio cree que es sangre, pero al darse cuenta que era el bálsamo lo que le vomitaba su amo, le da tanto asco que hace lo mismo sobre la cara de don Quijote.

Al ir Sancho a las alforjas en busca de algo con qué limpiarse ve que estas no están sobre su borrico, ya que se las había quitado el ventero, y maldiciendo de nuevo el oficio que había tomado de servir a su vecino don Quijote toma la decisión de volverse a su casa. Don Quijote muy maltrecho, como pudo, fue a consolarlo, y entre ellos hay este diálogo en el que Sancho, además de hacer suyos los golpes que recibe en su mismo cuerpo, se burla de su amo y de la despensa caballeresca, que bien sabe que no existe:

“Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así, que no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas.

-¿Cómo no?- respondió Sancho-. Por ventura, el que ayer mantearon, ¿era otro que el hijo de mi padre? Y las alforjas que hoy me faltan, con todas mis alhajas, ¿son de otro que del mismo?

-¿Que te faltan las alforjas, Sancho? -dijo don Quijote.

-Sí que me faltan -respondió Sancho.

-Dese modo, no tenemos qué comer hoy -replicó don Quijote” (I, 18)

¡Increíble la escena creada por Cervantes! Todo esto está pasando al medio día. Después de muchas horas sin comer, y de los vómitos producidos por el Bálsamo de Fierabrás, ya tienen los dos mucha hambre. Algunos autores ven en esta frase: “Por ventura, el que ayer mantearon, ¿era otro que el hijo de mi padre? Y las alforjas que hoy me faltan, con todas mis alhajas, ¿son de otro que del mismo?”, como otro error o contradicción de Cervantes, porque el manteo había ocurrido esa misma mañana y no el día anterior, y no es tal error. En el Diccionario de Autoridades, de 1726, podemos apreciar como el adverbio de tiempo “ayer” , además de su significado de día anterior, al que se habla, también se utilizaba para definir un tiempo pasado muy reciente: “AYER. Algunas veces fe toma por cofa reciente, moderna, y no de mucho tiempo…”, forma precisa usada aquí por Cervantes.

 

Luis Miguel Román Alhambra

 

 

 

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Luis Miguel Román Alhambra en el programa Hoy Por Hoy

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El próximo viernes 26 de mayo a las 10:00 de la mañana, se emitirá desde Alcázar de San Juan el programa Hoy por Hoy  que conduce Gemma Nierga

Tendrá una duración aproximada de 2 horas 20 y se realizará en directo desde el Museo del Hidalgo (con aforo limitado) que se abrirá al público a partir de las 9:00 horas.

En él, intervendrá Luis Miguel Román Alhambra, Presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

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LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA (II)

Si hay un lugar cervantino evidente, real, este es El Toboso. Si hay un paraje cervantino evidente, real, este es la Venta de la Inés, conocida en tiempos de Cervantes como Venta del Alcalde. Y como tal, la nombra en una de sus Novelas Ejemplares, Rinconete y Cortadillo:

 “A esta sazón pasaron acaso por el camino una tropa de caminantes a caballo, que iban a sestear a la venta del Alcalde, que está media legua más adelante…”

En mi Tesela “La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote”, determino que la venta a la que don Quijote y Sancho llegan, después del encuentro y apaleamiento con los yangüeses, es esta misma Venta del Alcalde, nombrada unos años después en las Novelas Ejemplares (1613), como también es nombrada la anterior venta, de este mismo Camino de la Plata, en el comienzo de Rinconete y Cortadillo:

“En la venta del Molinillo, que está puesta en los fines de los famosos campos de Alcudia, como vamos de Castilla a la Andalucía, un día de los calurosos del verano se hallaron en ella acaso dos muchachos de hasta edad de catorce a quince años…”

A esta Venta de la Inés, o del Alcalde, llegué en el 2011 para documentar mi Tesela, también un día de los más calurosos de verano. Y salió a recibirnos, me acompañaba mi mujer Maite, su actual propietario don Felipe Ferreiro, que nació en esa misma venta en 1930, y donde ha estado toda su vida. Con una lucidez impresionante nos contó cómo había sido su vida en aquella venta, sus problemas continuos con los vecinos, grandes propietarios de las fincas, que incluso le negaban el acceso al agua. Cuando le revelo el objetivo final de mi trabajo, en el que determino geográficamente esa venta, en la que estábamos sentados mientras él preparaba la comida para su mujer y su hija junto al fuego, como a la que Cervantes había llevado a don Quijote y Sancho, después de la paliza de los yangüeses para pasar una noche entre más sobresaltos que plácido sueño, y desde la que se adentran a la mañana siguiente en Sierra Morena, él me dice que eso ya lo sabía, que se lo había contado su padre, y a su padre su abuelo y a su abuelo su bisabuelo. Pocas personas hay en el mundo que conozcan el Quijote como lo conoce don Felipe y que tengan tan clara la geografía real del Quijote por esta parte de Sierra Morena como la tiene él.

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Y desde esta venta de don Felipe, continúa mi trabajo:

LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE

Siguiendo la narración de las aventuras de don Quijote y Sancho por esta parte de Sierra Morena y con la referencia geográfica precisa de este batán cercano al Camino de la Plata, recorreremos esas dos leguas que separa la Venta de la Inés con el punto del camino desde el que decide don Quijote,   después de haberse consumado la liberación de los galeotes, adentrarse por lo áspero, sin camino o senda, de Sierra Morena, hacia el lugar elegido por él para hacer su penitencia junto a una peña.

 

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En esas dos leguas, unos doce kilómetros, de esta vía de comunicación tan importante en aquella época, Cervantes enmarca las aventuras aprovechando los elementos y las formas de su relieve. Distancia de dos leguas de camino acotada precisamente por Cervantes, cuando convencido don Quijote de dejar su penitencia y regresar a casa, Sancho Panza, Dorotea y el barbero, salen al camino real, donde se reúnen con el cura y Cardenio,  que  habían quedado allí esperándoles junto a un arroyo, y ya todos juntos se dirigen a la Venta de la Inés:

Concertáronse que por entonces subiese el cura, y a trechos se fuesen los tres mudando hasta que llegasen a la venta, que estaría hasta dos leguas de allí. Puestos los tres a caballo, es a saber: don Quijote, la princesa y el cura; y los tres a pie: Cardenio, el barbero y Sancho Panza,…” (I, 29)

Unos doce kilómetros de buen camino, en aquella época, donde nuestros manchegos universales divisan  ganados de ovejas que parecen ejércitos, se encuentran con una comitiva fúnebre por la noche, noche que la terminan de pasar cerca del batán y que al amanecer, don Quijote, consigue de forma poco pacífica el famoso Yelmo de Mambrino, que no era otra cosa que una sencilla bacía de latón de un barbero que por allí pasaba, para poco después liberar a unos presos que iban condenados a galeras. Camino carretero, o de rueda, de Toledo a Sevilla, puerto fluvial de origen y destino de los cargamentos de los barcos a América,  por el que transitaba muchísima gente, de todo tipo y condición, y por el que se transportaba una parte  considerable de la plata y el oro traídos desde el otro lado del Atlántico a la corte, en Toledo o Madrid. Una zona de Sierra Morena muy desconocida hoy al abandonarse este Camino de la Plata al tránsito de viajeros y mercancías, especialmente desde que se abrió el paso de Sierra Morena por el paraje de Despeñaperros en 1783.

EN LA VENTA

“De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo”. Este es el título del capítulo XVI, donde nos cuenta Cervantes la llegada de don Quijote y Sancho a la venta, después de haber sido apaleados por los arrieros yangüeses:

“El ventero que vio a don Quijote atravesado en el asno, preguntó a Sancho qué mal traía. Sancho le respondió que no era nada, sino que había dado una caída de una peña abajo, y que venía algo brumadas las costillas” (I, 16)

Sancho miente por miedo a que fuesen denunciados a la Santa Hermandad, al llegar a un establecimiento público en mitad de un camino en ese estado tan lamentable. Con la ayuda de la mujer del ventero y su hija, bajaron a don Quijote del borrico, y lo curaron de los muchos cardenales que en su cuerpo tenía, lo mismo que a Sancho. Acomodan a don Quijote en una mala cama y a Sancho a sus pies, sobre una estera de enea. Intentan dormir, pero el dolor es tan grande en sus cuerpos que este se lo impide.

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Después de la mala noche pasada en la venta, entre sobresaltos, golpes y  puñadas, al amanecer, don Quijote prepara el bálsamo de Fierabrás. Lo bebe y, después de vómitos y sudores, está tres horas durmiendo, levantándose curado, según él. Advirtiendo la milagrosa curación de su amo, Sancho también se lo toma, pero con muy diferente resultado en su cuerpo, pensando incluso que estaba cerca de la muerte. Algo repuesto Sancho, don Quijote había decidido abandonar ya la venta, sin pagar los gastos ocasionados en ella, y cuando Sancho salía siguiéndolo el ventero lo retiene, manteándolo en el patio y quitándole sus alforjas, como pago en especie.

Es ya media mañana, de un día caluroso de verano, cuando Sancho se ve ya, por fin, libre de sus manteadores fuera de la venta, donde le esperaba don Quijote:

“Así como bebió Sancho, dio de los carcaños a su asno, y, abriéndole la puerta de la venta de par en par, se salió della, muy contento de no haber pagado nada y de haber salido con su intención, aunque había sido a costa de sus acostumbrados fiadores, que eran sus espaldas. Verdad es que el ventero se quedó con sus alforjas en pago de lo que se le debía; mas Sancho no las echó menos, según salió turbado.” (I, 17)

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Don Quijote se justifica por no haberle podido ayudar durante el agravio del manteo, pues creía estar la escena encantada, aunque Sancho discrepa con su amo de la naturaleza encantada de sus manteadores. Para él eran “de carne y hueso como nosotros”, y manifiesta a don Quijote el convencimiento de que harían bien volviéndose a casa, pues desde que salieron de su pueblo “todo ha sido palos y mas palos, puñadas y más puñadas”.

                                               Luis Miguel Román Alhambra

 

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LAS AVENTURAS DE DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA (I)

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Esta es la portada de mi último trabajo que por fin ya está en la imprenta.

Mientras que los cuidadosos impresores hacen su trabajo, voy a ir publicando en mi blog parte de él. Más cuando la presentación del libro no está ni cerrada en fecha ni en lugar. La tirada de la primera edición será muy pequeña, y como en Mi vecino Alonso yo mismo seré el editor. Conseguir que alguien crea en estos trabajos de investigación sobre el Quijote, instituciones o editores, es sencillamente imposible, y más si lo expuesto o las conclusiones no es lo académicamente aceptado.

En La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote determino que esa venta a la que hace Cervantes llegar, después de ser molidos a palos por los yangüeses, a don Quijote y Sancho. Esta Venta de Juan Palomeque, en la ficción del Quijote, es la Venta del Alcalde cuando Cervantes dormía en ella en sus viajes a o desde Andalucía, y ahora, para los viajeros cervantinos del siglo XXI, es la Venta de la Inés. Punto de inicio de este trabajo.

Espero que disfruten leyendo este trabajo, tanto como yo haciéndolo.

INTRODUCCION

Del Quijote se ha escrito mucho, incluso desde antes de salir de la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta en 1605 y 1615. Desde críticas y murmuraciones de sus colegas coetáneos, posiblemente porque intuían el alcance popular del Quijote, hasta la interpretación apasionada de cualquier profesional que ve en Cervantes a un experto en el especial conocimiento de su disciplina. Sin faltar autores dedicados a resaltar las contradicciones, errores o simples descuidos encontrados en el texto, e incluso hay quienes cuestionan el propio ingenio de Cervantes para su creación.

Geógrafos, astrónomos, físicos, médicos, psicólogos, psiquiatras, historiadores, botánicos, filólogos, teólogos, músicos, economistas, jueces, abogados, fiscales, etc.,  reconocen en Cervantes amplios conocimientos. Y sin embargo, hasta hoy, no tenemos de Cervantes rastro evidente de su paso por alguna universidad española, ni europea. ¿Es tan complejo y erudito el Quijote como tantos han afirmado? ¿Contempla tantas disciplinas en grado tan alto de conocimiento? Mi respuesta a estas dos interrogantes es: no. El Quijote es una obra genialmente sencilla, escrita para todos. Esta sencillez la ha hecho tan dinámica y actual.

Cervantes crea en el Quijote una nueva técnica narrativa, diferente a la empleada en las novelas de autores anteriores a él. Sabe lo que desea transmitir a sus lectores y lo hace de forma sencilla, cercana y creíble. Lejos de fantásticas aventuras en reinos de fábula, con caballeros inmortales y  doncellas de eterna belleza y juventud, utiliza en su narración lugares, caminos, parajes, construcciones, enseres y personas normales. Retrata con palabras a  hombres y mujeres corrientes, los relatos y sucesos de su tiempo, la política y su sociedad. Y con genial ambigüedad los encanta o desencanta para amoldarlos a la historia del hidalgo manchego. Incluso los personajes que intervienen en el Quijote pudieron ser reales, con sus virtudes y sus vicios, a los que conoció en algún lugar, o de los que escuchó murmurar en alguna venta junto a la lumbre en boca de unos o de otros. Con esta técnica narrativa,  tan sencilla, pero tan novedosa en su tiempo, acerca la historia del Caballero de la Triste Figura a los lectores, que también conocen las mismas situaciones humanas y sociales que está describiendo, haciendo del Quijote el mayor vínculo entre la literatura y la vida misma.

Cervantes no tuvo ninguna intención especial en describir la Geografía Física y Humana de la Mancha ni de transmitir su conocimiento histórico en el Quijote, aunque recurra a ambas ciencias, Geografía e Historia, para crear su novela. Para los filólogos este realismo geográfico e histórico no tiene ninguna  importancia en la obra, considerándolo como un simple recurso literario de Cervantes. Sin embargo, en Sierra Morena, espacio geográfico real, por uno de los caminos más importantes que la atraviesa, ocurren unos hechos históricos coetáneos a Cervantes, que han quedado interrelacionados, en el mismo espacio y camino, en las aventuras del famoso caballero manchego y su fiel, y amigo, escudero.

En La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote (Román Alhambra, 2012), se identifica la venta adonde don Quijote y Sancho Panza llegan molidos y quebrantados, por los palos de los arrieros yangüeses, y en la que transcurren tantos capítulos de la primera parte del Quijote. Esta venta, conocida en tiempos de Cervantes como la Venta del Alcalde, es la actual Venta de la Inés. Entre sus paredes acontecen muchas aventuras y se intercalan cuentos e historias. Desde esta venta, pasada la primera noche, no sin sobresaltos y más golpes, se dirigen hacia el interior de Sierra Morena por el antiguo Camino de Toledo a Sevilla, conocido como Camino de la Plata, en busca de más aventuras. Y las encuentran.

Cervantes conoce este camino real y particularmente esta venta, una de las principales de aquella época, desde la que se afrontaba el paso de Castilla a Andalucía por medio de Sierra Morena. Como señala Jesús Sánchez Sánchez, en Itinerarios manchegos de Miguel de Cervantes,  este camino era el más fácil y frecuentado de los cuatro que en aquella época había para atravesar Sierra Morena. Especialmente para llegar hasta Sevilla, destino de algunos de los personajes descritos en esta parte de la novela, como el oidor que llevaba destino a México, el mismo  Andresillo, repuesto ya de las muchas heridas propinadas por su amo, o destino ficticio del cura y el barbero, en la respuesta del cura a don Quijote, para justificar su estancia en aquella venta, y que así no sospechase nada de la verdadera intención de ambos, que no era otra que llevarle de regreso a casa:

 “A eso yo responderé con brevedad –respondió el cura-; porque sabrá vuestra merced, señor don Quijote, que yo y maese Nicolás, nuestro amigo y nuestro barbero, íbamos a Sevilla a cobrar cierto dinero que un pariente mío que ha muchos años que pasó a Indias me había enviado,…” (I, 29).

El sentido contrario de este camino, Toledo y León, también es nombrado como el destino que llevaba el Capitán cautivo para ir a visitar a su padre a León, en compañía de Zoraida, o la dirección que llevaban los jinetes que adelantaban a la carreta de bueyes con don Quijote sobre ella, camino a casa desde la venta, siendo el señor de ellos el canónigo de Toledo.  

Muchos viajes de ida y vuelta sobre una cabalgadura por este camino y parajes de Sierra Morena, viendo a muchas personas en la misma dirección y en la contraria. Imágenes observadas por Cervantes con parsimonia, al paso lento de su mula, que conservó en su privilegiada memoria y casi al final de su vida recurre a ellas, especialmente en las Novelas Ejemplares y en el Quijote.

Tomando como referencia geográfica la Venta de la Inés, podemos recorrer esta frontera natural, Sierra Morena, por el Camino de la Plata en busca de otro paraje vinculado con la geografía humana de la zona, hoy desaparecido, y que es también otra referencia evidente para seguir las andanzas de don Quijote y Sancho por ella: el batán. Artilugio hidráulico que les causó ” aquel horrísono y para ellos espantable ruido, que tan suspensos y medrosos toda la noche los había tenido”. Aventura que al leerla nos causa ternura de ver al escudero miedoso abrazado a las piernas de su amo, durante horas, en medio de la noche y a su vez risa, por culpa de sus tripas.

Con la localización documental y física de este batán, y su relación geográfica con el resto de aventuras y las singularidades topográficas de la zona, estaremos viajando con Miguel de Cervantes, y sus personajes, cuatro siglos después, siendo lectores y espectadores a la vez en un espacio geográfico y humano real.

EL BATAN CERVANTINO DE SIERRA MORENA

En el Tesoro de la lengua castellana, o española (Covarrubias, 1611) tenemos una descripción de este artilugio hidráulico:

“Cierta máquina ordinaria de unos mazos de madera mui gruesos, que mueve una rueda con el agua, y estos hieren a veces en un pilón donde batanan y golpean los paños para que fe limpien del azeite, y fe incorporen y tupan”

El batán es un ingenio mecánico-hidráulico usado para limpiar el tejido de lana de las impurezas incorporadas en los procesos de manufacturación, como motas, pajillas y cardillos, el polvo y la grasa natural de la propia lana, así como enfurtir o dar resistencia al propio tejido. A través de la fuerza de la corriente del agua de un río, canal o arroyo, transmitida por una rueda hidráulica vertical, similar a las aceñas o molinos harineros de río, a unos ejes dotados de varias levas, estas levantan unos mazos de madera que caen por su peso, golpeando los paños de lana en una cubeta o pila de madera a la que se le ha agregado jabones y gredas naturales. Estos batanes ya se usaban desde el Medievo en toda Europa y estuvieron en uso en España hasta el siglo XX.

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En Los veintiún libros de los Ingenios y Máquinas, atribuidos al ingeniero aragonés Pedro Juan de Lastanosa, obra manuscrita del siglo XVI del que se conserva una copia del original, realizada en el siglo XVII, en el Libro 13, de los molinos, batanes y de aceite, y de diversos géneros de artificios de la misma calidad para sacar aguas para hacer alumbres y salitres, y lavar lanas y paños, encontramos, además de un magnífico plano de un batán, la descripción detallada de sus elementos y los materiales para su construcción:

“La canal que trae el agua a la rueda es A. la rueda es B. las palas es C. el arbol de la rueda es D. y en ello va asentados dos levadores que es E.E. los cuales levadores levantan los mazos en la parte baxa que es F.F. en los mazos debaxo del mismo mazo que es del mango del que sale afuera algún tanto que tengan lagartos levadores de topar en ellos y conviene tener advertencia que no vayan rastrando los mazos por la pila ni al entrar ni al salir por causa que rompería el paño tocando en firme… los mazos son O.P. conviene que ellos sean de largo ocho palmos de madera de encina y todo lo demás de muy buena madera” 

La Venta de la Inés y este tramo del Camino de la Plata, atravesando Sierra Morena, en la época de Cervantes estaban en el término municipal de Almodóvar del Campo. La villa de Almodóvar del Campo, en las respuestas exigidas en las Relaciones Topográficas mandadas hacer por el rey Felipe II en 1575, declara tener algunos batanes, aunque estos  son propiedad de vecinos de otras villas:

“22. Como quiera que según dicho es en este nuestro término no haya ríos caudalosos no hay molinos ni aceñas en todo él más que en un río pequeño que llaman el rio Muelas; hay algunos molinos y batanes de vecinos de Pedroches y Torre Campo, lugares de la cibdad de Córdoba, en cuya juridiccion confina la de esta villa de la cual el dicho rio Muelas dista siete leguas poco más o menos.”

En 1751, en el Catastro de Ensenada, esta misma villa de Almodóvar del Campo, declara con mucha precisión el número de molinos harineros y batanes que tiene en su término, así como su ubicación, propietario y las rentas anuales de cada uno de ellos. Esta es parte de la relación de sus artilugios mecánicos:

“17. A la décima séptima dijeron que en el término de esta villa y Rio de Muelas, o Ribera de Casillas hay los molinos y batanes siguientes. Un molino harinero de cubo, y una piedra que pertenece a Alonso Ramírez vecino y escribano de ayuntamiento de la villa de Torremilano, una de las siete de los Pedroches de Córdoba, y se puede regular su utilidad cada año, en setecientos reales. Un batán que pertenece al mismo, y su utilidad se puede regular cada año en setecientos reales… “

En este Río Muelas o Ribera de Casillas se relacionan en total catorce molinos harineros, uno de ellos arruinado, y tres batanes. Sus  propietarios son de los lugares de Torremilano, Pedroches, Fuente Obejuna, Pozoblanco y Villanueva. También se relacionan dos molinos harineros en el Arroyo Gelices, uno en el Río Tablillas, uno en el Río Moro y otro más en el Río de la Vega.

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De los trabajos topográficos necesarios para la realización de la primera edición del Mapa Topográfico Nacional (MTN) de 1870 se conservan las Minutas cartográficas firmadas por los topógrafos en Córdoba en 1887, y que formaron parte de los planos 835-BRAZATORTAS Y 860-FUENCALIENTE, publicados en 1889 y 1893 por la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, quedando cartografiados estos tres batanes, además de los molinos harineros. Por cercanía al Camino de la Plata, camino real de Toledo a Sevilla, por el que iban don Quijote y Sancho Panza, estos batanes ubicados en el Arroyo de la Ribera se llamaban: Navarrillo, Los Canos y Las Monjas.

El Batán del Navarrillo, en a la desembocadura del Arroyo del Navarrillo con el Arroyo de la Ribera, junto al Camino de San Benito y cercano al Camino de la Plata, es el batán al que Cervantes hace llegar esa noche a don Quijote y Sancho Panza. Tiene como característica especial que es el mayor de los tres batanes, con unas rentas en la mitad del siglo XVIII de 700 reales, mientras que los otros dos batanes tienen unas rentas de 150 y 270 reales. Esto es debido a la mayor cantidad de mazos con los que estaba construido. Los molinos harineros instalados en la misma zona tienen una renta media de 800 reales, a excepción del molino del mismo propietario del Batán del Navarrillo que rentaba otros 700 reales.

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Guiado por el personal de la finca de La Garganta, y siguiendo la representación cartográfica de los mapas MTN50-0835-1889-Brazatortas,  MTN50-0860-1893-Fuencaliente y la Minuta cartográfica 130066-1887- Almodóvar del Campo,  localizamos el lugar exacto donde se encontraba el Batán del Navarrillo, junto al viejo Camino a San Benito. Solo quedan unos pocos restos de las tejas de lo que fue este antiguo y conocido batán, en la orilla del Arroyo del Navarrillo.

Luis Miguel Román Alhambra

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El Presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan es entrevistado en la TV de Castilla-La Mancha sobre la Mesa Redonda que analizará el desánimo para leer el Quijote en la sociedad

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Luis Miguel Román Alhambra en TV Castilla-La Mancha entrevistado sobre la Mesa Cervantina que ha levantado una gran expectación 

Se ha suscitado un gran interés por este evento debido a la importancia del tema y la presencia de destacados expertos en la relación entre la obra de Cervantes y la sociedad actual 

Alcázar de San Juan 04-05-17.  Luis Miguel Román Alhambra ha sido hoy entrevistado en los estudios de la TV regional en relación con el interés suscitado por  la I Mesa Redonda Cervantina que se celebrará el próximo sábado en el Toboso.

Esta Mesa cuestionará si estamos leyendo el Quijote de un modo sensato y razonable o bien el modo de acercarnos al Quijote y las ideas previas con que lo hacemos no es el más adecuado. Este abordaje intenta desentrañar la paradoja de cómo siendo una obra que nuestra sociedad considera una obra maestra finalmente se constata que no se lee eso que se admira tanto.

La Mesa Redonda, en la que habrá ocasión de conocer de primera mano las opiniones autorizadas de diferentes expertos, tendrá lugar el sábado 6 de mayo en la Sala Domus Artis de El Toboso.  La entrada es libre hasta completar aforo y a su finalización se servirá un vino español.

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Un nuevo modo de leer el Quijote para el siglo XXI

 

Cartel Mesa Redonda Cervantina

 

El próximo 6 de mayo, en El Toboso, una Mesa Redonda cuestionará si estamos leyendo el Quijote de un modo sensato 

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha organizado en El Toboso la Primera Mesa Redonda Cervantina con el título “Leyendo a Cervantes en el siglo XXI: ¿Por qué?” 

Alcázar de San Juan 02-05-17.   Si miramos a nuestro entorno, y preguntamos a nuestros convecinos, amigos, conocidos y familiares su opinión sobre Cervantes y el Quijote, no es difícil constatar el hecho de que la casi totalidad dirán que Cervantes es un genio universal. También sobre el Quijote, la mayoría dirá que lo reconoce como una obra maestra de la literatura global. Sin embargo, basta preguntar a esas personas de nuestro entorno si ellas lo han leído para constatar que la lectura del Quijote genera en la comunidad un frecuente, aunque a veces disimulado,desánimo y rechazo a leerlo.Es frecuente oír opiniones del tipo de que es algo muy pesado, que no se entiende y que aburre.

Obviamente, algo no cuadra. Va contra las leyes del sentido común que no se lea lo que se admira tanto.

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan viene apostando desde su creación por acercar el entendimiento del Quijote al grupo social que fue al que inicialmente se dirigió. El Quijote no fue en su origen un libro destinado a las élites, sino un libro dirigido al pueblo llano. Basta  para ello considerar la escasa calidad formal de las primeras ediciones: muy alejadas del lujo y del ámbito académico.Inicialmente era un libro del pueblo y para el pueblo.

¿Qué ha pasado, pues, para que hoy día sea, más bien que un libro popular,  un libro para profesores, académicos y élites?

A responder a esta pregunta y a apuntar alternativas se va a dedicar la Mesa Redonda que lleva el ya expresivo título de: “Leyendo a Cervantes en el siglo XXI: ¿Por qué?”.

Dicha Mesa se aloja dentro de las  XXVI Jornadas Cervantinas de El Toboso,  que se están llevando a cabo entre el 21 de abril y el 6 de mayo de 2017 , siendo el colofón de las mismas esta I Mesa Redonda Cervantina que la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, en colaboración el Ayuntamiento de El Toboso, ha organizado. La Sociedad tiene proyectado que sea itinerante, de modo que las subsiguientes ediciones tengan lugar en otras localidades manchegas y cervantinas. 

Esta primera edición tendrá lugar en la Sala Domus Artis de El Toboso, el sábado 6 de mayo a las 12:00 horas y reunirá a expertos cervantistas pertenecientes a diferentes ámbitos de la cultura, que expondrán su punto de vista sobre el referido tema.

En la mesa estarán presentes Javier Balaguer Blasco, Director de Cine y productor de la película “Cervantes, la Búsqueda”, instrumento de divulgación de la cultura cervantina construido con imágenes tomadas directamente de las excavaciones en el lugar del enterramiento y con las declaraciones de testigos y protagonistas, así como una interpretación dramatizada de la vida y significado de Cervantes.

Luis García Jambrina. Profesor de Literatura de la Universidad de Salamanca y autor de los libros El Manuscrito de piedra, El manuscrito de nieve, La sombra de otro y su último y exitoso libro La Corte de los Engaños. 

Enrique Suárez Figaredo. Editor del Quijote y descubridor de la más antigua edición del Quijote de Avellaneda, entre los fondos de la Biblioteca Nacional.

La mesa redonda será moderada por Jesús Sánchez Sánchez, Vicepresidente de la Sociedad Cervantina alcazareña.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

https://sociedadcervantinadellugardedonquijote.wordpress.com/2017/05/02/un-nuevo-modo-de-leer-el-quijote-para-el-siglo-xxi/

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Documentada y pedagógica conferencia de Luis Miguel Román Alhambra sobre la cocina del Quijote

 

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El presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan encandiló a los asistentes dando un repaso por la cocina del Quijote y explicando la elaboración de algunos de sus más importantes platos 

Alcázar de San Juan 01-05-17.   En la mañana del domingo 30 de abril, Luis Miguel Román Alhambra -presentado por Mariano Ormeño, como presidente de la Asociación Cultural Recreativa Alcazareña (antiguo Casino de Alcázar) que ejerció como anfitrión de esta charla-, impartió una conferencia muy documentada y pedagógica sobre la variada cocina del Quijote.

Excelentemente documentada porque recogió cada uno de los lugares de la obra en donde se menciona algún tipo de comida, bien sea de diario, de días de fiesta, e incluso de bodas, y tanto platos principales como postres.

Explicó cómo la novela, que significó una revolución en la técnica narrativa de su época ya que introduce elementos reales e históricos en la trama, comienza a describir  desde la primera frase el tipo de alimentos que componían la dieta habitual de los hidalgos de la época.

Después hizo un recorrido pormenorizado  por las diferentes especialidades del Siglo de Oro español como la olla, la olla podrida o el atascaburras (que se preparaba a base de pescado en salazón machacado en una especie de puré con nueces o castañas y huevos duros). También dio un repaso rápido a las comidas de emergencia que se comen sin preparación como las sardinas arenques y pasó revista a las comidas para los viajes que aguantaban tiempo en las alforjas como son las empanadas de carne y las carnes en escabeche.

Se detuvo considerablemente en los duelos y quebrantos ofreciendo diferentes explicaciones de los motivos por los que podría llamarse así este plato que ha llegado hasta nuestros días y que es uno con los que la Sociedad Cervantina Alcazareña agasaja a su invitados a los llamados “Almuerzos con don Quijote”, junto con la caldereta (con tasajos de cabra)  de la que Cervantes menciona su preparación cuando a don Quijote y Sancho Panza se les hace de noche y se quedan a cenar con unos cabreros en sus chozas, resulta de una elaboración sumamente sencilla y que nunca puede salir mal si se utilizan buenos productos y se cocinan de forma natural y utilizando un fuego de leña. También la caldereta de cordero es uno de los platos que suelen formar parte de los “Almuerzos con don Quijote”.

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Otorgó especial relevancia al guiso de bodas, una receta que es tradicional en Alcázar porque no solo se conserva su receta sino que se elabora anualmente y se consume en unas jornadas al efecto que muy acertadamente la hostelería local organiza y ejecuta, poniendo de relieve cómo hasta hace muy pocos años era la comida con que la familia de los novios agasajaba a los invitados y cómo había personas muy conocidas en la ciudad que se dedicaban a guisarlo para los cientos de los asistentes a las bodas.

Hizo una detallada exposición de los ingredientes y de la elaboración del gazpacho manchego o galianos, y de cómo lo aprendió a hacer y posteriormente lo comió con el pan ácimo al estilo de unos pastores cerca del santuario de Belén en el término de Almansa.

Finalmente defendió el tiznao (a base de bacalao) como uno de los platos que son santo y seña de la gastronomía de nuestra ciudad, Alcázar de San Juan y que por desgracia está cayendo en el olvido, quizás porque su elaboración requiere de que tanto el pescado como el resto de ingredientes, cebollas y ajos enteros tengan que ser asados a la brasa hasta que se tiznen  y a los que se añaden al final unas puntas de guindilla que hacen que tenga un gusto picante por el que también es conocido como “hijoputa”.

En cuanto a los postres, el referente del Quijote es la miel que junto con los requesones de los que también se da cuenta en la novela, forman un final de comida exquisito.

La detallada descripción de los platos y la pormenorizada forma de elaboración, hicieron mella en el apetito de los asistentes que debido a la hora en que finalizó la conferencia ya se encontraban predispuestos y dispuestos para embaular algo en sus corpachones, siendo hora de imitar más a Sancho que a don Quijote.

 

Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

https://sociedadcervantinadellugardedonquijote.wordpress.com/

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